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Cómo ganarle a un día sin playa

Cuando a un turista le dicen “mañana llueve”, le invade un sentimiento de frustración y enojo pero también impotencia. Tras cinco días de 2015 de sol y mucho calor, ese día llegó a Punta del Este.

Decenas de turistas provenientes de dos cruceros arribaron al puerto de Punta del Este. Foto: Juan M. Gari
Decenas de turistas provenientes de dos cruceros arribaron al puerto de Punta del Este. Foto: Juan M. Gari
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Día de lluvia en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

Hubo una tormenta fuerte en la mañana que se apaciguó pero frustró el día de playa. Principalmente, los que están con niños, debieron agudizar su ingenio para encontrar actividades para manterlos entretenidos. El shopping, elcine y los museos, se convierten entonces, siempre, en la solución más a mano.

En el momento de peor tormenta justo llegaban al puerto, cientos de turistas de un crucero de porte medio. Apechugaron y salieron igual a recorrer el lugar. Algunos de ellos, llegaron hasta Los Dedos de la Brava donde se sacaron fotografías, haciéndole frente a un viento fuertísimo con lluvia que debe haber arruinado todos los recuerdos.

Otros no quisieron dejar de entrenar y salieron a correr por la rambla. Y muchos llegaron al shopping, el primer lugar de referencia cuando el cielo empieza a ponerse gris en Punta del Este.

El gerente general de Punta Shopping, Uri Ivanier dijo a El País que la actividad comercial se suele triplicar los días como el de ayer comparados con los días de playa.

Y eso se notaba. La plaza de comidas estaba abarrotada y en los cines Life las colas empezaron desde temprano y es sabido que si quiere entretener al nene con una película, la paciencia va a ser su mejor amiga. Los horarios se adelantan y ya ya hay películas bien pegadas al mediodía.

El Punta Shopping además este año agregó la novedad del cine 6D, películas de 10 minutos acompañadas por movimientos en la butaca, nieve, relámpagos y viento. “Hubo muchísima gente”, contó una de las funcionarias del lugar.

En un mundo tan consumista, además, muchos aprovechan a hacer sus surtidos en los supermercados del balneario. Ayer a la tarde era difícil encontrar para estacionar en cualquiera de ellos.

Otro clásico de Punta del Este que eligen muchos turistas es el salón del té en el Hotel L’Auberge. Martín, uno de los vendedores del lugar, contó que, al igual que el resto de los locales comerciales, aumenta los días de lluvia.

En este tipo de jornadas, deciden abrir las puertas más temprano (a eso de las 16:30) porque la gente tiende a ir más temprano. El lugar no se maneja por reservas, sino por orden de llegada. Manejan un costo aproximado de 400 a 500 pesos por persona.

Actividad cultural.

Además de las propuestas comerciales y de entretenimiento, también hay varias opciones culturales, de esas que se disfrutan con menos culpa. Hubo muchos que optaron por una actividad más cultural. Los días de lluvia son zafra para los museos de Punta del Este.

Pablo Etchegaray, director del Museo del Mar, contó que ayer se “cuadriplicó” la cantidad de visitas. Durante toda la jornada, acudieron unas 200 personas. “Vinieron muchas parejas y algunos núcleos familiares”, contó. Allí se pueden visitar cuatro tipo de exposiciones: piezas marinas de todos los océanos; elementos que fueron encontrados en el fondo del mar, fotografías que ilustran la historia de los balnearios de Uruguay y una galería de insectos de todo el mundo.

En el Museo Ralli, un verdadero clásico de los días de tormenta, “aumentaron muchísimo las visitas”, contó Susana Charbonnier, integrante del departamento de Marketing. Ayer arribaron turistas en cinco ómnibus provenientes de cruceros a ver la muestra pemanente de obras de arte contemporáneo y europeas.

“En los día de sol, acá no hay un alma. Aumentó mucho por el mal tiempo”, comentó Graciela, del Museo Didáctico Artiguista. Un día ajetreado.

Y es que la lluvia nos hace a todos más consumistas, más cultos y más imaginativos. Todo sea para sortear un día sin sol.

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