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Eric Trump: "Al mundo le encanta la calidad de vida de Uruguay"

Hace calor, pero Eric Trump y su esposa Lara Yunaska bajan impecables de un auto negro y se dirigen como en un microclima fresco hacia el puñado de fotógrafos que los esperan a la entrada del proyecto Trump Tower, el edificio que está construyendo frente a la playa.

Los dos son altísimos. Ella luce un vestido rojo y él un traje que se le ve muy cómodo. Saludan con la amabilidad de la ocasión y, en una charla con El País, hablan sobre su boda, cómo van las ventas de la torre y de por qué les gusta Uruguay como lugar para invertir.

—Usted proviene de una familia ilustre dentro del mundo de los negocios estadounidenses. ¿Cómo le ha pesado el apellido Trump?

—Cualquiera que entra a un negocio familiar tiene expectativas altas que cumplir. Y si tu padre es Donald Trump, esas expectativas son aún más grandes.Me dio una fuerte base al ser parte de este increíble imperio y trabajamos muy duro para mantenerlo y hacerlo crecer. En los nueve años que llevo en la compañía, por ejemplo, pasamos de tres campos de golf a 17, de un hotel a 11 que están creciendo muy rápido. Cerramos negocios en todas partes del mundo. Con mi padre y mis hermanos, Ivanka y Donald, trabajamos duro para mantener el legado, pasamos mucho tiempo en aviones y cerrando acuerdos pero también nos divertimos mucho trabajando juntos. Somos una compañía que nunca cotizará en bolsa y trabajamos para que los hijos que, por ejemplo, tendremos con Lara, puedan seguir haciendo crecer la empresa. Y es por eso que cuidamos tanto la marca y siempre elegimos hacer los mejores edificios en los mejores lugares.

—Su ingreso en la empresa coincidió con los primeros embates de la crisis financiera. ¿Cómo hicieron los Trump para sobrevivirla y salir fortalecidos?

—Entré un poco antes de la crisis financiera, lo que estuvo bueno porque me permitió ver cómo subíamos hacia la cresta de la ola, después la fiesta y después el fin del mundo. No tuvimos deudas y nuestros proyectos pudieron terminarse. De hecho, sin la crisis financiera casi no seríamos la compañía que somos ahora. Pudimos comprar todo lo que quisimos. Y abrimos hoteles y proyectos inmobiliarios. Fuimos muy exitosos.

—Más allá de cómo le fue a ustedes, ¿cree que la crisis terminó y ahora se vuelve al crecimiento?

—En el negocio inmobiliario todo el mundo habla de eso todo el tiempo. Yo creo que depende del lugar. Hay sitios en Estados Unidos que están mucho mejor y otros que no han podido superar la crisis. En Miami, por ejemplo, es notorio como ha subido el metro cuadrado y lo bien que está el mercado pero a otros —Phoenix, por ejemplo— no les ha ido tan bien. Y lo mismo pasa en el resto del mundo: la situación depende de cada mercado.

—Hablemos sobre la Trump Tower. Usted ya vino hace dos años y por ahora lo que se ve es un gran pozo. ¿Cómo vienen con el cronograma?

—Viene bien. Nos llevó tres años diseñar el edificio y estuvieron también los permisos y las aprobaciones de los gobiernos locales y nacionales. Lleva tiempo ser diligente y más si uno quiere construir el mejor edificio de América Latina. Y aunque, sí, ahora hay un pozo, para abril ya se verá surgir la construcción y para esta altura del año que viene ya tendrá 10 pisos.

—Usted había hablado de 30 meses de obra.

—El edificio lo estaríamos inaugurando para mediados de 2017. Va a ser todo muy rápido y si pasa por aquí verá diariamente los cambios y el progreso de la obra. Nuestros compradores esperan lo mejor, los mejores detalles, las mejores terminaciones. Y eso lleva tiempo. Siempre estamos elavando el estandar y los otros nos ven y quieren hacer lo mismo. Así que en nuestro próximo proyecto vamos a tener que superarnos aún más.

—¿Cómo han ido las ventas?

—Excelente. Tenemos más de la mitad del edificio vendido pero este año solo pusimos a la venta 10 apartamentos y luego pondremos cinco más. Estamos siendo muy selectivos: queremos los mejores propietarios. estamos vendiendo un estilo de vida. Podríamos construir un millón de edificios al año pero la calidad que acompaña a la marca terminaría resintiéndose.

—¿Quiénes están comprando?

—Principalmente argentinos. Las cosas han estado un tanto complicadas en su país y la gente prefiere traer el dinero a Uruguay porque es un mercado más seguro y estable.

—Cuando presentó el proyecto, Uruguay, por diferentes razones, era un tema en el mundo. ¿Sigue siendo así?

—Uruguay es considerado como el primero o segundo pais de las Américas en estabilidad económica. Y entre Uruguay y Chile yo diría que Uruguay es un destino más internacional. Es un país tranquilo, seguro, donde prácticamente no hay corrupción. Y uno mira un lugar como Punta del Este ve cientos de miles de personas de todo el mundo y eso habla del carácter del país. Al mundo le encanta la calidad de vida de Uruguay. Y no vienen solo a trabajar, vienen a disfrutar y eso significa que algo se está haciendo bien. Los extranjeros se sienten seguros y quieren estar acá. Y todo eso nos ayuda.

Una pareja de recién casados que trabaja y ayuda


Eric Trump y Lara Yunaska se casaron en noviembre, en una boda a todo trapo en Palm Beach. La pareja vino a Punta del Este y ella participó de las entrevistas. Yunaska es periodista de la CBS. El País sostuvo una breve conversación con la flamante señora de Trump.

- ¿Cómo los trata la nueva vida de casados?

-Estamos juntos hace tanto tiempo, casi siete años que, la verdad es que pensábamos que no iba a ser muy diferente y fue así. Aunque en realidad, estamos felices de ser una unidad, de estar oficialmente juntos. Tuvimos una boda hermosa en Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, una de las propiedades de los Trump y realmente queríamos hacerla allí. Hubo mucha planificación y todo salió muy bien. Hasta el clima nos acompañó: hizo un día precioso.

-Usted también está involucrada en la Eric Trump Foundation.

-Mucho. Esa fue una de las cosas que siempre me gustó de Eric: es un hombre muy caritativo. Y al poner su nombre implica mucha responsabilidad y me enorgullece. Apoyamos al Hospital Infantil de Investigación St. Jude, uno de los mejores del mundo. Allí nos estamos haciendo cargo de las peores enfermedades como el cáncer, cosas que otras organizaciones no podrían ni tocar. En un mes, vamos a abrir la Unidad de Cuidados Intensivos en Saint Jude, algo que nos tiene muy emocionados. Y cada vez recaudamos más y más dinero. El año pasado, conseguimos cuatro millones de dólares. Cada año es un poco más y eso también nos emociona. Yo estoy siempre haciendo actividades para recaudar fondos. Hago todo lo que puedo para ayudar.

PERFIL


El joven heredero


Eric Trump es hijo del magnate financiero Donald Trump y su primera esposa, Ivana Trump, quienes se divorciaron cuando él tenía siete años. Se graduó con honores en la prestigiosa universidad de Georgetown en Washington DC y actualmente es el videpresidente ejecutivo de Desarrollo y Adquisiciones en la Organización que fundó su padre. Dentro de las obligaciones de su puesto está el promover y supervisar inversiones como las que está realizando en Punta del Este. En 2012, Trump fue elegido por la revista como uno de los "30 sub30" en negocios inmobliarios y el New York Observer lo nombró uno de los 20 más importante filántropos jóvenes. Con su esposa, Lara Yunaska dirige la Eric Trump Foundation que ayuda a un hospital de Nueva York donde se investiga el cáncer infantil. Con Yunaska se casaron en noviembre después de nueve años de noviazgo.

Nombre: Eric Frederick Trump

Nació: Nueva York

Edad: 31 años

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