ENTREVISTA

Enjoy Punta del Este: el motor de Maldonado "reabrió a pérdida”

El segundo empleador del departamento volvió a estar operativo después de nueve meses; el desafío es pasar una temporada con un 30% menos de ingresos en hotelería y una pérdida mayor en el casino

Enjoy Punta del Este
Enjoy Punta del Este.

El Enjoy cerró sus puertas en marzo luego de una actividad ininterrumpida en 23 años. La pandemia por el nuevo coronavirus determinó que el segundo empleador del departamento de Maldonado no estuviera operativo por nueve meses. Su reapertura el pasado 11 de diciembre es vista como un motor que se pone en marcha. Pero para el gerente general, Ignacio Sarmiento, lo hace en un momento de prudencia, sabiendo que los números no serán buenos.

—¿Cómo se tomó la decisión de cerrar?
—En ese momento, 13 de marzo, era tiempo de atender las recomendaciones que nos hacían las autoridades y el grupo de científicos. Para nosotros fue un momento muy duro. Nunca habíamos cerrado ni un solo día en 23 años de historia. Pero a pesar de la incertidumbre tuvimos claro dos cosas. Una era que, si la pandemia se extendía, nuestras instalaciones tenían que estar al servicio de la comunidad y transformar al Enjoy Punta del Este en un complejo donde se pudiera asistir sanitariamente en caso de que fuera necesario. La otra era que íbamos a volver a abrir nuestras puertas y con todo. Desde marzo no hemos dejado de trabajar, buscando alternativas. Estuvimos muy cerca de nuestra gente con una red solidaria por la que repartimos canastas, alimentos y ropa y tuvimos una red de contención emocional muy fuerte con psicólogos. Gente del staff dio soporte a más de 120 emprendedores; además aprovechamos todo este tiempo para capacitaciones en distintas disciplinas, en particular, en una certificación Disney.

—¿En qué más aprovecharon el tiempo?
—En medio de todo esto sucedieron dos hitos muy relevantes para Enjoy, en particular para la compañía madre, que fue la reorganización judicial que afortunadamente salió muy bien encaminada. También tuvimos la renegociación de nuestro convenio colectivo por el que apostamos a un convenio de estabilidad por dos años en un entorno de muchísima incertidumbre. Estos dos hitos nos permitieron como equipo hacernos más fuertes y estar con toda la energía para este regreso. Trabajamos incansablemente para reabrir con los estándares más altos; invertimos mucho dinero en silencio en el hotel y en el casino. A la fecha llevamos invertido más de US$ 1 millón en nuevas instalaciones: nuevas áreas de juego y un restorán completamente rediseñado que se llama Enjoy Win Sports Bar.

—¿Qué remodelaciones tuvieron que hacer para cumplir con los protocolos?
—Una de las cosas que tiene esta nueva normalidad es que los aforos son distintos, las distancias son distintas y tuvimos que repensar todo el plano del restorán, lobby y casino. Debemos tener unas distancias determinadas entre slot y slot, entre mesa y mesa. No solo movimos máquinas y mesas, sino toda la estructura de cámaras, de vigilancia, el cableado, tuvimos que tirar paredes, abrir sectores, rediseñar toda la planta baja del casino y del lobby. Hemos comprado tres cámaras térmicas que monitorean todo el cuerpo y hace seguimiento por reconocimiento facial. Cuando detecta a alguien con más de 37 grados lanza una alarma.

Ignacio Sarmiento
Ignacio Sarmiento, gerente general de Enjoy. Foto: Daniel Coccolo

—La mayor parte del público habitual es extranjero. ¿Cuál es la apuesta de este año?
—Sí, el 95% de nuestros clientes proviene del extranjero. Estamos haciendo una apuesta muy fuerte por el turismo nacional con una propuesta más orientada al público local, con una carta del restorán muy uruguaya, con propuestas bien locales.

—¿Cuál es el protocolo definido para recibir a extranjeros?
—Es innegociable que tengan que hacer la cuarentena, o bien en su domicilio o en las habitaciones sin salir de ellas. Tenemos un aforo reducido en lo que es hotelería. Tenemos habitaciones contiguas libres en el caso de que venga un cliente que tenga que hacer cuarentena para que se pueda mover a otra al limpiar. Estamos súper preparados y vamos a ir de menos a más. Queremos ver cómo se comporta esta demanda porque va a ser la primera vez que vamos a operar para un público 100% local pero anhelamos que esto se vaya normalizando en los primeros meses y que, a partir del primer semestre, podamos empezar a operar con normalidad. Estos primeros meses van a ser de mucha prudencia. Un dato no menor es que estamos reabriendo a pérdida. Nuestra utilidad estos primeros meses, que habitualmente son los meses que hacen la mayor diferencia, va a ser negativa.

—¿Cuál es la diferencia en comparación con la operativa normal?
—Asumimos 30% menos de ingresos en hotelería. En los restaurantes es aun más reducido; lo mismo sucede en el casino que es nuestra mayor fuente de ingresos. Cada mes de cierre significó una pérdida de US$ 2,5 millones. En el mediano plazo tenemos que recuperar el terreno perdido para devolverle la confianza al accionista. En una operativa normal traemos dos a tres charters llenos con clientes semanalmente; eso no lo vamos a poder hacer.

—Reabrieron el 11 de diciembre. ¿Cómo vio estos días?
—Estamos teniendo poco flujo de visitantes a nivel ciudad. Si bien estos dos días a posteriori de Navidad empezó a llegar más gente de Montevideo, en principio viene muy lento el movimiento. Prácticamente no se ven extranjeros. A nivel operativo, la percepción de seguridad de los clientes es muy alta. Eso es muy bueno. La realidad es que hay muy poco cliente en la vuelta.

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