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Emprendedoras se especializan en objetos didácticos que apuestan a economía circular

En la renovada Feria de los Techitos Verdes abrió Locuras y Matices, un local con juegos educativos hechos con material reciclado entre los que destacan los puzles para niños de 1 a 6 años de edad.

Locuras y Matices
El local abrió el pasado 15 de junio, con la remodelación de la "Feria de los Techitos Verdes".

A mediados de junio se inauguró la remodelación de la Feria de los Techitos Verdes de Avenida 18 de Julio y Fernández Crespo con varias novedades, entre ellas la incorporación de locales vinculados a las artesanías.

“La Intendencia de Montevideo, a través de las Mypes (Medianas y Pequeñas Empresas), daba 15 lugares nuevos y tuvimos la suerte de salir sorteadas”, contó María del Carmen García, titular junto a su hermana Victoria de Locuras y Matices Diseño & Reciclaje.

Este emprendimiento, que comenzaron hace seis años, trabaja en el rediseño de productos mediante el aprovechamiento de materiales reciclables para generar un nuevo valor de mercado.

“Hace un par de años que hacemos distintos tipos de cosas, pero específicamente lo que son juegos educativos empezó en 2014. Nos fuimos perfeccionando, comenzamos con determinados juegos y los fuimos variando hasta llegar a un diseño propio en el que el fuerte son los puzles educativos. Después tenemos otros juegos de mesa, como Damas, Tateti o Jenga, o artículos de decoración, como baúles y asientos hechos con material reciclado”, detalló García.

El objetivo de las emprendedoras es promover la economía circular y la cultura del reciclaje. “Queremos que la gente se acostumbre a reutilizar, ver que lo que reutilizás queda lindo y que es adaptable a los niños”, apuntó.

Puzles.

La línea destacada de Locuras y Matices es Lo Más, juguetes elaborados con desechos y con una finalidad educativa. Allí la estrella son los puzles.

“La base es el reciclaje. Por ejemplo, el puzle tiene una base de cartón a la que se le hace todo un proceso de cartapesta para que quede símil madera. Lo que encontramos para que fuera apropiado para los niños después de haber consultado con algunos educadores, fue hacerlos forrados con goma eva, un producto dúctil, que se puede limpiar, que el niño puede tocar sin problema. Se hace todo un cosido del puzle para que no se abra ni cambie su forma, lo que le da resistencia”, explicó García.

Son para niños a partir del año y medio o dos, para los que cuentan con un puzle básico como el de la vaquita. “Lo que tiene arriba son fichas con imán que se hacen con tapas de plástico. Algunas tienen formas para que hagan coincidir la parte de arriba con la de abajo, pero eso ya es para niños un poquito más grandes. La opción es comprar el puzle para un niño con una edad básica y después ir agregándole las fichas para darle un poco más de dificultad al producto. El objetivo es que le dure”, agregó sobre una línea que llega hasta los 5 o 6 años de edad.

Locuras y Matices
Los puzles son hechos con una base de cartón y fichas con tapas de plástico.

Local propio

El pasado 15 de junio se reinauguró el espacio público conocido como Feria de los Techitos Verdes, ubicado en la Avenida 18 de Julio y Fernández Crespo. Las novedades incluyen locales de concreto, probadores y dos baños accesibles. Entre los nuevos emprendimientos que se sumaron a este espacio de textiles y artesanías, se encuentra Locuras y Matices. Su local está bien frente al cartel grande de la Dirección General Impositiva (DGI). Abre de lunes a viernes, de 10 a 18 horas, y los sábados, de 10 a 13 horas. Allí se pueden encontrar todos sus puzles de la línea Lo Más, dirigidos a niños de entre un año y medio y 6 años de edad, entre muchos otros artículos hechos con materiales reciclables.

Experiencia.

Es la primera vez que Locuras y Matices cuenta con un local físico fijo, lo cual les permite que el público pueda tener un contacto físico con los productos.

Hasta el momento se manejaban con las redes sociales (Instagram y Facebook) o presencia en ferias, como Hecho Acá (en su primer año), Ideas + (durante tres años), la Feria de Dinapyme del Parque Rodó, la Feria de Punta del Este (tres años), Expo Prado y Criolla del Prado.

“El local físico te da otra visual, la gente necesita ver el producto. No es lo mismo estar todos los días en un lugar y que saben que estás ahí”, señaló García.

Les pasa que, al ver los productos, la gente les consulta si realizan otras cosas vinculadas al tema. “Tratamos de tener variedad para que la persona encuentre lo que realmente busca, pero a veces no nos dan los tiempos porque lo que tiene esto es que lleva un tiempo de trabajo ya que es todo manual, hasta el cosido. No utilizamos máquinas”, explicó quien se ocupa de la parte comercial mientras Verónica es la tallerista del emprendimiento.

“La respuesta es buena, hemos logrado ventas, a la gente le gusta el producto. Es un momento difícil por la pandemia, el público ha disminuido, hay muchas cosas que no están funcionando y eso hace que no haya mucho volumen de público. La encargada de Mypes nos dijo que esto es muy importante porque es una proyección a futuro, hay que tomarlo como una experiencia y tener paciencia de que se va a desarrollar”, concluyó García con la esperanza puesta en esta nueva etapa.

Presencia en importante feria española y en colegios

A María del Carmen y Verónica García siempre les atrajo la feria BioCultura, que es la más importante de España en lo que refiere a productos ecológicos y consumo responsable. Se presentaron al proceso de selección de la feria que se realiza en Barcelona, resultaron elegidas, pero por un tema locativo no dieron los espacios y se quedaron sin ir. Entonces les recomendaron postular para la feria de Valencia, que se hace cada dos años y es un poco más chica. Allí estuvieron presentes el año pasado. “Fue una experiencia muy linda si bien económicamente, entre lo que gastás de viaje y estadía, no es redituable. Pero aprendés mucho cómo ellos enfocan el tema, cómo la gente está concientizada y qué cosas tuvieron que hacer para poder lograr esa conciencia. Esta participación nos mostró que vamos por el camino correcto y que, por supuesto, tenemos mucho que mejorar y aprender en estos temas”, destacó María del Carmen. La emprendedora también contó que desde hace dos años trabajan dando talleres en colegios, buscando incentivar la reutilización de materiales. Los niños llevan el material y ellas les enseñan a hacer cosas básicas, como cartucheras con rollos de cocina o de papel higiénico.

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