Estudio

No dormir intensifica el dolor y reduce la capacidad de soportarlo

Un reciente estudio profundiza en las implicancias del cerebro en esta situación

Mujer durmiendo. Foto: Shutterstock
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Un nuevo estudio analiza la relación entre el dolor y el sueño. Es sabido para la ciencia que la falta de sueño y el dolor van de la mano y se agravan mutuamente, no obstante; el reciente estudio profundiza en las implicancias del cerebro en esta situación.

Aún no se conoce a ciencia cierta por qué la falta de sueño empeora la sensación del dolor, pero tiene que ver con cómo responde el cuerpo a una herida, como una cortada o torcedura. Los nervios mandan vibraciones a través de la espina dorsal hacia el cerebro, donde finalmente una red de regiones se enciende en reacción a la herida y trabajan para lidiar, o aminorar, la sensación.

Los efectos lo puede experimentar cualquiera que haya padecido de insomnio alguna vez.

El estudio.

La reciente investigación, guiada por Adam J. Krause y Matthew P. Walker de la Universidad de California, ha logrado identificar que dos cosas ocurren a la vez en el cerebro cuando no se duerme bien: se intensifica el dolor y se reduce la capacidad de soportarlo.

Tras varias pruebas en el laboratorio, con varios grupos de estudio, descubrieron que una sola noche sin dormir reducía el umbral de dolor de las personas en un 15% y dejaba una huella identificable en la parte cerebral donde se registra el dolor.

En otro experimento, el equipo determinó que pequeñas desviaciones en la cantidad promedio de sueño de una noche a otra predecían el nivel total de dolor que esa persona sentiría al día siguiente.

Al tomar imágenes del cerebro se notó que: para cada participante, la actividad se intensificaba en las regiones dedicadas a la percepción del dolor, y se desplomaba en regiones que ayudan a manejarlo o reducirlo.

Los investigadores, también hallaron que el factor crítico en no es cuánto tiempo se duerme; lo que cuenta son las alteraciones al sueño profundo, la fase del sueño donde, valga la redundancia, casi no se sueña.

Las implicaciones de este descubrimiento podrían ser muy útiles en el tratamiento general del dolor. Los autores del estudio indicaron que en los hospitales, donde los niveles de ruido son altos y las interrupciones constantes, podrían repartirse tapones para los oídos y antifaces como solución de bajo costo para ayudar a los pacientes en su recuperación y hacer más cortas las estancias.

Este nuevo estudio es un claro recordatorio de que se puede mejorar la habilidad de nuestro cuerpo para lidiar con el dolor sin necesidad de recetas médicas.

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