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Diez consejos a la hora de preparar la lunchera de tus hijos

Organizar la comida de los niños para la escuela puede ser una actividad divertida para toda la familia. Aquí algunas recomendaciones a tomar en cuenta

Danone
Preparar la merienda puede ser un momento divertido para toda la familia.

Las comidas en la escuela son tan importantes como las de casa. Por eso es importante respetar los horarios tradicionales: desayuno, almuerzo, merienda y cena, ya que permiten al organismo aprovechar mejor las sustancias nutritivas de los alimentos.

Esta organización permite controlar mejor el apetito y la saciedad, tanto para los que comen poco como para los que comen mucho. Los tiempos de comida también son también una instancia cultural para los niños, que aprovechan para socializar y compartir.

Organizar la alimentación de los niños en tiempos es clave. Por un lado, les asegura los nutrientes necesarios para su crecimiento y los ayuda a reponer a tiempo la energía gastada. Y por otro, es una buena forma de educarlos en los hábitos alimentarios saludables.

Ahora bien, ¿cómo preparar una buena lunchera para cada día? Aquí algunos consejos que pueden ayudar:

1. Planificar la semana

Que los niños tengan la oportunidad de elegir sus alimentos es muy bueno. Por eso planificar con ellos qué llevarán en la semana ayuda a generar variedad. Esta es uno de los pilares de la alimentación saludable, y una vez que la comenzamos a aplicar, confirmamos que armar el plan lunchera es mucho mejor.

2. Elegir el alimento preponderante

Dentro de este plan, es importante elegir el alimento preponderante de ese día: fruta, lácteo o algún cereal. Cuando en la escuela nos piden diferente comidas por tipo, esta planificación nos ayuda a organizarnos mejor y evitar comprar la merienda a las apuradas. No hay que tener miedo a diferentes colores, formas y texturas. Es una actividad divertida y los niños pueden ser parte.

3. Tomar en cuenta los tiempos de la comida

Hay que considerar cómo irán preparados esos alimentos dentro de la lunchera, y pensar que muchas veces los tiempos son cortos para los más pequeños, que comen más despacio y se distraen más fácil.

4. Apegarse a lo simple

Una buena forma de educar el paladar de los niños es preparar comidas simples, que les permita acostumbrarse a diferentes olores, colores y sabores. Así descubrirán paulatinamente el mundo de los alimentos. Elegir diferentes frutas para cada día es mejor que mezclarlas en ensalada o licuados, de esta forma los sabores y colores se mezclan.

5. Elegir frutas prácticas para comer

Un buen consejo es aprovechar las frutas de estación, y dentro de estas elegir aquellas más fáciles de pelar, como la mandarina, la banana, los arándanos, las frutillas y hasta el kiwi, que se puede comer cortándole una tapita y sacando su pulpa con una cucharita. Los tomatitos cherrys también son una buena opción, ya que unos pocos son suficientes para que los niños reciban fibra, pigmentos, vitamina C. Si las frutas van peladas y/o cortadas, es importante mojarlas con jugo de naranja para protegerlas de la oxidación. No es necesario agregarles azúcar, ya que las frutas tienen su azúcar natural.

6. Incluir a los lácteos

Los lácteos son una parte esencial de las meriendas en casa y el recreo. Son alimentos muy nutritivos pues contienen nutrientes esenciales como proteínas, calcio, vitaminas, todos importantes para el crecimiento. En este sentido, los yogures y los postres de leche son una muy buena opción a incluir en la lunchera.

7. Aumentar la fibra

En el caso de las tortas o las galletitas caseras no es necesario que lleven rellenos ni baños, salvo pequeños detalles, así se evitan las concentraciones de azúcar, colorantes o más ingredientes. Es bueno que estos dulces incluyan semillas, harinas integrales o frutas secas, ya que aumentan la presencia del componente fibra.

8. Evitar el exceso de dulce y salado

Es importante también evitar las preparaciones muy saladas, las fritas, y aquellas que contengan azúcar en cantidades excesivas. Los primeros años son los mejores momentos para desarrollar la palatabilidad de los niños, y por eso es fundamental que los alimentos conserven su sabor natural. Ni muy salados ni muy dulces.

9. Combinar frutas y verduras

Las combinaciones de frutas con verduras pueden ser parte de la merienda. Por ejemplo, una mandarina y unos palitos de zanahoria pueden ir perfectamente juntos. O una manzana y unos tomatito cherry. Basta que estas combinaciones estén disponibles para estimular a los niños y tentarlos a que los prueben.

10. Cuidar las porciones

Hay que cuidar de no excederse en los tamaños de las porciones, ya que no es necesario agregarle a los niños más de lo que comen habitualmente sólo porque vayan a merendar fuera de casa.

En resumen, para que una merienda sea saludable es importante que sea variada, y esto significa que puede incluir frutas frescas, yogures o postres lácteos saludables, sándwiches que con vegetales o frutas secas, tortas o galletitas caseras. Combinando lácteos con cereales y frutas, logramos una excelente base para variar cada día.

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