ENTREVISTA

Diego Golombek: el relojero de la divulgación de la ciencia

El investigador argentino, especialista en cronobiología, le da una vuelta a la ciencia y la convierte en relatos más atractivos para el público no especializado con un objetivo: combatir la desinformación

diego golombek biólogo argentino
Golombek es promotor de una idea: que el sueño sea un factor de importancia pública y no solo algo que se tiene cuando se puede

Diego Golombek es un biólogo argentino que se ha dedicado a la divulgación científica. Se especializó en cronobiología o, en otras palabras, en la biología del tiempo o el reloj biológico. Estudia la parte del cerebro que marca el horario de estar despiertos, de estar dormidos, de comer o de regular la temperatura corporal y qué consecuencias tiene en el comportamiento psicológico y social. Sus estudios se basan en lo que se denomina los ritmos circadianos, los que siguen a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo.

En 2018, inició un estudio sobre la calidad del descanso con el objetivo de discutir el huso horario de Argentina para adoptar uno que se adapte mejor a la geografía. Según explica, cambios como ese podrían producir una mejora en el sueño, en la productividad, en la propensión a enfermedades y hasta en el estado de ánimo de la población. Golombek es promotor de una idea: que el sueño sea un factor de importancia pública y no solo algo que se tiene cuando se puede. En este sentido, el biólogo habla de que hoy existe una “adicción a la vigilia” que incide negativamente en el sobrepeso, en la memoria y en la salud en general.

En su faceta más literaria, Golombek trabaja como colaborador en el diario La Nación, donde se dedica a narrar historias sobre ciencia con contenido atractivo para el público en general. También trabajó como asesor de programas de Discovery Channel y tuvo su propio programa en el canal Encuentros. Es autor de seis libros y ha sido reconocido con el premio Konnex y con el Bernardo Houssay por su aporte a la divulgación científica.

Entre los proyectos que encabeza se encuentra Expedición Ciencia, un programa de enseñanza de las ciencias que incluye campamentos en distintos puntos de Argentina para jóvenes y actividades para docentes, que tienen como objetivo la promoción de la educación en ciencias a través de propuestas que fomenten el pensamiento crítico, la creatividad, el conocimiento y la igualdad de oportunidades.

En el marco del II Congreso Nacional de Biociencias, Golombek visitó Montevideo y fue el encargado de brindar la charla inaugural a los científicos uruguayos que asistieron al evento sobre uno de los temas que considera fundamentales: la divulgación de la ciencia.

Tras su paso por Montevideo, Golombek conversó con El País.

—¿Qué lo llevó a elegir la biología?
—La verdad es que no lo sé. Yo venía claramente por el lado de las humanidades y las artes y, de pronto, sin entender muy bien cómo, aparecí en la Facultad de Ciencias. Tan así es que al principio no estaba nada convencido y tampoco me iba muy bien. Pero, por suerte, aguanté y, al poco tiempo, algo hizo clic y logró fascinarme.

— ¿Por qué le preocupa la divulgación?
— Estoy convencido de que contar lo que hacemos es parte de lo que hacemos. Obviamente contamos de manera profesional, en nuestros papers y congresos, pero también es fundamental la comunicación pública de las ciencias, para contagiar, para fomentar las vocaciones, para que la sociedad comprenda esta mirada científica del mundo. Es cierto que sin ciencia no hay desarrollo posible; sin su comunicación, tampoco, porque nos quedamos de inmediato sin apoyo.

diego Golombek biólogo argentino
En 2018, inició un estudio sobre la calidad del descanso con el objetivo de discutir el huso horario de Argentina para adoptar uno que se adapte mejor a la geografía

— ¿Qué estrategias utiliza para hacer de la biología algo comprensible?
— Lo primero es ser riguroso: hay que contar las cosas atendiendo al conocimiento contemporáneo de un tema. Pero una vez que el rigor científico está asegurado, todo vale: hay que aprovechar al máximo los recursos que brinda un formato, sea la tele, un libro o una nota periodística. Muchas veces hacemos demasiado énfasis en la ciencia, relegando un poco la comunicación o, por el contrario, puede pasar que el contenido sea un poco ligero cuando se privilegia solo la forma.

— ¿Le resulta complicado escribir textos para un diario?
—Trabajé durante muchos años en todos los diarios nacionales en Argentina, haciendo periodismo científico, en el sentido de contar noticias de la ciencia. Pero desde hace un tiempo prefiero –y me dan la oportunidad– de contar historias de la ciencia, que requieren otros tiempos, otros espacios y otros estilos, donde me permito combinar otras artes, apelar a la literatura y demás. En ese sentido, no, no me resulta complicado una vez elegido el tema que parezca ser de genuino interés para el público.

Cómo dormir mejor

Este especialista en cronobiología recomienda que, lo primero que hay que hacer, es escuchar el tic-tac del reloj biológico: escuchar a qué hora tenemos sueño, a qué hora estamos despiertos, a qué hora comer, a qué hora realizar distintas actividades. Lo segundo es tener una buena higiene del sueño: dormir de noche una cantidad de horas adecuadas, en oscuridad, con poco ruido y con baja temperatura.

— ¿Cuáles son los desafíos comunicacionales que enfrentan los científicos?
— Principalmente, que no sabemos hacerlo. Así como a los periodistas no se los forma para comunicar ciencia (salvo raras excepciones), a los científicos no se les brindan herramientas para contar sus investigaciones (o las de otros). También hay un cierto prejuicio de que el científico que divulga no debe ser muy bueno en lo suyo; por suerte, es infundado.

— ¿Piensa que la ciencia tiene un debe informacional con la sociedad?
— Por supuesto que sí. Sobre todo aquella ciencia que se realiza en instituciones públicas, con dinero de los impuestos: el primer deber es rendir cuentas y una forma de hacerlo es informando de qué se trata.

— ¿Cómo combate la ciencia la desinformación?
— ¡Con más ciencia! Creo que no es sano embarcarse en batallas inútiles. No hay que dar espacio a las famosas “dos campanas” que tan a menudo aparecen en los medios masivos. Por el contrario, debemos seguir contagiando nuestra fascinación por mirar el mundo con ojos de científico (y científica, claro).

— ¿Qué sabe de la situación de los científicos uruguayos?
— Estamos muy cerca, así que nos conocemos bastante. Pese a ser un sistema relativamente pequeño, se destacan en muchas áreas, tanto en Uruguay como en otros países. Y el sistema viene teniendo una continuidad envidiable, que desde el caos que tenemos al otro lado del río vemos muchas veces con una cierta sana envidia.

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