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Se creó un club de cine para que los amantes de las películas tengan con quién ir a verlas

Desde mayo de este año existe The Breakfast Club, un espacio para ir al cine acompañado y luego debatir sobre los films con otros cinéfilos.

The Breakfast Club
El primer jueves de cada mes se juntan para comentar una película.

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Lu y Mai no se conocían personalmente. La primera, productora de cine y televisión, era escucha de la segunda, fotógrafa, en ellasyelpodcast, un podcast dedicado al cine uruguayo. Gracias a eso compartían mensajes y comentarios relativos al tema. Fue en uno de esos intercambios virtuales que Lu dijo: “Me parece que estaría bueno tener un espacio para hablar de cine con gente a la que le gusta y que capaz no son estudiantes ni tienen al cine como medio de vida”.

La idea la lanzó inspirándose en los clubes de lectura, esos en los que los amantes de los libros se juntan a comentar lo leído por puro pasatiempo. A Mai, la propuesta la entusiasmó y aceptó el reto. El siguiente paso sería llevarlo a la práctica.

Recién en ese momento tuvieron el primer encuentro cara a cara, ni siquiera sabían sus verdaderos nombres, se conocían por sus respectivos seudónimos. Fue a fines de mayo de este año y dos semanas después ya estaban poniendo en marcha el primer encuentro de The Breakfast Club.
La elección del nombre del grupo fue bastante fácil y una prueba más de que sintonizaban en sus preferencias. “Es el título de una película que nos gusta a las dos”, recordó Lu al referirse a Nosotros cinco, nombre en español del film de John Hughes sobre cinco estudiantes de distinta formación y gustos que son castigados a pasar un sábado en el instituto en el que estudian.

Lo otro que definieron rápidamente fue que celebrarían una sesión por mes. Eso se traducía en ver una película y luego reunirse en un café cercano para comentarla.

Empezaron siendo diez y aumentan cada mes

Actualmente, The Breakfast Club tiene unos 480 seguidores en Instagram y 60 integrantes en un grupo de Whatsapp del que no es obligatorio ser parte. En este último comentan las sesiones, pero también se abren otros debates sobre cine y hasta se comentan series de TV y streaming o se realizan recomendaciones.
En cuanto a las sesiones, a la primera (mayo) fueron unas diez personas y por ahora hay veinticinco comprometidas para la próxima, el jueves 10 de octubre, en la que comentarán El ladrón de orquídeas (Adaptation). La idea es reunirse el primer jueves de cada mes, pero en octubre lo postergaron para dar lugar al Festival Detour.
En los encuentros “también se dan debates sobre modelos de producción y de distribución, y el concepto de piratería actual”, contó Lu Moreira, una de las creadoras del club, y agregó que en un futuro se piensa convocar a profesionales del cine.
Siempre sin perder de vista el objetivo mayor que es fomentar la concurrencia al cine y dar a conocer todas las exhibiciones que andan en la vuelta, que muchas veces no se sabe que existen.
La idea es ir tirando puentes con aliados, como puede ser el Cine Universitario, las distribuidoras de películas o las organizaciones de los festivales.

El camino.

Las bases estaban puestas, lo primero que había que hacer era elegir una película y convocar gente. Empezaron por crearse cuentas en Instagram y Twitter, y tirar redes. Para elegir el primer film, le plantearon a la gente que votara entre dos candidatas que estaban en ese momento en cartel: la uruguaya Los tiburones, de Lucía Garibaldi, y la española Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar.

Ganó la primera. A los que no la habían visto, les propusieron ir a una función en la sala Nelly Goitiño un domingo de tarde y encontrarse luego en el Bar Andorra, donde ya habían reservado el sótano para el debate.

“Ahí tuvimos nuestra primera sesión que fue más o menos de hora y media”, contó Lu sobre ese encuentro al que concurrieron unas diez personas sentando las bases de The Breakfast Club: en cada reunión se elige el próximo film, el que se juntan a comentar el primer jueves de cada mes.

Si bien cuando Lu imaginó este club pensó que se acercaría mucha gente de distintas edades, los primeros en sumarse fueron jóvenes que están cursando los últimos años de sus carreras o están en los primeros años de egresados. El promedio de edad son los 25 años.

“A mí me pasa, como cinéfila, que muchas veces quiero ir a Cinemateca y no tengo con quién. Entonces la idea era crear, a partir de este club, una especie de comunidad y de hecho está pasando”, explicó, pero aún sienten que hay un público al que no están llegando y por eso está en los planes sumar la red social Facebook, que abarca un espectro de edad mucho mayor.

En el segundo mes crearon un grupo de Whatsapp que hoy ronda los 60 miembros. Aclaran que no es obligación ser parte, “está el que quiere”. Y está en el debe la creación de un sitio web para concentrar la información.

Pero tiempo al tiempo. Lo primero es afianzar esa comunidad que crece cada mes y tiene muy contentas a sus creadoras. Incluso se están construyendo lazos de amistad y promoviendo encuentros por fuera de las sesiones mensuales. “Es de mis mayores alegrías”, destacó Lu, “fuimos a ver La odisea de los giles y éramos unos seis, todos de diferentes entornos y que no nos conocíamos antes del club. Salimos de la sala y nos quedamos en el cine hablando de la película. Era una costumbre antigua que a mí me enseñaron, que sucedía a veces en Cinemateca o en los viejos cines, y que hoy ya no pasa tanto”.

Lu y Mai aclaran que no es necesario saber de cine para ser parte del club. “La idea es que el conocimiento fluya, que los que no saben mucho aprendan otras cosas, y los que a veces tenemos tanta teoría encima, nos vuelva esa mirada que tiene el otro que puede disfrutar la película sin pensar dónde está la cámara. El club no va a ser megaexitoso nunca, pero la gente que quiera hablar de cine va a tener esta puerta abierta”, concluyeron.

Productora y fotógrafa son las fundadoras

The Breakfast Club fue fundado por Lu Moreira y Mai Rodríguez. Lu, responsable de la producción y moderadora, es productora de cine y TV, socia fundadora de Raccord Films y productora de Vera+. “Me interesa acercar la cultura y especialmente el cine a la sociedad”, dice la presentación de esta TechieLover y gestora cultural. En tanto Mai, la Comunity Manager y encargada de Arte del club, es fotógrafa freelance y emprendedora: pocketstudio.uy y podcastera (ellasyelpodcast.com). Se define como “autodidacta y cinéfila de corazón, interesada cada vez más en el cine como arte. Siempre con ganas de aprender más”.

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