SEGURIDAD VIAL

Confusión por las reglas de preferencia: cómo hacer giros de forma correcta

Los cambios de dirección son maniobras frecuentes, complejas y riesgosas en el tránsito de las ciudades

auto tránsito
La primera fase de la maniobra es la aproximación al cruce

Circular por un cruce es uno de los momentos más “conflictivos” del tránsito de todos los días. Allí es necesario respetar las preferencias de paso; en caso contrario, conductores y peatones corren serios riesgos, incluso fatales.

“En las esquinas no tenemos más siniestros fatales porque en nuestro país se producen pequeños milagros cada segundo”, ironizó Arturo Borges, director del Instituto de Investigación, Seguridad y Educación Vial (ISEV).

De hecho, no respetar la preferencia es uno de los principales motivos de accidentes pero, a juicio del técnico, es lo que más genera confusión tanto en los aprendices como en los nuevos y los viejos conductores.

Esta es entendida como una distribución pacífica del uso de espacios comunes de la vía pública caracterizados por su conflictividad potencial.
Aquí se explicará cómo afrontar correctamente la preferencia en una intersección.

A la derecha.

La primera fase de la maniobra es la aproximación al cruce: ocupar el carril más adecuado dependiendo de cuál va a ser el destino, observar el tránsito y la presencia de señales como Pare o Ceda el Paso y, si se va a girar, señalizar el desplazamiento lateral y el cambio de dirección. “El conductor debe cerciorarse, sobre todo en aquellas esquinas de poca visibilidad, de reducir la marcha, y debe saber que, prácticamente, la entrada a la nueva vía es a ciegas”, comentó Borges.

Dato que poco se respeta: la primera preferencia es la del peatón. “¿Cuántas veces uno cruza y un auto le hace viento y si da un paso atrás se lo lleva puesto?”, increpó el director del ISEV.

Y añadió: “El conductor no tiene la menor idea de la responsabilidad civil y penal que tiene si toca a un peatón en un cruce. La imprudencia tiene carácter penal en nuestro país”.

Por otra parte, cuando la prioridad no esté regulada de ninguna forma, siempre se debe ceder la preferencia a los autos que se aproximan por la derecha. Es decir, si varios vehículos se aproximan a una intersección sin indicación, pasará primero aquel que tenga su derecha libre.

A tener en cuenta.

Todos los cambios de dirección deben advertirse con suficiente antelación a los vehículos que circulan por detrás y hay que cerciorarse de que la velocidad y distancia de los que se acercan en sentido contrario permite efectuar la maniobra sin peligro. Al hacer un giro en carretera, se debe tener en cuenta el factor velocidad; en la ciudad, debe observar también el resto del tránsito.

Situarse correctamente en la vía es importante. Como norma general, si se cambia de dirección a la derecha, el conductor debe ceñirse al borde derecho de la calzada. Y si el giro es a la izquierda, lo hará al borde izquierdo, siempre sin invadir el sentido contrario. El giro debe hacerse siempre en ángulo recto.

Preferencia automática.

Pero la derecha no confiere derechos absolutos. Del punto de vista técnico, existen maniobras consideradas “voluntarias o libres” o “involuntarias o impuestas”, destacó el profesional del ISEV.

Dentro de las primeras figuran el cambio de sentido de dirección o giros tanto a la izquierda o la derecha que, según indicó Arturo Borges, “se realizan a riesgo propio” del conductor y, además, constituyen una “anormalización” de la circulación.

“En el estado normal del tránsito todos circulan de manera rectilínea”, dijo a El País.

El cambio de dirección a la izquierda es el más conflictivo, ya que el conductor debe tener en cuenta varios factores: si la vía es de doble sentido o de sentido único, la falta de visibilidad o si hay algún lugar habilitado para realizar la maniobra.

En un momento, con preaviso o sin él, entra a funcionar la llamada “preferencia automática” o “preferencia de situación” que refiere a un cambio en la circulación de los vehículos; es decir, cuando uno de ellos deja la línea recta de manera voluntaria, los demás autos adquieren la preferencia para no interferir en el tránsito libre de aquellos que siguen de frente.

“Existen muchas dudas de los conductores. Creen que, por venir en una vía de sentido preferencial y llegar a la esquina pueden girar pensando que tienen la preferencia sobre el que está en la transversal y no es así”, señaló Borges.

“La preferencia automática” o “de situación” recae en aquel que seguirá derecho puesto que su maniobra no altera la corriente normal vehicular.

¿Cuál es la ventaja del que sigue en línea recta? Para Borges es que tiene el panorama más claro de lo que va a ocurrir después del cruce; además, cumple con la funcionalidad rectilínea del tránsito y llega antes a la “zona de conflicto” –la esquina– que aquel que viene por la transversal aunque tenga sentido preferencial.

“Con todo, siendo un aspecto técnico-normativo, el sentido común y de colaboración entre los actores tiene implícito el deber de prudencia objetiva obligatoria en todas las maniobras”, expresó el director del ISEV.

Y concluyó: “Sobre las preferencias de los giros me preguntan cinco veces por día”.

El adelantamiento y el sobrepaso son dos maniobras diferentes. El primero siempre lleva consigo el cambio a un carril con una circulación contraria. Es decir, para que la maniobra signifique adelantamiento “solo tengo que tener una línea blanca entrecortada que me permita ponerme a contramano y volver a entrar al carril por el que venía”, explicó Arturo Borges.

Para que exista adelantamiento tiene que haber un eje que separe los dos sentidos de circulación. El sobrepaso, en cambio, se da cuando el conductor tiene más de un carril a disposición, por ejemplo, en la Rambla de Montevideo o en la ruta. Es aquella maniobra que se puede hacer por el carril paralelo siempre dentro de la velocidad máxima permitida.

“El sobrepaso por la derecha está permitido si uno viene por un carril y a su izquierda tiene uno o dos carriles que vienen más lentos; uno puede continuar la marcha”, explicó. En Uruguay, no existen los carriles de velocidad; si no que hay carriles direccionales.

Con todo, Borges indicó: “Siempre hay que procurar que la maniobra sea en línea recta”. En este caso, la preferencia la tiene aquel que circula por la derecha o por la izquierda. “El cambio de senda, por prender el señalero, no significa que los demás tienen que parar por mí”, agregó.

El adelantamiento no está permitido en zonas urbanas. “El eje central en una ciudad nunca debería traspasarse”, dijo.

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