la muerte de nisman

La complejidad del suicida, un enigma hasta para los especialistas

Todo parece indicar que la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, que había denunciado a la presidenta Cristina Fernández como parte de un complot para encubrir lo ocurrido en el atentado de la AMIA, fue un suicidio, pero la duda siempre permanece. ¿Cómo es alguien que decide quitarse la vida?

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"Las causas del comportamiento suicida todavía no se entienden en su totalidad; sin embargo, claramente éste resulta de la compleja interacción de múltiples factores". La frase encabeza una revisión sobre la psicología del comportamiento suicida publicada por Rory O'Connor y Matthew Nock en The Lancet Psychiatry el 1° de junio del año pasado, y permite entrever los enormes desafíos que este cuadro todavía presenta para los especialistas en salud mental.

Tal vez por eso, aunque rehusaron referirse al caso particular que conmueve a la opinión pública en el país, tres psiquiatras consultados por el diario La Nación coincidieron en que más que hablar de una "personalidad" o un "perfil" suicida, lo que existen son condiciones predisponentes o factores de riesgo.

"No hay que trivializar el concepto de suicidio -subraya el doctor Marcelo Cetkovich Bakmas, jefe del Departamento de Psiquiatría de Ineco y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. La gente no toma la determinación de quitarse la vida porque está desesperada, sino porque padece cuadros clínicos: depresión mayor, psicosis... Tal como la muerte súbita es una complicación de determinados cuadros cardiológicos, el suicidio es una complicación de condiciones psiquiátricas graves. Por eso, cuando una persona tiene ideación suicida, hay que indagar."

"No existe un «perfil» del suicida -coincidió el doctor Julián Bustin, jefe de gerontopsiquiatría de Ineco-. Lo que hay son factores de riesgo: sabemos que la enfermedad mental es la causa número uno de suicidio, y dentro de ella los trastornos afectivos. Cuando recibimos una consulta, tratamos de determinar si están presentes esas condiciones. Generalmente, la persona siente que la vida no tiene sentido y que la única solución a sus problemas es suicidarse. A veces, las situaciones de mucho estrés pueden propiciar la decisión. En ocasiones, puede ocurrir que ya tomaron la decisión y se sienten mejor, aliviados. Pero son personas que ya venían deprimidas, ya estaban con ideación suicida."

Para Cetkovich Bakmas, "Las situaciones más riesgosas son los cuadros mixtos: depresivos y eufórico-ansiosos". Por su parte, también el doctor Néstor Marchant, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras y ex director del hospital Moyano, explica que los síndromes que conducen al suicidio son los depresivos graves y los psicóticos. "El depresivo grave sale de la realidad, cambia de conducta, tiene una idea fija, quiere desaparecer -dice Marchant-. Puede ocurrir por la pérdida de un familiar, del amor de su vida... Hay depresiones que se cubren con las apariencias, pero no cualquier depresivo se quita la vida, hay que «cruzar la barrera del sonido»."

Aunque estas configuraciones psiquiátricas difícilmente pasen inadvertidas para el entorno más íntimo, no siempre son evidentes para terceros.

"Es muy raro que ninguno de los allegados tenga registro de que la persona está cursando un episodio depresivo clínico -dice Cetkovich Bakmas-. Sin embargo, en estos casos los testimonios de «tercera mano» son absolutamente irrelevantes. Los que no pertenecen a la familia o no son muy cercanos no tienen forma de darse cuenta de lo que ocurre."

Entre los factores de riesgo de suicidio conocidos figuran tener antecedentes familiares, enfermedades crónicas, padecer adicciones, impulsividad no controlada o que haya habido intentos previos.

Sin embargo, según Rory y O'Connor, aunque se identificó un amplio rango de condiciones predisponentes, todavía no está claro por qué aumentan el riesgo.

Según el primer informe sobre prevención del suicidio de la Organización Mundial de la Salud, que se dio a conocer en septiembre de 2014, más de 800.000 personas mueren por esta causa anualmente en el mundo, aproximadamente una cada 40 segundos.

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