A CARGO DE LA CONGREGACIÓN "HIJAS DE LA NATIVIDAD DE MARÍA"

Colegio Obra Banneux: al rescate de un barrio cada vez más necesitado

La Obra Social-Educativa Nuestra Señora de Banneux festejó 60 años en Plácido Ellauri

Obra Banneux
Los niños reciben desayuno, almuerzo y merienda, y colaboran con las tareas del comedor.

Hace 60 años, los habitantes del barrio Plácido Ellauri se abastecían de agua gracias al pasaje del aguatero. En ese sentido, esa extensa zona periférica de la ciudad de Montevideo estaba cubierta. Lo que faltaba era otra cosa tan vital como el agua: un centro educativo para la formación de los niños de la zona. Su única escuela era la calle.

Nuna Abella y Godelive Steverlynck, dos señoras muy amigas, advirtieron el problema y decidieron hacer algo. Se pusieron en contacto con las Hijas de la Natividad de María, una congregación católica de La Coruña, España, y le propusieron levantar una escuela en la zona. Las familias de las impulsoras, una uruguaya y la otra belga, compraron el terreno que albergaría al instituto. Este último se fue construyendo, poco a poco, gracias al aporte de donantes y, en muchos casos, con mano de obra de gente del barrio.

“El fundador de la congregación, Baltasar Pardal Vidal, apuntaba siempre a la educación y también a que un niño no puede ir a educarse si no tiene su pancita llena. Para algunos es la única comida que reciben en todo el día”, explicó Ivelice Abella, hija de una de las dos promotoras y una de las principales colaboradoras del Colegio Obra Banneux que está celebrando sus seis décadas de existencia.

Se trata de un colegio que brinda enseñanza preescolar y primaria completa en doble turno. “Los niños pasan todo el día. Las madres y los padres dejan a sus hijos allí y saben que están contenidos porque tienen, no solo la actividad de la escuela, sino también reciben desayuno, almuerzo y merienda y desarrollan otras actividades como computación por un convenio con Movistar”, detalló Abella.

Y añadió: “El colegio tiene un coro muy lindo que han contratado para diferentes eventos. También bailan. Las Hermanas les han enseñado a bailar las muñeiras, que son muy difíciles”. La formación incluye inglés, deportes y arte, entre otras materias.

Actualmente concurren 430 alumnos divididos en dos turnos. La idea es que cuando egresen continúen sus estudios en los liceos de la zona, que son el Liceo Jubilar Juan Pablo II y el Liceo Impulso. Para asegurar eso, el Colegio Obra Banneux continúa en contacto con los estudiantes para que hagan allí deberes vigilados. “La idea es estar siempre apoyándolos para que realmente no dejen de estudiar, que es lo importante”, destacó Abella.
Un servicio fundamental es el comedor, que funciona por el trabajo de un grupo de madres que colaboran en turnos rotativos. A ellas se les enseña a cocinar también como salida laboral.

Los niños también colaboran con el orden y la limpieza. “No hay un papelito tirado. Ponen la mesa, ayudan a secar los platos… es una forma de darles una educación para que también en su casa puedan colaborar”, apuntó Abella.

Sostén económico.

El Colegio Obra Banneux está financiado por aportes de la Fundación Niños con Alas, que apoya a cinco colegios a través de padrinos. “Tú apadrinás un niño, con un costo de US$ 700 por año. Ese dinero se refleja en todos los alumnos porque mejora la calidad de lo que se brinda; se paga a los profesores, se mejora la comida y la atención, se contrata a maestras auxiliares”, explicó Abella.

En la actualidad se cuenta con 110 padrinos que colaboran con la obra durante seis años. “Este año conseguimos algo muy importante que es el apoyo del Ministerio de Economía, que dispuso por ley para las empresas que, si realizan una donación, el Estado les devuelve el 75% en certificados de impuestos. O sea que si tenés un ahijado a través de la Fundación Niños con Alas y sos una empresa, ese ahijado que cuesta US$ 700, te termina costando US$ 135”, señaló la colaboradora.

Además, se reciben aportes del INAU, el INDA y particulares. Estos últimos pueden donar desde alimentos (también lo hacen algunas empresas) hasta electrodomésticos que pueden estar viejos o con alguna avería y se ponen en condiciones. También se organizan actividades benéficas, como bingos, ventas de rifas y obras de teatro.

“Hay una tiendita de beneficio a la que mucha gente manda ropa y se vende muy barata. Para la gente que necesita comprar, es una gran ayuda, y para el colegio también porque entra un dinero extra. Por lo general, es gente allegada al colegio que siempre está donando ropa”, contó Abella. Quienes estén interesados en realizar donaciones, se deben comunicar con la directora, María Jesús Besteiro (094354823, [email protected]), o con Ivelice Abella (091810331, ivelice,[email protected]).

“Como se trata de una institución católica, el Estado, al ser laico, no le brinda apoyo. Es como si se tratara de un colegio privado; tenés que conseguir las donaciones y subsistir como puedas y los costos son altos”, completó Abella.

Repercusiones.

Las Hijas de la Natividad de María viven en el colegio, lo que garantiza que están en continuo contacto con la realidad de los alumnos y su entorno.
“Este es un barrio que hoy en día se ha tornado de los más difíciles en materia de seguridad. Cuando se empezó con el colegio, la realidad no era tan cruda como ahora. Hace unas semanas anduvieron a los tiros en la puerta del colegio”, lamentó Abella; y agregó que hay dificultades para que los docentes lleguen al lugar. “Hay dos ómnibus que pasan por la puerta, pero también es arriesgado entrar y salir del colegio en la tardecita. Tenemos sereno, pero siempre hay algún robo”, dijo.

Esta situación va para la columnas de “las contras” de la obra, que se contrarresta y mucho cuando se pasa a las “a favor”. “Las familias están muy involucradas y hay muy lindos testimonios de maestras que concurrieron al colegio, luego estudiaron magisterio y hoy están dando clase en Obra Banneux. Eso realmente es un ejemplo”, destacó.
El índice de repetición es del 2% y el de deserción del 0%; el 100% de los egresados se inserta en educación media y cada vez son más los exalumnos que cursan educación terciaria.

El pasado domingo se celebraron los 60 años de presencia de la congregación en el barrio con una misa a cargo del obispo auxiliar de Montevideo, Monseñor Luis Eduardo González, y se cerró con un pequeño festejo. “Sesenta años es mucho tiempo y mucho esfuerzo para seguir logrando todo esto. Apuntamos a que sea cada vez mejor porque la educación es lo más importante que les podemos dejar a quienes queremos rescatar en esta sociedad. Con la educación se pueden defender y salir adelante”, concluyó Abella.

Números

El índice de repetición es del 2% y el de deserción del 0%. El 100% sigue estudiando.

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