SOLIDARIOS

Cimientos, la ONG que ayuda a jóvenes uruguayos a terminar el ciclo básico

La organización trabaja con liceos públicos de contexto vulnerable y brinda herramientas para evitar la deserción de los jóvenes del sistema educativo.

Foto: Cortesía Cimientos Uruguay
Foto: Cortesía Cimientos Uruguay

Desde hace más de 20 años, Cimientos trabaja en la educación de los jóvenes argentinos. El objetivo de la ONG es atender a las necesidades de los adolescentes que cursan la Secundaria y que por su situación de vulnerabilidad tienen más probabilidades de desertar. En 2012, una exfuncionaria de Cimientos se trasladó a Uruguay y se dio cuenta que las carencias y vulnerabilidades de Uruguay y Argentina no eran tan diferentes, por lo que se propuso instalar Cimientos Uruguay.

En el año 2012, la ONG se sumó al trabajo de la asociación civil América y creó un grupo de donantes que sostuvo el piloto de Cimientos en los primeros tres años de trabajo. En ese tiempo se puso el foco en el Ciclo Básico y se probó en el liceo de La Teja.

“En el 2015 deja de ser prueba piloto con un permiso especial de Secundaria, se habilitó y se sumaron Maroñas, Villa García y los jóvenes que cursan Ciclo Básico en la UTU”, detalló a El País Andrea Spolita, directora ejecutiva de Cimientos Uruguay.

Foto: Cortesía Cimientos Uruguay
Foto: Cortesía Cimientos Uruguay

Programa

“Futuros egresados” es el nombre del plan por el que ya pasaron 350 jóvenes uruguayos. A través de él, adolescentes, que son seleccionados en los diferentes centros educativos, reciben asistencia a distinto nivel para garantizar que terminen el Ciclo Básico.

“Uno de los pilares es el acompañamiento emocional que hace un profesional de Cimientos junto con el joven y un referente adulto de la familia. El foco no está en apoyar los conocimientos curriculares, sino que la idea es fomentar el desarrollo y adaptación de habilidades socioemocionales”, explicó Spolita.

Además, los beneficiarios de Cimientos reciben durante los 10 meses del año lectivo un apoyo económico de $1.200 para que vuelquen en los gastos vinculados con la educación: útiles, ropa, transporte, etc.

“El tercer componente es un espacio que llamamos ‘Encuentros de Intercambio’, en los que proponemos que a través de diferentes encuentros con los profesionales, empresas y adolescentes se promueva la colaboración y experiencias”, destacó la directora ejecutiva de la ONG.

Gracias a este abordaje desde distintas áreas, Cimientos Uruguay tiene una tasa de promoción de 8,8 cada 10 alumnos; mientras que el promedio nacional para este segmento de la población usualmente ronda los seis de cada 10 alumnos.

Aportes

Cimientos se sostiene con las donaciones de empresas y personas privadas que se animan a colaborar en el marco de responsabilidad social empresarial.

“Pedimos a nuestros padrinos un compromiso por los cuatro años de acompañamiento. Todos los años en octubre hablamos con las empresas y en marzo, en función de las donaciones, sabemos las vacantes y las distribuimos equitativamente”, indicó.

El 2021 y las novedades de Cimientos

“El 2020 nos sorprendió como a todo el sistema. Pudimos ir a la virtualidad y eso nos propuso distintos desafíos: por un lado, descubrimos que había otras habilidades a desarrollar pero, por otro, fue más cercano el seguimiento, porque cada vez que hacíamos una videollamada aparecían otros miembros de la casa. Lo que redundó en que cuando se volvió a la presencialidad los jóvenes tenían otro grado de confianza”, sostuvo la directora ejecutiva de Cimientos. La dificultad que supuso la pandemia, además, hizo que el año pasado no ingresaran más alumnos al programa pero sí se implementó el acompañamiento de los alumnos que pasaron de tercero a cuarto de liceo. Esa prueba piloto se instaló y ahora Cimientos acompañará a sus beneficiarios en ese paso. Además, se incorporará seguimiento de alumnos en quinto y sexto.

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