Ciencia

Científicos chilenos descubren anticuerpos que protegen del hantavirus Andes

Científicos de la Universidad de Concepción, en Chile, hallaron una protección contra los efectos de la infección por hantavirus Andes, que de momento funciona en roedores, tras aislar anticuerpos de supervivientes humanos de esta enfermedad.

El hantavirus es transmitido por roedores. Foto: PIXNIO
Foto: Pixnio

Este descubrimiento podría aplicarse también para los humanos, dijo a EFE María Inés Barría, microbióloga y coordinadora de esta investigación, que comenzó en 2014 y cuyas primeras conclusiones fueron publicadas este jueves en la revista Science Translational Medicine.

El virus hanta es una infección que transmiten los roedores a las personas y el subtipo de los Andes, que afecta a la zona de la Patagonia chilena y argentina, es el único que se ha demostrado que también puede contagiarse entre personas.

La infección por hantavirus Andes da como resultado una condición extremadamente peligrosa conocida como síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), que puede causar fiebre, dolor de cabeza, presión arterial baja e insuficiencia cardíaca y pulmonar, y que constituye una importante preocupación debido a sus altas tasas de mortalidad.

Los resultados de la investigación mostraron que los anticuerpos de los supervivientes humanos protegieron a los animales de sufrir el SCPH incluso al ser administrados después de la infección por hantavirus Andes.

Ello sugiere que podrían usarse como tratamiento preventivo posterior a la exposición para una enfermedad que en la actualidad no dispone de opciones de curación, según la investigación.

"Hasta ahora no existe ningún tratamiento específico para esta infección. Lo único que el médico puede hacer es un tratamiento de soporte en la UCI", dijo Barría.

En el año 2017, 90 personas resultaron infectadas con el hantavirus Andes, de las cuales 24 fallecieron a causa del SCPH.

El aumento de los residuos comestibles impulsa la reproducción de roedores. Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País.

Los grupos más vulnerables a esta infección son las personas que viven en áreas rurales o que trabajan en zonas agrícolas o forestales y tiene una mayor incidencia en hombres jóvenes.

El método de trabajo de la investigación consistió en aislar los anticuerpos de 27 pacientes que sobrevivieron al hantavirus Andes o que mostraron una sintomatología más leve.

El siguiente paso fue inyectar a unos hámsters una dosis letal del virus para luego suministrarles los anticuerpos humanos, y en todos los ellos se previno el SCPH y sobrevivieron.

"Se usó a los hámsters porque es el modelo que más parecido tiene con la sintomatología y la patología de los humanos", explicó Barría.

En estos momentos, desde la Universidad de Concepción también están desarrollando una dosis que sea apta para las personas y así poder probar en un ensayo clínico los efectos de estos anticuerpos aislados que tanto éxito han tenido en roedores.

Asimismo, una vez comprobado que el método impide el desarrollo del SCPH una vez se está infectado por hantavirus Andes, los científicos quieren estudiar en ratones si funciona también para prevenir la propia infección de este virus.

"Nuestra idea es probarlo también como profiláctico con los animales. Administrar una dosis previa a la infección. Así aumentaríamos el espectro de acción de estos anticuerpos", añadió Barría, que espera que con este hallazgo se pueda desarrollar una sustancia que prevenga el contagio.

La experta indicó que podría servir como "una vacuna de corta duración" ya que por la característica de los anticuerpos "las personas estarían protegidas por un lapso de tiempo corto".

"Aunque dure tres semanas o hasta dos meses la protección, igualmente serviría para los grupos de riesgos: trabajadores forestales, agrícolas, turistas que fueran a la Patagonia o hasta para hacer frente a un gran brote de hanta", agregó.

La investigadora también especificó que este descubrimiento podría suponer la cura para otros tipos de hanta presentes en Europa y Asia.

"El problema no es la tecnología, las ganas o las ideas sino la financiación, que necesitamos, para saber hasta dónde puede llegar esta investigación", concluyó Barría.

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