Medio ambiente

Chipre, en primera línea a la invasión del pez león en el Mediterráneo

Armados de un arpón y un bloc de notas submarino, Louis, Carlos y Antonias nadan a 25 metros de profundidad en la bahía de Konnos en Chipre con el objetivo de capturar a los venenosos peces león, que invaden el Mediterráneo después de haber colonizado el Caribe.

Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP
Atrapando pez león en el Mediterráneo. Foto: AFP

Después de dos zambullidas en torno a la "Meseta" y "las grutas del Cíclope" estos biólogos marinos del centro de investigación ambiental Enalia Physis vuelven a la superficie con una veintena de especímenes con rayas marrones y blancas y aletas pectorales en abanico.

El pez, cuyo nombre científico es "Pterois miles", tienen veneno en las espinas dorsales, pero su picadura no es mortal.

Esta especie, originaria del Océano Índico, apareció en Chipre en 2012 y su desarrollo en el Mediterráneo inquieta a los científicos, a los pescadores y a los submarinistas.

"Hoy en día, donde sea que uno bucee en torno a la isla, se lo ve en masa", explicó a la AFP Louis Hadjioannou, director de investigaciones en Enalia.
En Líbano, Alain Najem, que dirige un club de buceo, constató lo mismo y dijo a la AFP que cada vez que sale ve más.

El pez león, que todavía no ha sido identificado como un depredador en el Mediterráneo, fue detectado también en Grecia, Turquía y Túnez.

"La invasión está en marcha" en el Mediterráneo oriental, confirmaron a la AFP Demetris Kletou, director del Laboratorio de Estudios Marinos y Ambientales (MER) y Jason Hall-Spencer, profesor de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido.

El número "exponencial" de peces león en esta región se explica por el calentamiento del agua y por el hecho de que el Canal de Suez, que fue ampliado en 2015 y conecta el Mediterráneo con el Mar Rojo, más cálido, facilitó la llegada de otras especies.

 Una línea de defensa
Por el momento las costas occidentales, más frescas, no están afectadas, precisó Kletou, coordinador científico de Relionmed, un proyecto piloto que busca convertir a Chipre en la "primera línea de defensa" contra esta especie colonizadora. El proyecto está financiado por el programa europeo para la protección de la biodiversidad LIFE y está gestionado por Enalia y la Universidad de Chipre.

Las especies invasoras constituyen una de las cincos principales causas de la pérdida de diversidad en el mundo, junto con factores como la sobreexplotación de los recursos, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El pez león, que apareció en la década de 1980 en el Atlántico, causó "importantes daños en las costas de Estados Unidos y del Caribe", recordó el biólogo marino Carlos Jiménez, que trabajó en la región antes de viajar a Chipre.

Sólo en las Antillas francesas, el costo de esta invasión se estima en "más de 10 millones de euros por año", según la consultora VertigoLab.

Los peces locales, muchas veces desconocedores de estas nuevas especies dotadas de espinas y veneno, se dejan devorar ya que no tienen una estrategia de defensa.

En dos años, los peces león han hecho bajar en un 65% el número de unas 40 especies de peces que viven en los arrecifes coralinos en el oeste del Atlántico, según un estudio.

Analizar los otolitos 
En el Mediterráneo, la preocupación es similar, ya que este "pequeño mar" en superficie alberga una importante diversidad, estimada en 17.000 especies.

"Estamos preocupados porque son muy voraces. Pueden constituir una presión más en nuestros ecosistemas que ya están bastante perturbados" por la sobreexplotación de los recursos marinos, la contaminación o el turismo, explicó Jimenez.

Los estómagos de estos peces serán analizados para determinar cuáles son sus presas preferidas. Mediante el análisis de sus otolitos, minúsculas formaciones sólidas en los oídos, los investigadores buscan tener una especie de caja negra que aporte datos sobre la edad y el trayecto que siguieron.

Los pescadores chipriotas están alerta ya que algunos de ellos han sido picados. Además del dolor, esta interacción puede provocar alergias.
Para Antonis Petrou, uno de los directores de Enalia, las autoridades deberían implicarse más en la lucha contra este fenómeno.

Concursos de pesca
Theo Koutsavakis gestiona un club de buceo y vive en el mar desde que era niño. Aunque no teme por su negocio —les explica a los turistas que el pez león, que suele gustar a los submarinistas, no ataca— es pesimista sobre su influencia en la fauna marina, que ya "está bajo presión en Chipre".

Entre las iniciativas del programa europeo están las capturas organizadas, entre ellas un concurso de pesca con arpón, destinada a que el hombre se convierta en un "pescador-depredador".

También se estudia enseñar a los cocineros a utilizarlo y proponer a diseñadores que creen objetos con sus espinas tan únicas.

"Sabemos que hoy es casi imposible poner fin a la invasión" del pez león, reconoció Louis Hadjioannou. "El objetivo del proyecto no es erradicarlo, sino controlarlo".

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