GASTRONOMÍA

El chef peruano James Berckemeyer visitó Montevideo

El chef peruano al frente del restaurante Cosme de Lima visitó Uruguay y cocinó junto a Lucía Soria.

James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé
James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé

El chef peruano James Berckemeyer se embandera en una cocina honesta, la misma que ofrece a los comensales de su restaurante Cosme, en Lima. Define sus preparaciones como “comfort food”: “Lo que hacemos en Cosme es comida casera, pero con técnica”, dijo a El País.

La idea de este chef, que trabajó en varios restaurantes reconocidos del mundo como Arzac o el Celler de Can Roca, es que quienes visitan su espacio se sientan como en casa: “Buscamos que la gente se sienta cómoda, que vaya a comer sin complicaciones”.

Berckemeyer, que la semana pasada llegó a Uruguay para cocinar junto a Lucía Soria en la segunda edición de Amex For Foodies, evento organizado por American Express y Scotiabank, es creador de una comida fácil pero no es definida así “porque sea fácil lo que se prepara, ya que tiene técnica, hay trabajo, pero es una cocina fácil que te trae recuerdos de tu abuela”.

Lucía Soria y James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé
Lucía Soria y James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé

Sostenibilidad.

La sostenibilidad es uno de los aspectos que lleva siempre presente; desde el logo del restaurante, pasando por la decoración y los platos. El logo de Cosme es un gallinazo, una especie de cóndor que es representativo de Lima y es un reciclador: “La idea es dar un mensaje con el tema de la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente”, contó a El País.

El concepto culinario de Cosme también se enmarca en esta concientización que se quiere lograr: “Es una comida con insumos peruanos, usamos productos frescos y tenemos la suerte de tener diversidad de pescado”.
No podía desentonar la decoración: una de las paredes está cubierta por chapitas de gaseosas. Berckemeyer contó que en total son 13.345 chapitas y resaltó un dato: “El envase de una gaseosa demora 700 años en degradarse y la tomamos en 20 minutos”.

Y añadió: “Lamentablemente en Sudamérica no hay una buena costumbre de reciclaje. Nosotros damos un mensaje sin hablarlo”. Resaltó la importancia de generar conciencia, porque “si yo reciclo y luego lo pongo en la calle y pasa el camión municipal y lo mezcla todo, el trabajo no puede terminarse. Eso es algo que tiene que cambiar”.

Honestidad.

Berckemeyer y Soria cocinaron juntos en Jacinto en Montevideo y si hay algo que sus preparaciones tienen en común es la honestidad: coinciden en que sus platos no son complejos ni difíciles para quien lo consume. “La comida que hacemos no es pretenciosa; sí está pensada y tiene mucho trabajo atrás, pero lo importante es que la gente no se complique para venir a comer”, señaló Soria.

Otra cosa en la que coinciden es que juntarse entre colegas es una experiencia positiva, ya que se pueden aprender cosas nuevas.

Lucía Soria y James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé
Lucía Soria y James Berckemeyer. Foto: Leo Mainé

Berckemeyer destacó que, como en cualquier otra profesión, en las cocinas hay competencia, pero dijo que mientras esta sea sana es buena, pero que nunca hay que olvidarse de quién es uno y de dónde viene. “Un premio, por ejemplo, no te hace ni más ni menos, lo que es importante es tener el restaurante lleno todos los días, si hay gente nueva es que el mensaje está llegando, si es gente repetida es que la comida sigue gustando”, opinó.

Soria, por su parte, añadió también que “un premio siempre es bueno, un reconocimiento, pero no puede ser lo único; creo que hay cosas mucho más terrenales. A mí que haya 25 personas que dependen de este restaurante es algo que me motiva mucho más para mejorar, para que la gente pueda seguir viniendo”.

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