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Tan cerca y a la vez tan lejos

Con quién o de qué nos conectamos y desconectamos depende únicamente de nosotros. Es hora de dejar de echarle culpas a la tecnología, las redes y los smartphones, cuando la decisión es solo nuestra.

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Muchos celulares sabrán si la orden la da un niño.

Hoy los smartphones, las redes sociales y las aplicaciones son sinónimo de adicción, o al menos de un factor que nos distrae y nos desconecta de la realidad tangible que nos rodea. Hacen que tal vez las cosas más simples e importantes de la vida pasen desapercibidos delante de nuestros ojos por al estar con la mente y cabeza sumergida en nuestros perfiles (o comúnmente en perfiles ajenos). El poder darle a las redes, los smartphones y la tecnología en general el lugar que realmente deben tener en nuestras es nuestro y ahí tal vez dejemos de verle únicamente el lado negativo.

Desde hace un tiempo es cada vez más común que jóvenes decidan irse a estudiar al exterior o que busquen pasantías o trabajos cortos en otros países. ¿Cuánto más difícil era en los 90 cuando había que contar los minutos que se hablaba con alguien del exterior por lo caro que era? ¡Hoy ese contacto es gratis! Las videollamadas, los audios y la posibilidad de enviar fotos y videos mediante plataformas de mensajería en este caso acercan, acortan distancias y disminuyen el extrañe. Claro está que no nos reducimos a pensar en padres e hijos, pasa lo mismo con amigos, parejas, hermanos, etc.

Si bien el abuso de las redes sociales tiene grandes desventajas, las mismas se crearon con intensiones realmente nobles como acercar a personas, establecer una red de contactos profesionales, volver a relacionarnos con personas que hace tiempo no vemos, compartir información relevante para nosotros y nuestros “amigos”. Si bien la mayoría de las personas usan las redes para ver cosas de sus contactos, tienen ventajas inmensas de las que podemos sacar provecho. ¿Se pusieron a pensar en la cantidad de causas sociales que se comparten a diario en las diferentes redes? Recaudación de fondos para una persona que lo necesita, experiencias que bien vale la pena compartir y que inspiran a otros a replicarlas, tutoriales para no depender de otros para poder arreglar algo en nuestra casa, difusión de causas sociales o movimientos. Las redes son unión y va en cada uno de nosotros poder sacarle un provecho digno, tratar de quejarnos menos y compartir más, más cosas lindas, más cosas que valgan la pena, más videos que inspiren. Incluso hoy, hasta algo tan digno como conseguir un trabajo se puede hacer a través de las redes (obvio que también tenemos que esforzarnos por ser los mejores para ese trabajo). Hoy estamos a un clic de distancia de personas que jamás creímos que podían integrar nuestra red de contactos. Hay redes que además nos “premian” por estar en contacto diario con alguien, ¿no está bueno que nos incentiven a cuidar nuestras relaciones? Pero, como dije anteriormente, está en nosotros cuidarlas de verdad y no por el simple hecho de tener el “premio” diario.

Por otro lado, ¿sabían que son necesarios 21 días para que el cerebro adquiera un nuevo hábito? ¿Sabían que la creación de un nuevo hábito consiste en la repetición de 3 pasos? Aprender hábitos de niños resulta muy fácil, como aprender que hay que lavarse los dientes al levantarse, luego de que repetimos la acción durante algunos días, deja de ser algo que “debemos” hacer y pasa a formar parte de nuestra rutina. Pero a determinada edad, adquirir un nuevo hábito resulta más complejo. Es por esto que hoy contamos con aplicaciones como Habit Bull o Fabulous si usan Android y Way of Life si usan iOS, que nos motivan y ayudan a crear hábitos saludables (comer seguido, meditar, levantarnos de buen humor y más) y ver nuestros avances o retrocesos.

También están aquellas aplicaciones, de las que varias marcas como Nike o Adidas están sacando provecho, que nos ayudan a ejercitarnos y mantener una calidad de vida más saludable. Aplicaciones que controlan nuestro sueño y nos ayudan a crearnos el hábito de ir a dormir a determinada hora para poder descansar el tiempo suficiente. Aplicaciones como Calm, que nos enseñan a respirar y a meditar para poder relajarnos y desestresarnos.

Hay tantas cosas buenas en la tecnología como buenas intenciones tengamos y voluntad pongamos. Creo que lo que necesitamos es tener la suficiente inteligencia para poder sumergirnos en el mundo tecnológico y sacarle el jugo para nuestro bien, pero no para calmar una “necesidad” inmediata, sino para sentirnos bien de verdad.

Les sugiero desactivar las notificaciones de grupos de Whatsapp, las de Facebook, Twitter y cuantas redes manejen; dar vuelta el celular cuando estamos reunidos en el trabajo, dejarlo a un lado cuando vamos a comer, tratar de no usarlo cuando estamos pasando un lindo rato con amigos, familia o pareja; darnos un tiempo de calidad, para nosotros, que nos llene el alma y nos permita disfrutar de la simpleza de un abrazo, una charla, un silencio y la calidez de un abrazo.

Les propongo mirar menos pantallas y buscar más miradas.

* PIMOD es una agencia de publicidad que desarrolla estrategias de comunicación integral con corazón digital.

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