ACCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA

El Centro de Promoción por la Dignidad Humana ayuda a mujeres vulnerables

Ceprodih capacita a embarazadas y madres con niños en situaciones de vulnerabilidad con talleres en los que les enseña a crear su propia empresa o trabajar a gran escala.

Ceprodih
En los talleres se capacitan para salir al mercado o tener su propia empresa.

"El hecho de ser pobres no significa ser mediocres. Somos pobres, pero nuestro producto tiene que ser excelente”. Ese es el mensaje que reciben las mujeres que concurren al Centro de Promoción por la Dignidad Humana (Ceprodih) y las palabras han dado sus frutos.

Creado en 1998 como una asociación civil sin fines de lucro que atiende a las familias más vulnerables, especialmente a mujeres con niños en situación de alto riesgo social, Ceprodih tiene desde 2013 la marca Halo que identifica a los productos hechos con materiales reciclables y que cuenta nada menos que son el sello Marca País que concede Uruguay Natural.

Desde entonces, bolsos, portadocumentos, billeteras, estuches para lentes o materas forman parte de un catálogo que es el resultado palpable de todo un trabajo que Ceprodih hace reposar en tres pilares: social, económico y ambiental.

El enfoque social se centra en la mujer y su problemática, que puede ir desde un embarazo en una situación de desamparo o los casos de violencia doméstica, hasta la reinserción social al salir de la cárcel. “La mujer puede venir por cualquier situación, siempre que sea de vulnerabilidad, tenga una familia que sacar adelante y realmente quiera hacerlo. Tiene que estar decidida a dar un paso, a salir a cambiar su vida y generar ingresos”, explicó Adriana Abraham, directora de Ceprodih, centro que recibe a las mujeres desde los 16 años.

Un equipo técnico las acompaña en su dificultad y hasta les ofrece un espacio infantil donde dejar a sus hijos mientras están capacitándose en los talleres que les brinda el centro y que forman parte del segundo pilar: el económico.

“Tratamos de garantizar la inclusión económica a través del programa Promover, donde para muchas mujeres es la primera vez que tienen la posibilidad de elegir y hacer lo que realmente les gusta”, detalló Abraham. La idea no es competir con el sistema formal, ya que se procura que sigan estudiando, sino otorgarles herramientas concretas que les permitan generar ingresos rápidamente. Si están pasando hambre, no pueden esperar, la solución debe llegar cuanto antes.

Es entonces que aparecen los diferentes talleres: de belleza (peluquería, manos y pies, depilación), de gastronomía (sala y bar, repostería, el más nuevo de alimentación saludable), textil, serigrafía, vidrio, por solo nombrar algunos. También está el taller de informática en el que se les enseña tanto a manejar las redes sociales para sus emprendimientos, como a diseñar una página web o elaborar un presupuesto. Y es clave que sepan lo que deben hacer para formalizarse y aportar como cualquier otra empresa.

El siguiente paso es el programa Oportunidad, en el que ya pasan a tener su propio emprendimiento productivo. “Pensando que la mujer no puede dejar a su hijo ocho o diez horas e irse a trabajar y que vive en barrios alejados, le damos la posibilidad del autoempleo, donde maneja sus tiempos”, señaló Abraham.

Gracias al voluntariado, docentes de primer nivel les brindan charlas sobre ventas, marketing y todo lo que necesitan saber para llevar adelante su pequeña empresa. Incluso puede ocurrir que sean las propias emprendedoras que se acerquen a Ceprodih buscando asistencia.

En tres meses aprenden lo básico para empezar

Cada convocatoria que realiza Ceprodih por Facebook, además del boca a boca, genera que por año se anoten unas 1.200 mujeres. Las mismas son distribuidas en cuatro trimestres, a razón de 300 mujeres por trimestre. Entre 500 y 600 terminan su capacitación cada año. El promedio de edad es de 24 años, pero llegan a concurrir mujeres de 70. Se les da el café de la mañana o la merienda de la tarde, tanto a ellas como a los hijos que hacen uso del espacio infantil. “Muchas es la única comida que tienen en el día” y muchas son inmigrantes, contó Adriana Abraham, directora de Ceprodih.

Productos.

También ocurre que una empresa llega a Ceprodih solicitando productos, por ejemplo, bolsas reciclables. Es allí que aparece el área de Negocios Inclusivos, que funciona como nexo entre ese cliente y las emprendedoras. Ya no se trata de una sola mujer haciendo su producto para vender en la feria o a través de Facebook, sino que son varias mujeres produciendo al por mayor, lo que les da acceso a ingresos más estables.

“Los docentes de los talleres detectan quiénes son las emprendedoras que están bien encaminadas en lo que es la calidad del trabajo. Entonces pasan al área de coaching, donde las ayudamos a utilizar mejor ciertas maquinarias”, explicó Lorena Ardusso, responsable de Negocios Inclusivos.

Las seleccionadas se llevan la muestra de lo que deben hacer y el material necesario a su casa, dado que la idea es que puedan trabajar desde sus hogares organizando sus tiempos.

Negocios Inclusivos y la marca Halo ofrecen distintas líneas de productos: la sustentable, que comprende desde tarjeteros hasta mochilas; la línea bebé o madre, que abarca todo lo que se puede regalar para un ajuar o en un baby shower; la línea hogar, con artículos como manteles, posavasos, paneras y delantales, y la línea corporativa, que es cuando las empresas se comunican para un pedido específico, como por ejemplo bolsas para las compras o regalos empresariales.

En todos los casos, la materia prima es material reciclable, como las lonas publicitarias que desechan los comercios. Eso da lugar al tercer pilar de Ceprodih: el ambiental. “Empezó porque necesitábamos materia prima barata y que fuera accesible para las mujeres cuando egresan de los cursos y se independizan”, contó Abraham.

“Así fue que las empresas empezaron a conocernos y a mandarnos materiales, sobre todo los banners o lonas, que es con lo que más nos hemos destacado. Pero también trabajamos el vidrio, las telas de los jeans y estamos tratando de incursionar con los neumáticos”, agregó la directora del centro sobre lo que es un ejemplo de verdadera economía circular.

“Me donan esto, las mujeres lo trabajan y la misma empresa lo vuelve a comprar convertido en un producto nuevo. La empresa sabe que detrás de la compra está ayudando a una familia uruguaya”, apuntó.

Triple impacto para alcanzar el impacto mayor, que es cambiarle la vida a una mujer que no parecía tener salida. “En tres meses se ve una transformación. Además, cualquier inversión que hagas en la madre tiene un impacto inmediato en los niños”, destacó con orgullo Abraham sobre este centro que se ha ganado el calificativo de modelo.

Se sostiene gracias a lo que dona la comunidad

Ceprodih es una asociación civil sin fines de lucro que no recibe ninguna ayuda del Estado. “Nos vamos sosteniendo y creciendo con el apoyo de la comunidad, eso es lo que lo hace especialmente hermoso”, destacó Abraham. Las empresas les dan lonas para hacer los productos Halo, el voluntariado sostiene el espacio infantil y el equipamiento mobiliario lo obtienen de donaciones. En 2014, Ceprodih estuvo a punto de desaparecer pero gracias a la empresa Unilever, que organizó la campaña de bolsos reciclados con Ruben Rada, otras empresas lo conocieron y se acercaron a ayudar.

Empezó con los refugios y hoy va por los turistas

En 1996, se conformó una Red de Refugios Nocturnos de Montevideo. Dos años después, un grupo de técnicos y voluntarios decidió crear una organización que complementara y fortaleciera el servicio brindado por esos refugios y fue así que nació el Centro de Promoción por la Diginidad Humana (Ceprodih). En 1999, el Ministerio de Educación y Cultura lo reconoció como una Asociación Civil sin Fines de Lucro con Personería Jurídica. Los primeros años trabajó fundamentalmente con las mujeres en situación de calle. Cuando el tema lo asumió el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Ceprodih puso su foco en la violencia doméstica y creó los primeros hogares vinculados al tema que sigue funcionando hasta el presente, dos con el INAU y uno con el MIDES. Hoy está enfocado en la mujer embarazada y la madre con niños pequeños, y está iniciando acuerdos para poder ayudar a las mujeres que están en un proceso de salida de la cárcel. Acciones como las de Uruguay Natural, que les concedió el sello Marca País a la marca de productos sustentables Halo, han ampliado su visibilidad. Estos artículos se comercializan sobre todo a nivel corporativo, pero también se pueden encontrar en ferias (como MUY), en el local de Ceprodih (Gerónimo Piccioli 3280) o en la web (ceprodih.org). Uno de los últimos objetivos es conseguir que los turistas que visitan Montevideo lleguen hasta su local para conocer los talleres y comprar sus distintos productos.

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