PROYECTO

Casamenteros de la solidaridad

La fundación Escuelas Vinculadas tiende redes entre las escuelas públicas y los voluntarios.

Escuelas Vinculadas. Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.
El objetivo de Escuelas Vinculadas es unir esfuerzos entre las instituciones y los profesionales. Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.

Hace dos semanas atrás, la embajada de Israel en Uruguay cerró durante un día entero para cumplir con una obligación social. Todos los funcionarios -incluidos la embajadora Galit Ronen y la cónsul Sapir Efron- dejaron su oficina y se trasladaron a Brazo Oriental para pintar la escuela N°68 Estado de Israel.

El cuerpo diplomático tomó esta iniciativa benéfica al enterarse de la existencia de la fundación Escuelas Vinculadas: “querían hacer una jornada de contribución, nos consultaron cómo llevarlo a cabo, evaluamos cuál era la institución educativa que más necesitaba y los presentamos”, cuenta Sergio Gorzy, director de Escuelas Vinculadas.

No se equivocaron al pedirles asesoramiento, ya que la fundación nació en 2018 con el espíritu de tender puentes entre organizaciones, instituciones, profesionales y las seis escuelas públicas involucradas en el proyecto.

El plan es unificar esfuerzos y donaciones individuales a través de una correcta y efectiva canalización de acciones solidarias, que suelen traducirse en brindar tiempo, experiencia, y capital humano, más que dinero.

“Cuando alguien se acerca a preguntarnos cómo puede participar le decimos que siempre vamos a encontrar en qué. Nuestra función es ver qué quiere, puede y sabe cada uno. Siempre hay algo para ofrecer a los chicos”, señala Patricia Albojer, psicóloga y coordinadora general de la fundación Escuelas Vinculadas.

Los interesados en colaborar pueden enviar un correo electrónico a [email protected], o ingresar al sitio www.escuelasvinculadas.org.uy.

Escuelas Vinculadas. Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.
Varias escuelas ya han sido beneficiadas. Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.

Sostén

Sergio Gorzy quería continuar haciendo un aporte a la sociedad cuando dejara de ser presidente del Comité Central Israelita, y así surgió la idea de armar una fundación. En sus dos años de mandato -2014 a 2016- conoció de cerca la realidad de diversas escuelas públicas por ser invitado a fiestas y eventos, y le llamó la atención que maestras, directoras y padres le agradecieran por aportes varios.

“Me di cuenta de que había cantidad de esfuerzos y actividades solidarias desconectadas”, y que sería útil “generar ese nexo y tender un puente: está lleno de gente con ganas de colaborar y hay otros tantos que lo necesitan, pero no siempre se juntan”.

En ese afán por “no perderse” del Comité Israelita fue que decidió gestionar algo y así seguir vinculado a la actividad social. Comentó la idea a dos amigos de la vida, los hermanos Mónica y William Rozenbaum, y enseguida se sumaron, al igual que la educadora Adriana Friedmann.

“Necesitaba rodearme de personas con tiempo y capacidad. El apoyo de mis amigos fue clave para poder concretar y llevar adelante el proyecto”, asegura Gorzy.

Abarcar la totalidad de Primaria era una utopía así que decidieron concentrarse en seis instituciones. Las eligieron con un leitmotiv: aquellas con nombres referidos a la historia de la colectividad judía. “No podíamos abarcar infinito, así que buscamos un hilo conductor para empezar”.

Las beneficiadas en esta primera etapa son: Escuela N° 68 Estado de Israel (Brazo Oriental), Albert Einstein (N°151, Nuevo Mendoza), Estado de Israel (N°217, San José de Carrasco), Ana Frank (N°271, Cerro Norte), y Ana Vinocur (N° 359, Bella Italia). Este año se sumó el Jardín N°222 Golda Meir, en Casavalle.

La meta es incorporar más instituciones educativas, pero sin perder de vista a las que son parte del proyecto desde el origen. “La idea es ayudar a las escuelas que ya están y que haya una continuidad: no queremos hacer una acción y salir, sino acompañar y que sientan que somos un sostén, alguien a quien recurrir”, comenta Albojer sobre el alcance.

Escuelas Vinculadas. Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.
La fundación liderada por Sergio Gorzy realiza acciones sociales en varias escuelas.
Foto: Fundación Escuelas Vinculadas.

Relevar y activar

El paso previo a poner en marcha el plan de acción fue visitar con cabeza de diagnóstico las escuelas elegidas. Llevaron un cuestionario con muchas preguntas para conocer las necesidades e incluso se reunieron con Héctor Florit -consejero de Primaria- para contarle el plan y aclarar que “no venimos a cambiar la currícula, sino a complementar la tarea docente y estar a la orden”, explica Gorzy.

Se realizó un trabajo de campo en el barrio por entenderse que la escuela no opera aislada de su comunidad. En esa línea, se reunieron con instituciones, organizaciones, y profesionales individuales con ganas de colaborar. “Nos dimos cuenta de que podíamos hacer enganches y presentar a las dos partes: aquellos con una necesidad y otros con algo armado para contribuir. Somos los casamenteros de la fundación”.

Se empezó con un proyecto en simultáneo en cada institución educativa: un grupo de recreadores trabajó la educación en valores en las escuelas N°68 y 217, la N°359 recibió apoyo odontológico y talleres de plástica; en la Albert Einstein se desarrolló un proyecto de literatura infantil, y en la Ana Frank se abordó la inteligencia emocional. Los niños de la escuela de Cerro Norte, además, recibieron mochilas y útiles previo al comienzo de clases a través del proyecto Mimochi.

En el Jardín N°222, en tanto, hubo un espacio de coaching dirigido a docentes. Escuelas Vinculadas consiguió, además, becas en la Universidad ORT y CEDIIAP para que los maestros realicen cursos de actualización.
Un equipo de psicólogos dicta talleres de prevención e inteligencia emocional en paralelo a la labor que el equipo multidisciplinario de Escuelas Disfrutables desarrolla en Primaria. “La idea es apuntalarlos y complementar la tarea de los directores y maestras”, dice Albojer. “Esto no se hace desde la crítica. No venimos a corregir, sino a sumar”, confirma Sergio Gorzy.

La oficina móvil y el mano a mano como aliados

Siempre que alguien llama a la fundación diciendo que tiene ganas de colaborar, sus directores le responden que ya le encontrarán un hueco donde ser útil y poner su granito de arena. La mayoría quiere donar tiempo y experiencia, no dinero. Así sucedió con Laura Rozenbaum. Se acercó a Escuelas Vinculadas, contó que es chef y profesora de gastronomía, y al tiempo la citaron para que diera talleres de cocina para padres en la Escuela Ana Frank. Las familias están súper entusiasmas con el proyecto, y pronto se replicará en otro centro educativo. Si bien usan el diagnóstico primario hecho por el staff de la fundación, Albojer considera que el mejor aliado es el cara a cara con docentes, directores, padres y niños. “Somos una oficina móvil porque en la escuela es donde surgen los proyectos. A medida que nos vamos conociendo ganamos confianza con las escuelas y aparecen otras necesidades y deseos”, asegura Patricia Albojer.

MÁS

Acciones aisladas cambian la historia

La fundación pudo identificar en su primer relevamiento que las autoridades educativas estaban muy preocupadas por acercar la cultura a los niños. Así que actuaron en concordancia y llevaron obras de teatro a las escuelas. También sumaron profesores de plástica, música y danza que ponen su tiempo y experiencia a la orden.

Un piano donado por una señora llegó a manos del equipo dirigido por Sergio Gorzy y enseguida le encontraron un lugar: “llamamos a la escuela Ana Frank, que tiene profesor de música, dijeron que sí y los alumnos están fascinados”, cuenta Patricia Albojer.

Se consiguió, además, que Nuevocentro Shopping llevara a niños de dos escuelas a ver funciones de cine.

La fundación atendió otro de los pedidos más recurrentes entre los maestros: conseguir recreadores. El mismo grupo de jóvenes va todos los meses y trabaja con los alumnos en el horario de clase. Se fijan objetivos a largo plazo con miras a afianzar el vínculo, y se realizan actividades para abordar una cantidad de cuestiones desde el juego.

No se hacen hecho reformas edilicias en los centros educativos, pero sí se organizaron jornadas con el fin de refaccionar, hacer arreglos, o cortar el pasto. La escuela Integral donó su mobiliario, y los empleados de Despegar pasaron un sábado entero pintando la Escuela Ana Vinocur.

La N° 359 recibió a un grupo de odontólogos que revisó a todos los alumnos, y dio talleres sobre prevención bucal a niños y padres. Este proyecto se repetirá en la Escuela de San José de Carrasco. La ONG Karen Kayemet Leisrael realizó talleres de huertas en la N° 151 y pronto lo hará en la N°217.

Es que el modus operandi consiste en probar el proyecto en una escuela, y si funciona, replicar el modelo a otras.

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