SALUD

Las campañas antitabaco 2021 apuntan a las ganancias que se tienen al dejar de fumar

¡Ya gané!, Alerta: Nuevos productos de tabaco y nicotina y Mi Casa Sin Tabaco son las tres campañas lanzadas este año con motivo del Día Mundial Sin Tabaco buscando motivar, informar y educar.

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Si bien hay gente que cree que puede parar cuando quiere, dejar de fumar no es sencillo.

Motivar, informar y educar son los tres objetivos que se planteó este año la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer (CHLCC) en el marco de un nuevo Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo, como punto de partida).

Hace 28 años que existe la Comisión y, como dice una de sus integrantes, Selva Sanabia, nació con un apellido fuerte: cáncer. “El 80% de la población asociaba el cáncer con la muerte, entonces nos preguntamos ‘¿cómo podemos trabajar con este apellido pero tratando de que la gente adhiera a nuestras campañas?’”, recordó.

La respuesta fue enfocarse en la promoción de la salud, en lo que se puede hacer para vivir saludablemente. En el caso del cáncer vinculado al tabaco el objetivo ha sido no asustar con la muerte, sino rescatar todo lo bueno que se logra y se mejora si se deja de fumar.

"Quienes lo dejan, ganan"

Este es el slogan de la Organización Mundial de la Salud para el Día Mundial Sin Tabaco 2021 (31 de mayo), haciendo hincapié en que agrava la COVID-19.

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Motivar.

Para alcanzar este primer objetivo se creó la campaña ¡Yo gané! cuyo slogan es: “Si dejás de fumar es todo ganancia”.

Es una campaña en la que los exfumadores son los encargados de convencer a los fumadores de que dejen este hábito. “Ellos ya pudieron percibir cuáles son las ganancias, ¿entonces quiénes mejor para hacerlo? Está comprobado que lo que estimula a los fumadores a dejar de fumar no son los riesgos, sino los beneficios que recibe”, explicó Sanabia, quien coordina el Área de Educación Poblacional de la CHLCC.

El mensaje lo transmiten tres exfumadores a través de placas que se difunden en redes sociales.

El primero es un adolescente –ya que, por lo general, se empieza a fumar entre los 13 y los 14 años–, que está jugando al básquetbol y lo acompaña la frase “dejé de fumar y rindo más en cada partido”.

El segundo es un hombre que disfruta del aroma que sale de una olla y que afirma: “Dejé de fumar y redescubrí todo lo que me estaba perdiendo”. En este caso se apuesta a la recuperación del gusto y el olfato que consiguen quienes abandonan el tabaco. “Está comprobado que, por ejemplo, comen mucho más frutas porque las pueden saborear”, señaló Sanabia.

Finalmente aparece una mujer corriendo y la frase: “Dejé de fumar. ¡Barrera superada!”, dado que lo primero que confiesan quienes dejan el cigarrillo es que sienten una gran libertad y que eso los ayuda a lograr otras cosas.

La campaña se cierra con una placa final que es una hoja con un gran espacio en blanco en el que se invita a exfumadores a que dejen su mensaje de aliento o cuenten su experiencia para ayudar a los demás a dar ese paso que se sabe no es sencillo. “Fumar es una adicción y es muy difícil de dejar. La gente dice ‘yo lo dejo cuando quiero’, pero no es así. Si te lo proponés, igual hay muchos obstáculos”, advirtió Sanabia.

Números que bajaron pero que aún preocupan

En el mundo hay 1.300 millones de consumidores de tabaco y 8 millones de muertes por año por tabaquismo activo y pasivo. Para comparar, de noviembre de 2019 hasta el 20 de mayo de 2021, hubo 165.030.092 casos de COVID-19 y murieron 3.420.437 personas.

En Uruguay, antes de 2004, que no estaba la ley de Protección del Derecho al Medio Ambiente Libre de Humo de Tabaco y su Consumo, el tabaquismo afectaba 34% de los adultos y 30% de los jóvenes. Con la ley esos números bajaron y hoy están en 21,6% de los adultos y 10,3% de los jóvenes.

Hay 500 mil consumidores y 6.500 muertes por año.

Informar.

Para este objetivo se diseñó la campaña Alerta. Nuevos productos de tabaco y nicotina, que apunta fundamentalmente a los jóvenes y se enfoca en los nuevos productos que han aparecido como alternativa al tabaco tradicional: tabaco calentado, cigarrillos electrónicos y pipas de agua.

“Es el primer acercamiento que desde la Comisión hacemos sobre la temática. Íbamos a empezar el año pasado y no lo hicimos porque creíamos que no se utilizaban tanto, pero nos sobrepasó el agua porque vimos que a nivel de adolescentes se usan mucho”, se lamentó Sanabia.

Se trata de placas informativas en las que se enfatiza que no se trata de productos inocuos, como se los quiere hacer ver, sino que hacen el mismo daño que el tabaco. Tampoco sirven para dejar de fumar, sino todo lo contrario, conducen a un consumo dual de tabaco y cigarrillo electrónico.

“Por eso los llamamos ‘juguetes nuevos para no dejar de fumar’. Además, mantienen la adicción porque en realidad tienen nicotina, en el caso de los cigarrillos electrónicos, o tabaco, en los productos de tabaco calentado”, alertó la representante de la CHLCC.

Muchas veces son los padres que se los compran a sus hijos pensando que es mejor que fumen esos productos y no tabaco.

El Covid-19 afecta más gravemente a fumadores

Según datos que maneja el Ministerio de Salud Pública, el tabaquismo actual o pasado produce una forma clínica más grave de COVID-19 y determina que con mayor frecuencia estos pacientes ingresen al CTI, sean intubados y mueran.

Para evitarlo recomienda: advertir el mayor riesgo de infectarse con SARS-CoV-2 que conlleva fumar y vapear; advertir a fumadores que tienen mayor riesgo y gravedad de COVID-19; desalentar fuertemente el uso de pipas de agua, cigarrillos electrónicos y tabaco calentado; mantener los ambientes 100% libres de humo y emisiones de tabaco.

Educar.

En este caso se armó la campaña Mi Casa Sin Tabaco, que surgió el año pasado cuando los integrantes de la CHLCC se dieron cuenta de que la permanencia de la gente en sus casas por la pandemia de la COVID-19 ofrecía una excelente oportunidad para comunicar y enseñar lo malo que es fumar en el hogar.

Fundamentalmente se busca desterrar creencias equivocadas.

Por ejemplo, no sirve de nada abrir las ventanas o soplar el humo hacia afuera; tampoco utilizar spray, velas o inciensos. “Lo que se cambia es el humo por el aroma, se hace que no esté más el humo en el ambiente, pero las partículas tóxicas del tabaco, que son mínimas y no las podés ver, van quedando en todas las superficies, ya sean muebles, alfombras o cortinas. Ni el viento de un huracán podría eliminar todas esas sustancias tóxicas”, advirtió Sanabia.

Otros errores son elegir una habitación para fumar o prender un ventilador, extractor o aire acondicionado. “No sirve de nada fumar encerrado en un cuarto”, acotó.

La campaña se compone de una propuesta didáctica para los niños y un taller para los padres.

“A los niños les enseñamos conceptos muy simples de lo bien que se respira si no se fuma, pero no le ponemos esa carga afectiva de hacerlos responsables de que su padre o su madre fume en el hogar”, explicó Sanabia. La idea no es que los niños convenzan a sus padres o hermanos mayores de abandonar el cigarrillo.

Sanabia recordó como anécdota de esta campaña que el año pasado, cuando las escuelas rurales eran las primeras en retornar a la presencialidad, los únicos dos alumnos de una escuela de Maldonado armaron un cartel con la frase “Nuestra casa sin humo”. “Eso demuestra que nuestro trabajo llega a los lugares más insólitos”, destacó con orgullo.

Campañas diseñadas a la medida de los interesados

El Área de Educación Poblacional de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer (CHLCC) busca “contribuir a reducir la incidencia y mortalidad por cáncer, creando estrategias educativas y comunicacionales para desarrollarlas a nivel de la población en todo el territorio”.

En el caso del tabaco, se apoyan en los datos científicos que tienen de los daños que produce el humo de tabaco o el vapor de los nuevos productos de tabaco y elaboran las campañas. Las mismas han ido cambiando con el tiempo.

“Empezamos educando a la población sin tener ninguna ley. Cuando apareció la Ley 18.256 en 2006 –primero fue decreto y después ley– direccionamos nuestro trabajo a los hogares que nunca iban a ver una ley. Y ahora agregamos los nuevos productos de tabaco de los que nunca habíamos hablado porque no eran de uso común y no veíamos necesario comunicar”, detalló Selva Sanabia, integrante de la CHLCC.

Todo ese trabajo se coordina con organizaciones de los más variados ámbitos nacionales y departamentales, públicas y privadas, que tengan interés en que su población destinataria reciba información sobre el tema: instituciones públicas (ministerios, empresas públicas, agencias de gobierno), la salud, educación formal y no formal, instituciones deportivas y recreativas, organizaciones de la sociedad civil y comercios, empresas e industrias.

En cada caso se diseña una campaña a medida que generalmente es presencial, salvo en la actualidad debido a la pandemia.

¡Yo gané!

Es una campaña en la que los exfumadores intentan convencer a los fumadores de los beneficios de dejar el tabaco. La protagonizan un joven que siente que rinde más en el deporte, un hombre que recuperó el gusto y el olfato, y una mujer que confiesa tener más libertad en su vida.

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Juguetes que no ayudan

En este caso se intenta informar sobre los perjudiciales que son los nuevos productos de tabaco y nicotina con los que se sustituye el tabaco tradicional, como el cigarrillo electrónico, pipas de agua o productos de tabaco calentado. Lejos de ayudar conducen a un consumo dual.

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Mi Casa Sin Tabaco

Aprovechando que la gente sale menos, se busca desalentar que fume en su casa. Se informa que de nada sirve abrir ventanas para que se vaya el humo; utillizar spray, velas o inciensos; encerrarse a fumar en una habitación o prender ventilador, extractor o aire acondicionado.

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