Ciencia

Un "Arca de Noé" con microbios buenos

Investigadores buscan crear una reserva mundial de microbioma humano, que puede ser el antídoto ante una crisis global de salud.

Foto: Pixabay
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La creación de una reserva mundial de microbioma humano, un "Arca de Noé" de microbios buenos, puede ser el antídoto ante la crisis global de salud que refleja el aumento de enfermedades metabólicas, inmunes y cognitivas, que incluyen obesidad, diabetes, asma, alergias y enfermedades inflamatorias del intestino, según plantea un grupo de investigadores.

Liderados por un equipo de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey (EE.UU.), los investigadores comparan su propuesta, detallada en el último número de la revista Science, con la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, la mayor reserva mundial de muestras de cultivos alimentarios.

Inaugurado en febrero de 2008 en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Circulo Polar Ártico, ese depósito tiene capacidad para albergar un total de 4,5 millones de muestras.

La microbiota, que abarca bacterias, arqueas, virus y hongos que viven en o sobre los cuerpos, influyen en los procesos esenciales del huésped, incluidos la nutrición, la inmunidad, la actividad hormonal, la buena permeabilidad y la neuroquímica. Esos microbios han evolucionado conjuntamente con los seres humanos, animales y plantas, durante milenios.

Una reserva que resiste bombas nucleares

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una enorme despensa subterránea de semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo, creado para salvaguardar la biodiversidad de las especies que sirven como alimento en caso de una catástrofe mundial. Se conoce popularmente como "Bóveda del fin del mundo" debido a que es capaz de resistir desastres naturales como terremotos o también impactos de bombas nucleares.

La reserva.

Algunos órganos del cuerpo humano "no funcionan normalmente sin los microbios asociados", que ejercen distintas funciones, "desde entrenar al sistema inmune hasta digerir alimentos y producir vitaminas", explicó a Efe la venezolana María Gloria Domínguez-Bello, autora principal de la propuesta y profesora de la Universidad de Rutgers.

Desde hace varias generaciones, la industrialización, los antibióticos y las dietas refinadas han contribuido a una pérdida masiva de la diversidad microbiana. También ha contribuido con ello el suministro de agua altamente procesado, o algunas prácticas como los antibióticos postnatales, los partos por cesárea o la alimentación con mamadera y no con teta, "reduce la transmisión y el mantenimiento de la diversidad microbiana, especialmente durante los primeros años de vida.

"Las prácticas modernas —gracias a las que hemos controlado las enfermedades infecciosas— parecen estar teniendo el efecto colateral de afectar a nuestros microbios humanos", precisó Domínguez-Bello.

Foto: Pixabay
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Los riesgos.

Las evidencias científicas revelan, cada vez con más contundencia, que las alteraciones de la microbiota durante los primeros años de vida y las anomalías metabólicas resultantes son factores clave para el desarrollo de enfermedades en el futuro.

Por ello, Domínguez-Bello y los coautores del artículo, Rob Knight, de la Universidad de California-San Diego (EE.UU.), Jack A. Gilbert, de la Universidad de Chicago (EE.UU.), y Martin J. Blaser del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, plantean la necesidad de reintroducir microbios perdidos y crear una reserva mundial de microbioma.

El primer paso sería, según señalan en el artículo, recolectar microbios beneficiosos de poblaciones remotas de América Latina y África, que son las que mantienen una mayor diversidad microbiana porque todavía no han sido víctimas de los efectos nocivos de las sociedades modernas y urbanizadas.

Como ejemplo, la flora intestinal de la mayoría de los estadounidenses es la mitad de diversa que la de los cazadores de pueblos aislados de la Amazonia.

Una vez identificados, los "microbios saludables" podrían ser "reintroducidos como probióticos" o como "una especie de vacunación usando componentes activos, pero no para proteger contra patógenos sino para obtener la función beneficiosa", indicó Domínguez-Bello.

"Sospechamos que los microbios que son necesarias para mantener la salud y prevenir muchas enfermedades metabólicas, inmunes y cognitivas, están desapareciendo en las sociedades urbanas. Si la interrupción microbiana debido a la urbanización aumenta, las enfermedades así como las pandemias mundiales actuales empeorarán", concluyó la investigadora Domínguez-Bello. EN BASE A EFE

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