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En 15 años, 22 murieron esperando un pulmón

27 fueron operados y 18 están a la espera. Faltan donantes en Uruguay.

Los resultados en materia de trasplantes "son comparables a los reportados internacionalmente", asegura el informe. Foto: G. Pérez
Los resultados en materia de trasplantes "son comparables a los reportados internacionalmente", asegura el informe. Foto: G. Pérez

Un estudio publicado hace pocos días en la Revista Médica del Uruguay dio cuenta de la situación de los trasplantes de pulmón en el país desde 2003 a 2017. Según la investigación, en esos 15 años ingresaron a la lista de espera 70 pacientes, de los cuales 27 fueron trasplantados. Otros 22 fallecieron antes de recibir el órgano y 18 personas se mantienen en la lista aguardando la operación. En cuanto a los restantes 3 pacientes, 2 fueron excluidos por distintos motivos, mientras que 1 de ellos requirió un retrasplante.

A lo largo de los años analizados, los trasplantes de pulmón han ido aumentando: pasaron de ser (en promedio) de 1 a 3 por año al haberse realizado seis en 2017.

Los motivos, sostienen los expertos, se deben a nuevas estrategias de procuración pulmonar; es decir, nuevos métodos para poder conseguir más órganos. Y también debido a una mayor difusión de un convenio realizado junto con Argentina, que tiene como objetivo acortar el tiempo que los pacientes están en lista de espera.

De acuerdo a la investigación, en promedio la espera es de un año y medio.
El convenio binacional, que funciona desde 2003, establece que los pacientes uruguayos en situación de espera para trasplante electivo o de urgencia se trasplantarán con órganos procurados en Uruguay, mientras que en condición de emergencia los pacientes ingresan a la lista argentina para trasplantarse con órganos procurados en el país vecino.

“Cada vez que esto último sucede, el INDT, en atención al principio de reciprocidad, se compromete a enviar al Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante de Argentina un órgano equivalente procurado en Uruguay, con el objetivo de contribuir al programa de trasplante, del cual se hizo usufructo”, explica la investigación.

Sin embargo, este convenio tiene sus limitantes asociadas sobre todo a la logística de los operativos de donación, como tiempos prolongados del operativo, coordinación de la participación de técnicos de ambos países, coordinación de operativos de donación multiorgánica y otros imponderables, como la situación climática para el traslado o disponibilidad de aeropuertos durante las 24 horas.

Bajas cifras

Sin embargo, a pesar de estos convenios, en América Latina los resultados distan notablemente de ser óptimos, según se explica en el informe, y la tasa de donantes por millón de población se encuentra lejos de las posibilidades máximas de la región.

“A modo de ejemplo, mientras que en América Latina, con 531,1 millones de habitantes, en el año 2016 se realizaron 167 trasplantes de pulmón, en Europa, con una población menor (505,9 millones) se realizaron 1.916, casi 11 veces más”, explica el estudio.

Esa diferencia se debe sobre todo a la escasez de donantes, que aparece como la mayor limitante para la realización de trasplantes y por ende, es responsable de la mortalidad en lista de espera.

En total, de acuerdo a la investigación, la mortalidad durante la espera “fue elevada con un 32% de pacientes fallecidos”. Las infecciones respiratorias han sido las complicaciones más frecuentes seguidas de las alteraciones de la vía aérea.

El problema más común que requiere un trasplante es la fibrosis quística. Foto: Shutterstock
El problema más común que requiere un trasplante es la fibrosis quística. Foto: Shutterstock

En cuanto a la mortalidad postrasplante, la cifra se sitúa en 34%, mientras que la medida de supervivencia de los trasplantados en Uruguay coinciden con las cifras globales: viven en promedio 8 años y medio. Hasta el momento analizado, de los 25 trasplantados, 18 (el 72%) se mantienen con vida. En cuanto a los aspectos psicosociales, el 95% de los pacientes intervenidos lograron la reinserción total a tareas laborales o educativas, según se detalla en la investigación.

“Con este análisis, podemos afirmar que nuestros resultados son comparables a los reportados internacionalmente”, aseguran los expertos en el informe. Y agregan: “Los resultados en los pacientes trasplantados en cuanto a características, morbimortalidad, calidad de vida y supervivencia son comparables con los descritos internacionalmente”.

En tanto, dentro de los “desafíos a corto plazo”, destacaron la posibilidad de consolidación del equipo quirúrgico de ablación uruguayo (es decir los médicos encargados de extraer y colocar el nuevo órgano), así como centralizar la actividad de seguimiento pretrasplante y postrasplante en un centro asistencial de referencia.

“Esta centralización es imperiosa y es la única forma de abordar un tratamiento y seguimiento integral y multidisciplinario a pacientes de gran complejidad en todas sus etapas”, concluye la investigación.

Trasplante, El último rayo de esperanza

El trasplante pulmonar (TP), según detalla la investigación publicada en la Revista Médica del Uruguay, “es una terapéutica válida en enfermedades respiratorias crónicas que no responden a pesar del tratamiento médico o quirúrgico optimizados, cuya expectativa de vida es muy reducida”. En estas enfermedades suele ser la única intervención capaz de modificar el pronóstico, la supervivencia y la calidad de vida. El TP se ha consolidado en los últimos 30 años; el número de trasplantes realizados tiende a crecer cada año, pasando de unos 15 por año, realizados a mediados de la década de 1980, a 4.122 reportados en el mundo durante 2015.

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