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Álvarez: "El protector debe aplicarse 30 minutos antes de la playa"

Mariela Álvarez es la presidenta electa de la Sociedad de Dermatología del Uruguay, profesora adjunta de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina y directora del Centro de Tratamiento Dermatológico.

En diálogo con El País, explica los recaudos que hay que tener antes de exponerse al sol, no solo en la playa sino en todas las actividades al aire libre. Aborda los cuidados especiales que hay que tener con los niños, los protectores solares y los lentes truchos. Y las manchas, arrugas y el cáncer de piel que puede provocar el sol.

—¿Cuál es el horario "malo" o no aconsejable para exponerse al sol? ¿Sigue siendo entre las 12 y las 16 horas?

—La primera medida de protección es minimizar las horas de exposición solar. Lo que está pautado —porque eso se mide según la intensidad de la radiación ultravioleta, sobre todo la B, que es la que varía en el día—, es entre las 11 de la mañana y las 17 horas. Pero en realidad el sol de la mañana es más dañino en el sentido de que produce más quemaduras, porque es más intenso que el de la tardecita. Entonces, siempre tratamos, por lo menos en niños y personas que hacen deportes al aire libre o caminatas, que entre las 9:00 y las 11:00 tengan muchos recaudos, porque también hay quemadura solar.

—Hay que destacar también que el hecho de que esté nublado no quiere decir que el sol sea más benevolente. Uno se quema igual, o incluso peor, aunque corra una brisa o esté más fresco.

—Ese es un factor muy importante en el que también siempre insistimos, porque el hecho de no sentir calor, ese calor que uno a veces no tolera, nos hace exponernos con más satisfacción al sol. Realmente las nubes filtran el calor, la radiación infrarroja. Pero lo que es la radiación ultravioleta, en un día que está un poquito nublado, que sale el sol, que está fresco, solamente se puede llegar a filtrar un 20%; prácticamente es lo mismo. Ahí es cuando la persona se duerme al sol o se excede en el tiempo de exposición. Y lo agudo es la quemadura solar, que es muy importante y que tiene además otros efectos a mediano y largo plazo.

—Otro aspecto importante es que no solo nos quemamos en la playa. Hay que tener cuidado con la práctica de deportes o actividades al aire libre.

—En todo lo que sean actividades al aire libre en los meses de setiembre a mayo, cuando la radiación ultravioleta B aumenta mucho en su intensidad, hay que tener las mismas precauciones y aplicar las mismas medidas que si uno estuviese en la playa. Es como si vamos a la playa y nos tiramos a tomar sol de verdad. Hay que tomar conciencia de que a veces es más importante la radiación que recibimos porque se refracta también en las superficies, en el agua, en la arena, en el cemento. Y estamos recibiendo la que directamente nos impacta más.

En la nieve la reflejada es casi un 90% de la radiación que recibimos, por eso se genera mucha quemadura solar. Hay que concientizar que estas medidas no son solo para estar en la playa. Y no decir "cuando llego a la playa me pongo el protector". Hay que cuidarse en todas las actividades al aire libre y sobre todo con el horario de exposición solar.

—¿Cuál es el factor de protector solar adecuado para estos tiempos?

—Si hay algo que se pregunta mucho es eso, pero lo que tenemos que entender es que si bien el protector solar es muy importante y nunca nos debe faltar, está en el último lugar de la lista de protección. Las primeras medidas, las más efectivas, son las físicas. Siempre hay que buscar la sombra, ya sea del techo, de la sombrilla, del ala del sombrero (no puede faltar el sombrero de ala ancha) y la ropa adecuada para los chicos, que además están mucho en el agua y el protector se les va. El protector se diluye con el baño de mar, más cuando a veces están muchas horas.

—¿Conviene esperar un poco antes del baño de mar para que la piel absorba el protector solar?

—Sí, siempre hay que aplicarlo 30 minutos antes de salir hacia la playa. No hay que aplicarlo cuando llegamos a la playa porque a veces en el camino ya nos estamos exponiendo demasiado al sol; vamos caminando y nos estamos quemando. A veces 5, 10 o 15 minutos en horas inadecuadas son fatales. A los niños, desnuditos, hay que aplicarles en toda la superficie corporal. Y siempre hay que replicarlo después del baño de mar o de piscina, o si se transpira mucho. Inclusive cada 2 o 3 horas se aconseja hacerlo, por ejemplo si están haciendo deportes en horas que no son las más adecuadas.

—¿Es necesario utilizar algún hidratante después de una exposición al sol prolongada?

—Sí, es importante hidratar la piel, porque tenemos que tener un contenido óptimo de agua. Los cambios que sufre la piel, la deshidratación y demás, hacen que quede mucho más vulnerable. Entonces, es muy bueno aplicar cremas hidratantes y también cremas reparadoras, que es un poquito más que el término "hidratante".

—La aparición de pecas, que a veces surgen inmediatamente, ¿es un indicio negativo?

—La peca es el primer marcador de piel sensible, de sensibilidad aumentada a una exposición solar. Hay bebés que ya durante las primeras exposiciones hacen las pequitas. Es un marcador de la sensibilidad de la piel y de que esa piel tiene que ser muy cuidada.

—Los protectores solares que utilizamos a veces nos quedaron del verano pasado, o del anterior. ¿Hay que tener cuidado con eso?

—Sí, tienen vencimiento y siempre hay que seguir la indicación que está rotulada en la presentación. Obviamente que cuando la fecha expiró, el producto hay que descartarlo, no se puede usar ningún producto ya vencido.

—Para decirlo claramente, ¿cuáles son las enfermedades a la que se expone la persona que no toma los debidos recaudos?

—Tenemos lo que nombramos "efectos agudos" y luego los de mediano y largo plazo. Entre los efectos agudos el más importante es la quemadura. Está entre los factores de riesgo del cáncer de piel tipo melanoma, que es el cáncer más maligno de todos, por su rápida evolución y desenlace letal. Se habla de que tres o más quemaduras ya cuentan para que la persona pueda desarrollar un cáncer de piel de este tipo. La radiación ultravioleta es mala porque altera el ADN de las células y promueve el cáncer. Hay dos grandes tipos de cáncer en la piel: uno que si se quiere es "bueno", porque no da metástasis si lo tratamos a tiempo, que es de muy lenta progresión y se llama carcinoma; pero en la otra punta tenemos al melanoma maligno, que es rápidamente evolutivo y biológicamente muy malo. Siempre se dice "no tomes tanto sol desde niño, porque se acumula". Son daños que se van reparando en la mayoría de las veces, pero hay ciertos daños que se van acumulando y pueden desencadenar el desarrollo de un cáncer de piel. Eso es en lo agudo. En el mediano o largo plazo, tenemos el envejecimiento prematuro de la piel, los signos de vejez que en vez de ir con la cronología se adelantan por los efectos del sol, como pueden ser las arrugas, las manchas, distintos tipos de lesiones que si bien no son malignas son muy antiestéticas en algún momento. Si bien la gente se broncea porque le gusta ese color de piel, después de los 30 o 40 años no le gustan todos esos efectos adversos, de los que no es fácil volver atrás. A largo plazo, además, tenemos otro efecto muy importante sobre los ojos, que es el de las cataratas por la radiación ultravioleta. Por eso insistimos también en el uso de lentes con adecuada protección a la radiación ultravioleta A y B.

—¿Y los lentes "truchos"? ¿Qué pasa con ellos?

—Son más perjudiciales porque dilatan la pupila y eso hace que el daño sea mayor. Si no tienen un buen filtro, si no es óptima la calidad del lente, puede ser hasta peor que no usarlos. O sea que es muy importante que sean lentes certificados.

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