CIENCIA

Alex, el científico que recorre Uruguay en bicicleta enseñando de una manera distinta

El científico español Alejandro Marín Menéndez vino a Uruguay y recorrerá con su bicicleta unos 600 kilómetros y 20 liceos de seis departamentos para dar talleres.

Alex Marín Menéndez. Foto: Scicling
Alex Marín Menéndez. Foto: Scicling

Alejandro Marín Menéndez es un científico español del Instituto Sanger (Inglaterra) que esta semana llegó a Uruguay con un particular proyecto.

Alex, como todos lo llaman, tiene 39 años, es veterinario, tiene un máster en Bioquímica, otro en Educación y un doctorado en Microbiología. Trabajó en el área de neurociencia, nanopartículas y células madres tumorales, dedicando gran parte de su carrera a buscar formas de combatir la malaria.

Además de su extenso currículum, lo que lo distingue de otros científicos es que realiza un proyecto de divulgación en el que recorre diferentes ciudades en bicicleta y visita liceos para enseñar lo que hace en su laboratorio. El proyecto se llama Scicling.

Durante su estadía en Uruguay, que será de tres semanas, recorrerá unos 600 kilómetros e invitado por el Consejo de Educación Secundaria visitará 20 liceos de seis departamentos.

El pasado martes brindó una charla en el Instituto Pasteur y posteriormente comenzó su recorrida hacia el este: pasó por liceos de Canelones y Maldonado; luego irá a Lavalleja y desde allí llegará a San José, Colonia y volverá a la capital.

¿Por qué eligió Uruguay?

Siempre anduvo en bicicleta y desde adolescente supo que quería estudiar algo que le permitiera trabajar en un laboratorio. Con el tiempo sus dos pasiones se unieron y en febrero de 2018 nació Scicling.

“Un día me desperté con una idea muy clara. Quería llevar ciencia de manera sencilla y en bicicleta a todos los países de habla hispana”, contó Alex a El País. Buscó la forma, pidió ayuda económica y la recibió de la organización International Mentoring Foundation for the Advancement of Higher Education (IMFAHE). Obtuvo para los gastos de alojamiento y alimentación para sus días en Uruguay y el Instituto Sanger le pagó los pasajes.

Alex Marín Menéndez. Foto: Scicling
Foto: Scicling

Eligió Uruguay por varias razones. “La educación es universal y gratuita, lo que puede llevar a que la educación pública se beneficie con este proyecto, ya que se puede llegar a mucha gente”, sostuvo. Además, señaló que “el entramado de carreteras es bastante adecuado para andar en bici”. También dijo que le pareció positivo el hecho de que una sola persona en tres semanas pueda tener un impacto casi a nivel nacional.

¿Por qué en bicicleta?

 “Que te guste un proyecto y tengas ganas de hacerlo influye en cómo lo impartes. Si tuviera que tomar autobuses para ir a dar las charlas, creo que tendría un impacto no tan positivo”, aseguró Alex.

El científico resaltó que, además, el hecho de llegar pedaleando “ayuda a acercar la figura del científico a los alumnos, ya que lo ven como alguien que viene sudando, que se tiene que cambiar y está cansado”. Y añadió: “La bicicleta sirve para romper con esa imagen del científico como alguien que solo está en el laboratorio y mezcla cosas”.

Su entorno siempre lo apoyó, pero cuando recién contaba su idea, el comentario era que estaba “loco”. Igual decían que si alguien podía hacerlo, era él: “Soy una persona que vive con muy poco, flexible y el proyecto necesita eso”.

Lo otros que le decían era que “había conseguido financiación ´para ir a andar en bicicleta por Uruguay´, que me estaban ´pagando vacaciones´”, agregó. Pero dijo: “Si te levantas todos los días a las 7 AM aunque haya niebla, viento o llueva, a hacer 20 kilómetros en bici, ponerte delante de 30 estudiantes, hablar, otra vez hacer 15 kilómetros en bici, hablar tres horas con otros estudiantes, hacer 15 kilómetros para buscar alojamiento... es lo que hago y me encanta, pero no son vacaciones”.

¿Futbolista o científico?

De adolescente jugaba al fútbol y cuando tenía 17 años le ofrecieron hacer una prueba para uno de los equipos más importantes de Madrid, el Rayo Vallecano: “Mis padres me dijeron que, si quería dejar un año los estudios, que los dejara para probar la carrera futbolística, pero yo decidí estudiar”, contó.

Esta historia forma parte de lo que cuenta a los estudiantes en sus charlas. Alex comienza preguntando cuántos de los que están ahí quieren dedicarse a la ciencia, cómo piensan que la misma afecta su vida y, poco a poco, encamina la conversación hacia el ADN, que es el foco de su trabajo.

“Hacemos una extracción de ADN de frutillas, con detergente, agua, sal y vodka, para que lo vean físicamente y desmitificarlo un poco. Hablamos de cómo lo utilizamos en el instituto para estudiar la malaria”, agregó.

Cuando termine su estadía en Uruguay, Alex volverá al laboratorio, pero su plan es seguir recorriendo lugares. Hay posibilidad de que los próximos destinos sean Inglaterra o Francia, aunque tiene una meta que quiere cumplir: llegar a más estudiantes de Latinoamérica con la ciencia y su bicicleta.

Alumnos, talleres y el "Malaria Challenge"

El científico español recorre Uruguay en bicicleta desde el 15 de octubre y lo hará por tres semanas. Antes de comenzar dio una charla en el Instituto Pasteur con alumnos y profesionales: respondió cada una de las preguntas y al final se sacó fotos con todos.

Luego emprendió la pedaleada: comenzó con algunos liceos de la zona este del país.
En los talleres lleva el “Malaria Challenge”: forma grupos de unos cinco alumnos que simulan ser una fundación que recibe un presupuesto junto con 10 proyectos reales.

Deben elegir uno, hacer una presentación para el resto de la clase “y, por último, les hablo de mi experiencia para que vean que soy alguien totalmente normal”, contó Alex.

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