SEBASTIÁN AUYANET
Después de colaborar con cuanto artista se le cruzara en el camino, llegó el turno de ser el centro para la tijuanense por adopción. El concierto se verá en la MTV el 5 de junio. El 17 llega el disco y el 21 de agosto volverá a tocar en Montevideo.
Hay algo en Julieta Venegas que llama la atención por su simpleza, aunque no se termina de saber con exactitud qué es.
Es una de las estrellitas del pop latinoamericano que llega en envase de multinacional, esto es: apariciones radiales hasta el hartazgo en radios FM a la carta, rotación en los canales de música, cables con noticias irrelevantes y, si aún la prensa rosa no le ha inventado algún romance, deben estar cerca.
Julieta está dando los pasos que en su momento dieron Shakira y muchos otros. Cuando las aguas comienzan a aquietarse después del despegue de su Limón y sal, llega el Unplugged. La movida ya no sorprende.
Pero tras esta compositora mexicana hay un sentido musical que no es tan decodificable y prefabricado. A la par de sus compatriotas de Café Tacuba, Julieta ha resignificado las raíces musicales de la región de donde es originaria. Así, con conocimiento de rancheras, corridos y "música de banda" con la típica cadencia del norteño de frontera, Venegas actualiza el género y salta con sinceridad los límites de la canción mexicana convencional.
Julieta toma lo mejor de ese formato: los acordeones que dan el sonido a banda de bar de borrachos, el ánimo por momentos carnavalesco de sus melodías que ahora viene actualizada, con un mínimo de sofisticación electrónica (cortesía de los productores Gustavo Santaolalla y Cachorro López) y con ánimo introspectivo. Entonces, esa música de bares en medio de rutas desérticas en las que, si no se grita, mejor dejar paso al silencio, se vuelve de mayor alcance.
Explica el periodista Fabrizio Mejía Madrid en su artículo para la revista Gatopardo (en cuya última edición Julieta ocupa la tapa): "Tanto el mariachi como la banda norteña en México están concebidos para no hablar, sólo para cantar a gritos, para comunicar por decibeles y no por seducciones. Pero lo que Julieta Venegas logra es hacer de esa música un sustento de la intimidad. Le da la vuelta. Invierte el género, lo parodia. Sus letras no hablan de lo valientes que somos ni de las mujeres trofeo que hemos obtenido con el dinero bragadamente obtenido en balaceras de película, sino de cosas en primera persona o, más fuerte aún, en segunda: tú".
El concierto que la semana que viene emitirá MTV viene -como es norma obligatoria en casi todos los conciertos con este formato- de un importante cartel de invitados. Entre los fraseos de la Mala Rodríguez, diabla del hip hop latinoamericano, aparecerán también coros y versos de cortesía de la brasileña Marisa Monte. El dato sorprende aún más cuando se anuncia que el director de orquesta de esa grabación realizada el pasado 5 de marzo es nada menos que el maestro Jacques Morelembaum, a quien Caetano Veloso agradece haber sido nada menos que el hombre que le hizo perder el miedo a la música. Las conexiones con artistas de todo tipo no deberían llamar la atención en el caso de una artista tan solícita como Julieta, pero de todas formas un pope de la música brasileña arreglando canciones pop de una mexicana es por lo menos curioso. Al menos en la previa, deja entrever un costado más ambicioso que el aspecto puramente promocional y apto para consumo en que se han convertido los MTV Unplugged luego de grabaciones más experimentales de artistas con otras inquietudes como las de Charly García, Soda Stéreo y los propios "tacubos".
"Traigo las cosas que para mí tienen sentido musical, y no tiene que ver con si los conocen o no. Es más bien como a quién sueño invitar", explicaba Julieta en una entrevista reciente. El Unplugged, concebido para este tipo de reuniones celebratorias con amigos y colegas, le cae perfecto. Por eso también aparecerá frente a cámaras Cecilia Bastida, cantante del grupo de ska Tijuana No! en el que Julieta debutó como rockera, y para la que compuso Pobre de ti, el único hit que la banda consiguió en toda su existencia. Natalia Lafourcade, otra talentosa mexicana, también apareció para tocar el xilofón y el serrucho.
"Sí, ya colaboré con algunas personas, artistas muy padres y, ya pues, dije, `ahora es mi turno`", remata Julieta, el híbrido casi perfecto entre la sencillez pop y el sentido artístico arraigado a un sonido auténtico.
Un show acústico en un lugar complicado
La última visita de Julieta Venegas a Montevideo, el año pasado, dejó un show con entradas agotadas y unas sesiones de grabación para una versión especial de la canción Pa` bailar que grabó junto a Juan Campodónico y Luciano Supervielle, y que el colectivo Bajofondo estrenaría tiempo después de lanzar el disco Mar dulce. El concierto, que además de colmar las localidades fue presenciado por un gran número de artistas uruguayos, vio cómo sonaban en vivo las canciones de Julieta trasvasadas directamente desde los discos de estudio. Ahora, con un show en formato desenchufado, es casi seguro que canciones como Limón y sal o Me voy tendrán un tratamiento diferente a los originales.
De todas formas, pensar en el Palacio Peñarol como el lugar de los hechos ya asusta. Sigue sin haber tratamiento sonoro que permita que ese recinto -que en definitiva, es la única opción para shows masivos en invierno disponible hoy- suene de forma adecuada. En el pasado concierto de los reggaetoneros de Calle 13, la gente ubicada en las filas traseras volvió a quejarse de la mala circulación del sonido y el "efecto rebote" que sufren las notas contra las paredes del recinto. Sin conocerse aún la cantidad de músicos con los que Julieta llegará a Montevideo, se puede pensar de todas formas en aquél show en el Plaza, en el que la banda de Julieta sonó de forma contundente y con mucho volumen. Habrá que ver qué es lo que se intenta en esta oportunidad para dejar satisfechos a quienes paguen su entrada.
Un recuerdo para la memorabilia benéfica
Doce mil quinientos dólares es lo que pagaron los titulares de la cadena de restaurantes Hard Rock Café por contar con el vestido que Julieta utilizó para la grabación del unplugged que tuvo lugar en los Estudios Churubusco, lugar donde directores como Luis Buñuel filmaron varias de sus obras y que ahora es un extenso complejo donde proliferan las producciones de telenovelas prontas para exportar al mundo y que pueden verse en varios canales abiertos locales.
Ese dinero pagado para que el vestido color morado sea parte de la colección itinerante de memorabilia rockera que tienen los cafés, fue directo a la fundación Staying Alive que maneja la propia MTV, con la que la cadena de canales musicales estadounidense busca generar campañas de concientización para la prevención del Sida y que opera en todas las regiones donde llega la emisión de alguno de sus canales.
El "divo de Juárez" no fue a grabar al concierto.
De todos los invitados a grabar en el MTV Unplugged, el más destacado en la previa era el cantor Juan Gabriel.
El compositor nacido en Ciudad Juárez, una localidad cercana a la Tijuana de Julieta es responsable de haber alterado la temática y la poética de la música de la frontera del norte mexicano, y ha sido reivindicado por artistas como Maná, que popularizó su versión de Se me olvidó otra vez, canción que curiosamente convirtieron en clásico en un Unplugged.
Por "motivos de agenda", Juan Gabriel no dijo presente en la grabación del concierto. "Él tenía otros compromisos, pero fue algo que hablamos... yo lo quiero, él me quiere, y ya tendremos oportunidad de hacer algo más adelante", explicó la cantante. "Juanga" y Julieta han compartido escenario en algunos conciertos e incluso se han versionado canciones.
Tres unplugged de pop latino que hicieron historia
Maná
1998
Con Se me olvidó otra vez y otros rescates, Maná facturó millones con su disco desenchufado, se desperdigó por toda Latinoamérica con una gira de conciertos -la última que pasó por Montevideo- y acaparó radios hasta decir basta.
Shakira
2000
Para muchos fue la primera vez que la colombiana contoneó sus caderas en el baile que hoy es su marca registrada. Ya casi de salida del género rock, se destapó con versiones de las canciones de Dónde están los ladrones, su mejor disco.
La Ley
2006
Otro ejemplo del unplugged grabado con fines relanzadores. Difundido y promocionado en todos los países, ningún sudamericano se quedó sin escuchar la versión de Mentira en alguna radio. Tiempo después, los chilenos se separaron.