GUILLERMO ZAPIOLA
Mamma mia!
Ficha
EEUU 2008. Título original: Mamma Mia! Directora: Phyllida Lloyd. Libreto: Catherine Johnson. Fotografía: Haris Zambarloukos. Música: Benny Anderson y temas del grupo Abba. Intérpretes: Meryl Streep, Amanda Seyfried, Pierce Brosnan, Stellan Skarsgard, Colin Firth, Julie Walters.
Atención a...
El éxito popular que el film está obteniendo a nivel internacional, ese fenómeno que suele aterrar a los críticos que suponen que para que una película sea buena no tiene que gustarle al público. ¿Renacimiento del musical como género, necesidad de la gente de evadirse, que bastantes líos tiene? (Y "evasión" no es una mala palabra). Quizás solo el tiempo proporcione una respuesta.
Es curioso. Resulta difícil gustar de esta película, pero es totalmente imposible disgustarse con ella. En primer lugar, las malas noticias: Mamma Mia! es un musical extremadamente convencional, la anécdota es trivial y previsible, sus números cantados y bailados resultan completamente rutinarios, y el fotógrafo Haris Zambarkoulos solamente saca un limitado partido del espléndido entorno natural (las islas griegas) en las que transcurre la acción. Y para seguir siendo negativos, el "casting" masculino es por lo menos un error: Pierce Brosnan y Colin Firth tendrían que haber intercambiado roles (el primero no sabe cantar, el segundo tiene mucho más química con Meryl Streep pero aparece reducido a un papel más anodino), y Stellan Skarsgard hace bien lo que le piden, que no es mucho. Además, está la música de Abba. Eso es un "tómelo o déjelo", claro: es la música de Abba.
Sin Meryl Streep y sin Julie Walters, ésta sería una de esos olvidables musicales playeros que la empresa American International hacía en serie en los años sesenta. Bueno, no está Annette Funicello, pero están Meryl y Julie, y eso lo cambia todo.
Ellas son realmente el `show`. Meryl canta estupendamente, baila, se mueve , salta y aplica un entusiasmo que se transmite a la platea. Debe ser cierto que al final de cada escena le dolían todas las articulaciones, pero en la película no se nota. Las ganas de hacer y la alegría de vivir que la actriz (tantas veces justamente acusada de ser pura técnica en piloto automático) comunica desde la pantalla es contagiosa y vale la entrada. El `plus` es Julie Walters, que despliega no menos energía y añade un ácido humor a su personaje. Los jóvenes deberían aprender de esas veteranas.