Segundo paso de Antonio Banderas en la dirección

Estreno. "El camino de los ingleses" estará hoy en Cinemax

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HENRY SEGURA

Sabía que pese a su fama personal, "El camino de los ingleses" era una película de circulación complicada aunque no por su tema. Esta noche, Cinemax estrenará a las 22 hs la segunda película de Antonio Banderas como director.

Pasaron siete años desde su debut detrás de cámaras con Locos en Alabama, donde dirigió a quien hoy es su esposa, Melanie Griffith. Aquel primer paso fue muy bien recibido por la crítica lo cual supuso un buen carné de presentación para quien estaba consolidado como una estrella de Holly-wood. Pero no tuvo la repercusión deseada en la taquilla.

No fue una barrera para el malagueño que tiene muy claro que el dinero lo debe obtener actuando, en parte para gastarlo como director. La novela de un amigo de la infancia fue determinante para que el actor iniciara una doble vuelta: colocarse detrás de cámara y en su ciudad natal, adonde ahora tiene establecida una empresa productora.

Son tres los amigos, que casualmente se llaman Antonio, los que vuelven a juntarse en la película. El escritor Antonio Soler puso la materia prima para que Antonio Banderas la llevara al cine con música y producción de Antonio Meliveo. El camino de los ingleses narra varias cosas vividas por ellos en días de transición entre la adolescencia y la madurez, antes de que Banderas a los 19 años tomara el tren rumbo a Madrid con unas cajillas de cigarrillos que le habían regalado sus amigos en la despedida.

Pero no es una película necesariamente autobiográfica. No se hizo una reconstrucción histórica ni costumbrista, ni siquiera se enfocaron las peleas políticas de inicios de los `70 porque, según Banderas, "éramos una pandilla un poquito anómala: vivíamos dentro de una burbuja". En el centro de la historia está un muchacho cuyos problemas renales le han hecho pasar buena parte de su vida en el hospital. En el verano evocado, Miguelito es estimulado por un hombre culto que le descubre el mundo de los sueños, mientras cultiva una relación afectiva con una compañera y empieza otra paralela con una mujer bastante mayor que él.

Aunque puede sonar un tanto dramática, el director define a su segundo largometraje como "una película sobre la muerte, no tanto de la muerte física como de las muertes de las etapas de la vida". Su idea consistía en dibujar los recuerdos y los pensamientos antes que una realidad social.

El resultado disparó reacciones encontradas. En medio de quienes le reprocharon a Banderas una falta de compromiso emocional, emergieron juicios como el de Milito Ferreiro en la revista Fotogramas ("Un artefacto apasionante, posee una belleza, una fuerza y una carga sentimental sencillamente apabullantes") o el de Miguel Ángel Palomo en El País de Madrid ("Una obra valiente, ansiosa, visceral, con un director que se ofrece a tumba abierta (...) película emotiva, de afán casi suicida"). De lo que no hay dudas es de la firme voluntad de recorrer con la dirección un camino muy diferente al que cumple en Hollywood. Él habla de la necesidad de "experimentar nuevos valores".

Al tratarse de un relato entre jóvenes, es lógico que el elenco aparezca encabezado por figuras nuevas reclutadas después de castings multitudinarios. Para Banderas era importante la capacidad de los actores para componer sus personajes con aportaciones propias. Pero más allá de esos jóvenes, también hay espacio para algunas de las grandes figuras que tiene el cine español, como lo son Juan Diego y Victoria Abril.

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