Reencuentro que revela los secretos del pasado

| Ethan Hawke, Uma Thurman y Robert Leonard en una elogiada adaptación de un texto teatral

Mañana se estrena en Cinemateca 18 Tape, del director estadounidense Richard Linklater (el mismo de La pandilla Newton, Antes del amanecer, Antes del atardecer o Escuela de rock). Tape es un film de presupuesto bajo, rodaje rápido y características muy especiales. Aún así, está protagonizado por dos estrellas como Ethan Hawke y Uma Thurman.

Tape es uno de esos films "en el límite", que involucra nombres consagrados en Hollywood pero al mismo tiempo aparece encarado con grados de independencia y libertad expresiva que lo colocan, en principio, fuera de la industria. Rodada con un insignificante presupuesto de 100.000 dólares, en apenas seis días, con una pequeña cámara digital, en un solo decorado (la habitación de un motel de Michigan), y con tres personajes excluyentes (Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Uma Thurman), Tape traslada una obra teatral de Stephen Belbe, libretada para el cine por el propio escritor.

El film exhibe algunas particularidades llamativas: el tiempo de la trama es exactamente el mismo de la película (84 minutos), su apariencia es la de un "psicodrama", el verdadero centro dramático no está expuesto al comienzo sino que invade de a poco la atención del espectador. La trama entonces queda como pretexto.

CONFRONTACIONES. El reencuentro, diez años más tarde, de tres compañeros de la secundaria queda como un hilo argumental. Vince (Hawke) es ahora un bombero desesperado y afecto a todo tipo de excesos que se gana la vida vendiendo drogas; Jon (Leonard) es un presuntuoso director de películas intelectuales que llega a la ciudad para participar de un festival de cine y Amy (Thurman) es una abogada que trabaja en la fiscalía local. Todo arranca como un encuentro casual, casi banal, entre viejos amigos, pero con el correr del film se van develando de forma progresiva recuerdos, miserias, experiencias íntimas, manipulaciones, resentimientos. Esas revelaciones, cuyos detalles no conviene adelantar en una nota periodística porque forman parte del gancho narrativo del drama, se producen naturalmente a lo largo del compacto desarrollo del film.

Todo tiene que ver con la pluralidad de la mirada, los modos en que un mismo acontecimiento puede ser contado o entendido. La estructura y el tema de la película -que se va revelando paulatinamente- ha provocado comparaciones con David Mamet, otro dramaturgo que trabaja sobre las fronteras de la verdad y el ocultamiento, la ilusión y la realidad.

El texto de Belbe ha sido elogiado por su solidez, así como también la calidad del elenco, en un film que ha sido definido como "una indagación en el comportamiento humano que conduce a algunas conclusiones desoladoras". Uno de los aspectos del que más ha llamado la atención es su uso del video digital en lugar de la clásica cámara 35 mm. (de ahí el Tape del título), que al parecer Linklater emplea para acentuar un aire de intimidad e inmediatez. La película obtuvo el Premio especial Laterna Mágica en el Festival de Venecia.

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