CINE

¿Qué es de la vida de Richard Gere, el actor que cumplió 70 y está alejado de Hollywood?

Alejado del cine, prefiere concentrarse en sus múltiples inquietudes solidarias, un interés que surgió a mediados de los 90 con su apoyo al Tibet

Richard Gere como Robert Miller en "Mentiras mortales". Foto: difusión
Richard Gere como Robert Miller en "Mentiras mortales". Foto: difusión

El sábado, Richard Gere tenía previsto comparecer como testigo contra el exministro de Interior italiano Matteo Salvini en el juicio por su actuación en el bloqueo del barco Open Arms. El actor se había ofrecido, para dar visibilidad internacional a un caso que le interesa.

No es la primera vez, ni de lejos, que el protagonista de Mujer bonita (1990) se implica políticamente. Tras iniciar una relación con la española Alejandra Silva -su tercera esposa- su vinculación con España, por ejemplo, es más estrecha y se ha reunido con el presidente Pedro Sánchez y con la exalcaldesa madrileña Manuela Carmena por una solución al problema de los sin techo.

Richard Gere a bordo del "Open Arms" Foto: AFP
Richard Gere a bordo del "Open Arms" Foto: AFP

También visitó al presidente mexicano López Obrador y ha criticado a Donald Trump. “Es un idiota”, declaró el actor, que ya había tenido palabras poco amables para los Bush y Reagan por el apoyo al genocidio guatemalteco o la invasión a Panamá.

Pero ninguna problemática le ocupa tanto tiempo como la del Tíbet. Desde que conoció los campos de refugiados de la zona, Gere trabaja para promover los derechos humanos y la democracia de esa región. El actor es uno de los budistas más famosos de Hollywood e íntimo amigo del Dalai Lama, que fue el primero en conocer y bendecir el primer embarazo de su esposa.

Pretty Woman
Julia Roberts con Richard Gere en Pretty Woman. Foto: Difusión

Pero hace mucho tiempo que Gere no protagoniza una película de Hollywood. ¿Los motivos? Dos, principalmente. El más importante, que no lo necesita. Al contrario que otros actores de su generación, como Robert de Niro, Gere tiene una economía saneada, como declaró a The Hollywood Reporter: “No estoy interesado en interpretar a un Jedi marchito en la película del año. Tuve el éxito suficiente en las últimas tres décadas como para permitirme ahora hacer películas más pequeñas”.

El segundo motivo tiene que ver con su activismo por Tíbet, que se remonta a los Oscars de 1993. Al presentar un premio, en lugar de un texto de 30 segundos sobre cómo los grandes pintores de la historia eran directores artísticos, Gere aprovechó para dirigirse al líder chino Deng Xiaoping. “Qué horrenda, horrenda situación de derechos humanos hay en China”, lanzó, para seguidamente exhortar al dirigente a que se llevará a sus tropas y sacara a los chinos del Tíbet “para que la gente vuelva a vivir como personas libres e independientes”. La Academia se enojó.

Richard Gere y su esposa Alejandra Silva
Richard Gere y su esposa Alajandra Silva. Foto: Difusión

Le importaba a China, que estaba en plena promoción de Pekín como la sede de los Juegos Olímpicos de 2000. Tener en ese momento a una estrella de Hollywood despotricando sobre uno de sus conflictos más enquistados ante una audiencia millonaria no ayudaba mucho.

En 1997, Gere fue apartado de la promoción de Justicia roja. “Todos estaban contentos. Y de repente, sin aviso previo, me llamaron para que lo dejara. MGM estaba cerrando un acuerdo comercial con los chinos y estos les dijeron que si se estrenaba la película, no habría acuerdo”. Se paralizó la promoción y el thriller de Jon Avnet pasó sin pena ni gloria.

Richard Gere en "Gigolo americano". Foto: Archivo
Richard Gere en "Gigolo americano". Foto: Archivo

Los tentáculos del boicot chino son tan largos que, en 2008, Fiat pidió perdón a China por un anuncio en el que Gere conducía uno de sus coches por el Tíbet.

Los inicios de Gere son una sucesión de papeles arriesgados en películas incómodas (Buscando a Mr. Goodbar, Días de cielo). Cuando empezaba a hacerse un nombre en Hollywood, protagonizó Bent en Broadway, una historia de amor homosexual en un campo de concentración.

No le preocupó tampoco el subtexto homoerótico de American Gigolo de Paul Schrader, quien siempre había tenido en mente a Gere como el prostituto Julian Kaye. Allí protagonizando uno de los primeros desnudos integrales de la historia del cine comercial. “Hasta donde yo recuerdo, no estaba en el guion. Sucedió de forma natural mientras rodábamos”, confesó el actor en una entrevista. Aquel papel le convirtió en un sex symbol a su pesar.

Richard Gere y Winona Ryder en "Otoño en Nueva York"
Richard Gere y Winona Ryder en "Otoño en Nueva York"

Y coincidió con su conversión al budismo y su primera visita a Nepal: volvió transformado. Y le ayudó a dejar atrás al joven impetuoso que se refugiaba en el alcohol y las drogas, que perdió un papel por pelearse con Stallone y enseñó su pene a una reportera después de que le preguntase si era gay y si le molestaba que lo viesen como objeto sexual. “¿Quieres ver un objeto sexual?”, le respondió.

Cuando todavía no se había desvanecido el impacto de American Gigolo, llegó Reto al destino. Gere aceptó protagonizar la que resultó ser la tercera película más taquillera de 1982 -después de ET y Tootsie- por 350.000 dólares . Parecía destinado a ser la estrella incontestable de los 80, pero entonces llegaron fracasos como Cotton club de Francis Ford Coppola, o Sin salida, que fracasó tan estrepitosamente que el crítico del Washington Post pidió que Gere no protagonizase otra película.

Richard Gere como Robert Miller en "Mentiras mortales". Foto: difusión
Richard Gere como Robert Miller en "Mentiras mortales". Foto: difusión

Su carrera estaba en su punto más bajo cuando reapareció en Sospecha mortal interpretando por primera vez al antagonista de la película. La crítica se rindió ante el nuevo y maduro Gere, que realmente era el mismo al que había odiado apenas un par de años antes, pero con las sienes plateadas. Después llegó Mujer bonita y los 90 fueron suyos. Se mantuvo en primera fila con Novia fugitiva, trabajó con Robert Altman y no tuvo problema en ceder el papel de guapo a Olivier Martinez en Infelidad o bailar en Chicago.

Dos décadas después, Gere no ha protagonizado ningún éxito, pero logró buenas críticas con películas discretas como Norman: el hombre que lo conseguía todo o La cena.

Es que al Gere que pasados los 70 se reinventa de nuevo le interesa más que el foco se centre en su trabajo solidario.

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