ENTREVISTA

Cinco anécdotas de Julio Alonso, la figura con más horas de vuelo de la televisión uruguaya

Giró por el mundo con "Los viajes del 12", cubrió el Carnaval de Río durante 35 años y fue protagonista de algunas de las anécdotas más insólitas de la TV uruguaya. A continuación, las recuerda.

Julio Alonso. Foto: Francisco Flores.
Julio Alonso. Foto: Francisco Flores.

Fue locutor, publicista, productor, empresario, conductor de televisión y califica como uno de los uruguayos con más horas de vuelo. Durante décadas, Julio Alonso fue una de las máximas figuras de Canal 12 gracias a programas como Los viajes del 12, Río en Carnaval y La otra cara. Cuando se retiró, en 2019, ya llevaba 56 años en los medios y toda una vida dedicada a viajar por el mundo para acercárselo a los uruguayos antes de que internet cambiara todo el panorama.

Ahora vive una vida relajada, se dedica a practicar deportes todas las mañanas y hasta tiene ganas de crear un museo con los recuerdos que trajo de cada uno de sus viajes.

En diálogo con El País, recuerda, en primera persona, cinco anécdotas insólitas de su trayectoria.

"Los viajes del 12"

Un inicio inesperado

Los viajes del 12 nacieron de casualidad. En las eliminatorias del mundial ‘82, el Círculo de Periodistas Deportivos invitó a la prensa uruguaya a Perú a cubrir el partido de la selección y luego nos llevaron a conocer Machu Pichu. Mientras viajaba en el tren, miré esos paisajes divinos y le dije al cámara: ‘Grabame el día’. Filmamos todo y cuando fuimos a Lima me compré un libro sobre Machu Pichu. Volví a Montevideo con seis rollos grabados y me puse a editar y compaginar el programa. El sábado fui a ver a Horacio Scheck y le mostré el producto final. Cuando lo vio, me vino a buscar, me agarró la cara, me dio un beso en la frente y me dijo: ‘Sale el miércoles’.

Se hizo la promoción en el momento y como le fue tan bien, Scheck me dio otro beso en la frente y me dijo: ‘El miércoles salís con otro’. No lo podía creer... ¿Cómo conseguía otro viaje? Yo tenía amistad con una periodista que trabajaba en una agencia y cuando le cuento lo que me había pasado me dijo: ‘Te podés ir hoy a Brasil. Llamo a Bahía, hablo con Jorge Amado, el de Doña Flor y sus dos maridos, y lo vas a visitar’. Me sacaron disparando de la agencia y salí para Brasil con otro camarógrafo. Cuando llegué a su casa, Amado me dice: ‘Hacemos el programa, pero los entrevistados los pongo yo’. Al final, trajo a Mário Cravo, Dorival Caymmi y otras figuras. Salió brutal”.

Julio Alonso. Foto: Francisco Flores.
Julio Alonso. Foto: Francisco Flores.
los tres tenores

Pavarotti, hincha de Schiaffino

“Yo añoraba ser Pavarotti. Cuando fui a Bolonia, conseguí su dirección y, de atrevido, le golpeé la puerta para entrevistarlo. Aceptó y tuvimos una charla muy linda y larga; cuando empezamos a hablar de fútbol, me preguntaba por Juan Alberto Schiaffino porque era hincha a muerte del Milan. Era impresionante lo que sabía: ¡Me habló de todos los uruguayos que jugaban en Italia! Cuatro años después, Los Tres Tenores —que Pavarotti formó junto a José Carreras y a Plácido Domingo—, iban a cantar en el Mundial del ‘94, y enseguida pensé en agarrarlos a los tres para entrevistarlos. Me fui al ensayo, hablé con Pavarotti y fue Plácido, a quien conocía del terremoto de México —donde perdió a su hermano—, el que me consiguió la nota. Me pidió el número del hotel y cuando me avisó, salimos disparando con el camarógrafo para entrevistar a los tres para Canal 12. Fue inolvidable”.

Luciano Pavarotti y Julio Alonso. Foto: Gentileza.
Luciano Pavarotti y Julio Alonso. Foto: Gentileza.
"río en carnaval"

Toda una vida viajando a Río de Janeiro

“En los 35 años que cubrí el Carnaval de Río no tuve un solo problema, es lo más seguro que hay. Eso sí, los cámaras no querían ir porque no dormís y no comés bien, pero al final me fui habituando. Tuve la enorme fortuna de que fui testigo de cómo se hizo el Sambódromo, porque antes los desfiles se hacían en la avenida. Cuando se empezó a construir fui haciendo la recorrida de todo lo que pasaba en la obra y hasta hice amistad con el arquitecto que la ideó, Oscar Niemeyer. Iba a su atellier en Copacabana y siempre me recibía con café con cognac. Al Carnaval de Río hay que verlo aunque sea una vez en la vida: es un espectáculo maravilloso, desde la concentración hasta la apoteosis, esos 700 metros son increíbles. Es una experiencia deslumbrante”.

"la otra cara"

Una mirada diferente de los eventos deportivos

“El programa empezó mientras Heber Pinto estaba en Radio Oriental. Antes del Mundial de Londres ‘66, hicimos un especial en Canal 4 con varios periodistas, y como sabía que allá había una calle llena de ferias y de juventud, se me ocurrió filmar todo. Así salió La otra cara de Londres ‘66, que primero salió en el 4. Después, con México ‘70, tuvimos un éxito tremendo porque Uruguay salió cuarto. Tuve la fortuna de volver con la selección uruguaya al Aeropuerto de Carrasco y fue increíble la cantidad de gente que los estaba esperando, pero lo que nunca imaginé fue ver carteles que decían: “Gracias a La otra cara...”. Entonces registré el título y seguí; desde ese entonces cubrí todos los Mundiales”.

peñarol en españa

Un partido accidentado

 “Soy un enamorado de la radio y mi sueño era tener una emisora, por eso compré CX32 y le puse Radiomundo. Después la vendí porque no pude mantenerla, pero lo primero que hice fue transmitir fútbol. Además de tener a Carlos Muñoz, traje de Argentina a Enzo Ardigó, un relator con un registro de voz y un decir increíble, e hice el lanzamiento en Europa, acompañando la gira de Peñarol por los torneos más importantes de España. Y para los partidos se vendieron 90 menciones publicitarias. ¡Era impresionante! El debut fue en La Coruña y, ya que estaba allá, desde el Canal 12 me pidieron que hiciera algunas notas. Ese día salimos a grabar y nos fuimos lejísimos del estadio; cuando me quise dar cuenta vi que íbamos a llegar tarde y que me había olvidado del fichero con todas las menciones publicitarias. Entonces, mandé al camarógrafo al hotel para buscarlas y yo seguí de camino al estadio.

Cuando llegué vi que las cabinas ya estaban ocupadas, así que nos mandaron a sentar en dos bancos dentro de la cancha. Ardigó y Muñoz estaban molestos porque llegué tarde y todavía sin el fichero; mientras que desde Montevideo me presionaban para que empezara la previa. En eso llegó el camarógrafo, lancé la transmisión de memoria, le di el pase a Muñoz y salí corriendo al alambrado para que me pasaran el fichero. Pero tuve tanta mala suerte que cuando lo abrí, me agarró el viento y se volaron todas a la cancha. Ardigó dijo: ‘Jamás he visto cosa igual: jugadores de fútbol que, en vez de correr una pelota, corren fichas comerciales de una emisora radial’. ¡Todos los jugadores de Peñarol salieron a buscarlas! El lateral Mario González fue el que más levantó y recién ahí pudieron empezar el partido. Durante años me embromaron con eso”.

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