HISTORIA DE UNA CANCIÓN

La historia de "Take On Me", el máximo hit de A-ha que casi queda en el olvido

“Take On Me” tiene más de 1328 millones de reproducciones en YouTube y es uno de los máximos clásicos de los ochenta, pero tuvo que atravesar varias vidas antes de ser un hit. 

"Take On Me", de A-Ha. Foto: Captura de YouTube.
"Take On Me", de A-Ha. Foto: Captura de YouTube.

Es uno de los oldies más populares. Suena todos los días en las radios uruguayas, tiene 1328 millones de reproducciones en YouTube, 936 millones de escuchas en Spotify y es presencia obligatoria en cualquier fiesta de la Noche de la Nostalgia. Se trata de “Take On Me”, aquel clásico de A-ha que sigue tan vivo como en 1985. Tal vez sea por el ritmo irresistible, por aquel riff de sintetizador que queda grabado en la memoria enseguida o por las notas inalcanzables de Morten Harket en el estribillo, pero es una de esas canciones destinadas a ser un clásico instantáneo.

Sin embargo, estuvo a punto de quedar en el olvido. La canción, con uno de los videoclips más reconocibles de la época dorada de MTV, tuvo que pasar por varias vidas antes de convertirse en un éxito mundial: necesitó dos versiones y tres lanzamientos para ganarse su lugar en las listas de éxitos.

Todo empezó en Oslo en 1979, pero con otro grupo. Era Bridges, un dúo de guitarra y teclado a cargo de los quinceañeros Pal Waaktaar y Magne Furuholmen. Inspirados en el rock psicodélico de los sesenta, ensayaban en la casa del abuelo de Pal y tocaban en barcitos tratando de imitar el sonido de The Doors y Jimi Hendrix. Eran un sonido demasiado oscuro y antiguo como para ganarse a la juventud noruega.

“Necesitábamos hacer algo más pegadizo que nos acercara a la gente”, recordó el guitarrista Waaktaar. Y, en uno de esos intentos, nació el riff de “Take On Me”. “Estábamos tocando sin parar en un kindergarten, en una especie de refugio antibombas y ahí apareció”, recordó el tecladista Furuholmen en un especial dedicado a la canción. Pero no estaban muy convencidos. “Era demasiado pop para nosotros, así que quisimos llevarla hacia un terreno punk para sacarle ese efecto tan pegadizo”.

a-ha
a-ha, una banda que se convirtió en la más grande de su generación

Pero cuando conocieron al cantante Morton Harket, lo primero que le mostraron fue aquel riff por el que no apostaban mucho. “Los fui a ver a la casa de Pal para sumarme a la banda y apenas escuché el teclado me di cuenta de que esa era la llave para conquistar el mundo”, recordó. “Ese ese riff va a ser un hit mundial”, le comentó a sus nuevos compañeros. Pero no lo tomaron en serio.

Al final, se dejaron convencer y apostaron por “Take On Me” cuando viajaron a Inglaterra para probar suerte en la industria musical. La confirmación de que era una buena canción llegó de la mano de Jeff Ayeroff, un ejecutivo de Warner que vio el potencial no solo de la canción sino de la pinta de Harket, un muchacho que había nacido con la apariencia necesaria para ser una estrella. “No podía creer que ese chico que parecía salido de una película cantara como Roy Orbison. Era increíble. Les firmé el contrato de inmediato”, recordó.

Y para inicios de 1984, ya con el extravagante nombre de A-ha, los tres noruegos dejaron atrás la imagen de chicos dark para sumergirse en el sonido y la estética new-wave. Parecía que “Take On Me” era su pase para conquistar el mundo, pero no pasó demasiado. Lanzaron una primera versión con un tempo relajado y un videoclip para nada llamativo del grupo tocando en vivo, y fue un verdadero fracaso. “Estábamos desesperados porque habíamos dejado pasar el hit”, reveló el cantante.

Pero no iban a bajar los brazos. La compañía les dio una nueva chance y contrataron al productor Alan Tarney para que grabaran una nueva versión basada en aquel demo que conquistó a Ayeroff. Con un ritmo más bailable y la voz de Harket brillando en el estribillo, salieron nuevamente al mercado en 1985 convencidos de que esta vez sí tenían un hit. Tampoco pasó nada. Pero, si no era por la radio, A-ha se iba a ganar al público estadounidense de otra manera: el videoclip. Era la época dorada de MTV, así que Warner contrató al ilustrador Candance Reckinger para que hiciera un video a la altura de la potencial de la canción. Y ahí sí se hizo la magia.

“Tenía que hacer un video que tuviera la suficiente originalidad como para que la pasaran en MTV todas las veces que sean necesarias y que se le pegue a la gente”, dijo el ilustrador. De la mano de Commuter, un software que permitía que las filmaciones se trasladaran a un efecto animado, comenzaron a trabajar. La idea parecía simple, pero sumamente innovadora: la versión dibujada de Harket cortejando a la actriz Bunty Bailey (su novia de aquel entonces) emergía de las viñetas de un comic para salvarla de unos villanos al ritmo de aquel himno new-wave.

Eso sí, el trabajo no fue simple: la parte animada le llevó 16 semanas de trabajo. Pero valió la pena y la tercera versión de “Take on Me”, se convirtió en un hitazo mundial. Llegó al número uno en 27 países, arrasó con los premios MTV —alzándose con seis galardones— y sonó un montón en las discotecas y radios de todo el mundo. Pero no fue tan fácil sobrevivir a semejante éxito. “Cuando la lanzamos, no pensé que el poder de la canción iba a terminar opacando todo lo que haríamos luego”, admitió el tecladista. “Al principio luchás contra eso, pero luego te alegra haber logrado algo que se mantenga vigente luego de tanto tiempo”.

Si bien A-ha tuvo otros éxitos como “The Sun Always Shines on T.V.” —que también aparecía en su debut, Hunting High and Low— y “Crying In the Rain”, los noruegos quedaron relegados a la tan temida categoría de “one hit wonder”. Les costó tanto aceptarlo que incluso dejaron de tocar “Take On Me” durante años, pero con las cifras millonarias en las plataformas de streaming se terminaron reconciliando con su máximo hit que tanto generó en derechos de autor. Nada mal para ese trío noruego que nació con alma punk y terminó con cuerpo pop.

24 de agosto

Agenda de la "Noche de la Nostalgia"

Hoy, “Take On Me” será uno de los clásicos obligatorios del repertorio de La Noche de la Nostalgia, una de las fiestas más populares del año. Con nuevos protocolos que admiten el regreso de los bailes, la agenda de esta noche ofrece varias actividades. El infaltable es el Concierto de la Nostalgia, que la Banda Sinfónica de Montevideo presentará a las 20.00 en el Teatro Solís. Bajo la dirección de Martín Jorge y la voz invitada de Alejandra Díaz, ofrecerán un recital de homenaje a la recientemente fallecida Raffaella Carrà.
Océano FM propondrá un evento virtual, que comenzará a las 19.00 y que podrá verse a través de la web de la radio y de las plataformas Zoom y Twitch. Desde las 21.00 habrá sets de DJs como Henry Mullins, Fernando Picón, Josacho Sassón y Álvaro Quartino. Es un plan ideal para mover los muebles y bailar desde casa.
Desde las 22.00, Berch Rupenian también ofrecerá una transmisión en streaming de todos los clásicos de la Noche de la Nostalgia a través de la web de Concierto Fm. Por otra parte, Paola Dalto presentará un set en MMBox.

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