GUILLERMO ZAPIOLA
Decididamente, las relaciones de Madonna con el cine van y vienen. Ha conocido éxitos y fracasos, pero al mismo tiempo el medio la incita a ampliar sus inquietudes creativas. Dirigió un mediometraje, produjo un documental, y sigue.
El pasado 11 de octubre tuvo lugar en Jaffa, Israel, en el Museo Ilana Goor, en una actividad promovida por la organización Spirituality for Kids, el estreno mundial del documental I am Because We Are, narrado y producido por Madonna y dirigido por Nathan Rissman, que trata sobre los niños carenciados, enfermos de sida y obligados a vivir en las calles de Malawi, África.
El documental, que la estrella mediática Rosie O`Donnell, que es amiga de la actriz, cantante y productora y la acompañó en la presentación, define como "conmovedor y devastador", forma parte de la campaña Raising Malawi, una subsidiaria de Spirituality for Kids que cuenta con el apoyo de Madonna y que se dedica a la ayuda social a los niños de ese país africano.
Spirituality for Kids es una organización benéfica entre cuyos cometidos figura el de proporcionar "ayuda material y fortalecimiento espiritual" a los niños con problemas, buscando "su conexión entre sí, con otras comunidades y con el mundo". Sus directivos declaran no adherir a un culto religioso determinado.
El título del documental ("Yo soy porque nosotros somos") es la traducción más aproximada posible del término en dialecto sudafricano "Ubuntu", y solía ser empleada por el famoso obispo y militante contra el apartheid Desmond Tutu. Madonna planea presentar su película en el próximo festival de Sundance, en enero próximo.
Al mismo tiempo se está probando el pulso como directora. Tiene actualmente en postproducción la comedia Filth and Wisdom, un mediometraje de 45 minutos escrito por Dan Cadan e interpretado por Richard E. Grant, Stephen Graham, Eugene Hutz, Vicky McClure y otros. Hasta donde se sabe, el asunto tiene que ver con inmigrantes rusos, un club nocturno, una escuela de ballet, una banda de "punk rock", escritores y la revolución cultural.
Los malintencionados sostienen que Filth and Wisdom es el resultado de una disputa matrimonial. Madonna y su esposo, el director británico Guy Ritchie, fueron masacrados por la crítica e ignorados por el público tras el estreno de su más reciente película, Swept Away, y Madonna querría su desquite cinematográfico.
Según el diario sensacionalista británico The Sun, Madonna le habría dicho a Ritchie, quien adquirió cierto prestigio con un par de películas sobreestimadas (Juegos, trampas y dos armas humeantes, Cerdos y diamantes) y parece haber tenido su merecido con la última, algo así como "todo lo que tú puedas hacer, yo lo puedo hacer mejor, querido". Y se lanzó a producir y dirigir su película.
Por supuesto, todo eso es pura chismografía: de eso viven los periódicos sensacionalistas. El mismo The Sun cita a una fuente "cercana a Madonna" que dice que la cantante cuenta con todo el apoyo de Ritchie. El hombre necesita que alguien de la familia tenga éxito, claro.
Creando otro mito del horror
Madonna tiene también en preproducción, en calidad de coproductora, un largometraje titulado Digger, un asunto de terror escrito por Stephen Lancellotti y que será dirigido por John G. Gallagher. Se trata de la historia de un individuo que en su niñez fue obligado a cavar tumbas con sus manos, y que de adulto emprende una terrible venganza. Los productores confían en crear "un nuevo mito del cine de horror".