Los planes de Wanda y su hijo

MATÍAS CASTRO

Wanda tuvo a su hijo. Al fin. Una campaña previa de casi un año había generado una gran expectativa para desembocar en el nacimiento de Valentino, de 3.3 kilos.

Como si se tratase de la una supreproducción de Hollywood, el hijo de Wanda Nara y Maxi López había sido anunciado con una campaña de prensa por fuera de lo común. La pareja anunció su compromiso. Luego su boda. Después su luna de miel. Tras eso su mudanza a Europa. En el medio estuvo su embarazo. Wanda y Maxi volvieron a Buenos Aires el año pasado y prepararon su visita para ser anunciados a los cuatro vientos. Mostraron la panza de Wanda en el programa de Susana Giménez, asegurándose de que millones de personas los estarían viendo en todo el Río de la Plata. Y finalmente nació Valentino.

La farándula argentina, de este modo, sigue los pasos de las celebridades del primer mundo. Si los hijos de Brad Pitt y Angelina Jolie fueron recibidos por centenares de fotógrafos de todo el mundo rodeando el hospital francés donde nacieron, ¿por qué no se podía hacer algo similar, a menor escala? Si la hija de Tom Cruise y Katie Holmes, o los de Jennifer Lopez y Marc Anthony, tuvieron tanta atención de la prensa como sus padres, ¿por qué no se puede lograr algo así en estas latitudes? Si los hijos de Ricky Martin no pudieron escapar al anonimato y terminaron fotografiados, ¿cuál es el motivo por el que un famoso local no pueda tener un tratamiento así para su hijo?

Desde su adolescencia, la joven Wanda supo manejar los medios desde que comenzó su carrera. Nadie sabe más que ella sobre la provocación y cómo reaccionan los programas de chimentos y el público. Así que ha llegado el gran momento. El niño está entre nosotros y los padres orgullosos. Todos hablan de ella y su retoño, tal como quería.

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