GUILLERMO ZAPIOLA
La Fuerza está de regreso. Será primero una película de animación 3D y de inmediato dará paso a una serie de televisión. La saga galáctica de George Lucas sigue aportando historias y rindiendo dividendos.
La más reciente variante se llama Star Wars: la guerra de los clones, y se estrena mundialmente (incluyendo Montevideo) el próximo viernes. Tanto la película, que se basa en una historia del propio Lucas, como la serie que la seguirá, transcurren en el período intermedio entre los episodios II y III de Star Wars, es decir entre El ataque de los clones y La venganza de los Sith.
El "marco histórico" lo constituye la guerra entre la República Galáctica, todavía no involucionada a Imperio, liderada por el canciller Palpatine, y la Confederación de Sistemas Independientes encabezada por el Conde Dooku (que sigue hablando con la voz de Christopher Lee, por lo menos en la versión original; habrá que ver cuántas copias llegan dobladas al castellano).
Tanto en el film como en la serie televisiva, los aficionados reencontrarán a varios de los personajes centrales de Clones y Sith: los Caballeros Jedi Obi Wan Kenobi y Mace Windu, el ya mencionado conde Dooku, un Anakin Skywalker que todavía no se ha volcado hacia el Lado Oscuro, el canciller (luego emperador) Palpatine, el milenario Yoda, el robot C3PO y otros. La película presentará también a nuevos personajes como Ahsoka, un sabio aprendiz de caballero Jedi bajo las instrucciones del propio Anakin Skywalker.
Lucas había producido ya en 2003 una serie animada en 2D, con capítulos de muy corta duración, que funcionaban sobre todo como promocionales de la saga cinematográfica. Ahora empieza con un largometraje animado en 3D para la gran pantalla que será seguido por unos treinta capítulos televisivos, también en 3D, de media hora de duración.
Es sabido que, en un principio, Lucas había concebido su saga galáctica para cine como una serie de nueve episodios que a la larga se redujeron a seis. Pero hoy sostiene que quedan todavía muchas historias para contar ambientadas en su imperio galáctico.
El director, que también confiesa que alguna vez quiso ser arquitecto y convertirse en "el nuevo Frank Lloyd Wright", agrega que también lo atrajo la idea de "llevar el arte de la animación un poco más allá".
Lucas comenzó a trabajar en el proyecto de Star Wars: la guerra de los clones hace tres años, cuando desarrolló el área de Lucasfilm Animation, con sede en Singapur. No ha querido hablar de presupuestos, pero ha dicho que un emprendimiento similar en los años ochenta, cuando terminó vendiendo a Steven P. Jobs una pequeña subsidiaria de Lucasfilm que luego se llamaría Pixar, hubiera costado entre sesenta y cien millones de dólares.
El cineasta trabajó muy estrechamente con Dave Filoni, director de la película y del programa de televisión, que antes hiciera para Nickelodeon Avatar: The Last Airbender. Ambos colaboraron en la elaboración de los libretos, a menudo aprovechando ideas que Lucas había coleccionado, sin utilizarlas, desde que la original Star Wars fuera lanzada en 1977.
VACILACIONES. Al principio, Lucas tuvo alguna dificultad para vender su idea. A fines de 2007 ya tenía terminados los primeros 22 capítulos de la serie, pero la empresa Fox, que distribuyera las películas con actores de la saga, no demostró demasiado interés. Las cosas cambiaron cuando el director le propuso a Time Warner el lanzamiento previo de un largometraje para la gran pantalla. Warner razonó que la película podía funcionar como capítulo de presentación de la serie y que ésta podía a su vez ocupar un espacio en el cable, no necesariamente en uno de los canales de animación.
Al mismo tiempo, Lucas comenzó a dar los primeros pasos para la realización de una serie de televisión de acción viva sobre la saga galáctica, que se estrenaría en 2009. Y también se pregunta qué hacer con la descendencia de Indiana Jones. Había estado manejando con Spielberg la idea de una película protagonizada por Shia La- Beouf en el papel de Mutt Williams (el hijo de Indy), pero todavía tiene sus dudas.