MATÍAS CASTRO
Paris Hilton ha vuelto a sonar fuera de su país. Hacía tiempo que no se escuchaban novedades sobre esta rubia, que cuando estuvo presa, el año pasado, dio bastante que hablar. Hace unos diez días estuvo en Rusia para participar de los premios MTV locales, y dejó su huella.
Se alojó con su novio en el hotel Hyatt, cadena que compite con la de su familia, y no dejó su honor intachado, precisamente. Al poco rato de su partida, el servicio de habitación entró al lugar y encontró el papel tapiz totalmente rayado con un mensaje que era prueba de su estancia allí. No era una habitación cualquiera, sino la presidencial. Al día siguiente, los dueños del hotel comunicaban públicamente que habían declarado a Paris persona non grata en sus instalaciones. Un bochorno para cualquiera, pero un hecho menor para la rubia acostumbrada a ser seguida por paparazzis y aparecer en miles de videos caseros en Internet.
Al mismo tiempo que esto pasaba en Rusia, en Estados Unidos la MTV lanzaba un nuevo reality show: Quiero ser el nuevo mejor amigo de Paris. Para este programa, en cuestión de horas, se anotaron 85 mil candidatos, como parte de una gran celebración de la nada convertida en espectáculo de televisión. No hay mucho misterio: se sabe que los que entren al show no serán amigos de verdad de Paris Hilton, pero justamente la fantochada es lo atractivo en todo esto. Ahora se pasea con un novio oficial por todos lados y da de comer a la prensa rosa. Paris ha vuelto a los grandes titulares, otra vez haciendo poco y nada.