MATÍAS CASTRO
Ya lo había hecho con los pollos en Egipto. Ya se desnudó para promocionar causas ecológicas y reclamar que no se usen más pieles de animales. Así que ha logrado exhibir su faceta militante y consciente de los problemas del mundo real, muy distinta al mundo de plástico en el que vivía. Pamela Anderson se ha consagrado como una verdadera figura ejemplar.
De Playboy a la militancia por las causas nobles. Por los pollos. Por los zorros. Y ahora por los perros. Pamela es más que Baywatch, que un video porno con su ex Tommy Lee, más que una cantidad infinita de fotos donde sus pechos cambian de tamaño según la cantidad de siliconas, más que la conejita Playboy más famosa de la historia.
Su último y noble gesto fue pedir públicamente a las autoridades de Bombay que no maten a decenas de miles de perros callejeros. Pero Pamela no es boba. Hizo una contrapropuesta, y sugirió que se esterilice a los animalitos. "Está probado que matar a los perros errantes no constituye una solución perenne para controlar su población", escribió en un comunicado, haciendo gala de una solidez de lenguaje insospechada.
Y luego, con un extraño sentido del humor, también insospechado, dijo: "Los perros no pueden llevar preservativos, pero con la ayuda de la municipalidad pueden ser operados sin dolor, rápidamente y de modo permanente". La carta que envió fue redactada para apoyar las actividades de PETA, un grupo de acciones de alto impacto que se apoya en famosos para intentar crear conciencia sobre temas con los animales.
Hemos visto a otras famosas que posan desnudas para campañas de PETA con el logo "Prefiero ir desnuda que usar pieles de animales". No sé cuánta gente se toma esto en serio. Solo sé que dan la vuelta al mundo y mueven dinero. A Pamela, por lo menos, le importa. Dice.