A. L.
Mañana don Alfredo Zitarrosa cumpliría 74 años. No es un aniversario que se ajuste a los requerimientos del culto a la redondez numérica ni a los altares del bronce. Pero ello no es una excusa para no recordar que un 10 de marzo de 1936 comenzó a andar por estas tierras un artista que le puso estampa, voz y una creatividad inimitable a la música popular.
Razón, entonces, más que justificada para que un grupo heterogéneo de músicos se reúna para celebrar la fecha bajo el título Cantamos a Zitarrosa. O, mejor dicho, para celebrar un repertorio, un lenguaje y una convicción cultural cuya vigencia desafía los límites de cualquier cronología. La cita será en la Sala Zitarrosa, a las 21.30, y la convocatoria la realiza la fundación que lleva su nombre. Los artistas invitados serán: Numa Moraes, el dúo Larbanois - Carrero, Jorge Nasser junto a Luís Marenco (Brasil), Teresa Parodi (Argentina), Emiliano Brancciari y Federico Lima, Sebastián Teysera, Julio Cobelli y Raúl Medina, y Toto Méndez y sus compadres. Y la conducción del espectáculo estará a cargo de Gonzalo Camarotta y Fernando Tetes.
La grilla es sin duda variada en grado superlativo, pero refleja el amplio espectro de expresiones que se reconocen e identifican con el aporte de Zitarrosa. Analizado desde otro ángulo, también refleja la amplitud simbólica, así como estética, que singulariza su obra.
Zitarrosa no sólo fue un cantor y compositor de proyección folclórica. Su capacidad de absorción musical estuvo fuertemente marcada por las especies y géneros tradicionales de la región. Pero también recogió otras expresiones que nutren aun hoy el imaginario popular, tanto en los entornos urbanos como rurales. Y la forma de abordar estos tópicos expresivos, poéticos y musicales en sus canciones alcanzó un alto nivel de refinamiento (téngase presente la sutileza y fuerza de los arreglos guitarrísticos y el swing que desplegaba con su voz sobre ese entramado armónico-melódico), a la vez que conservaban una capacidad comunicativa que interpelaba al escucha de a pie como al melómano más especializado.