Cuidado con escuchar a Madonna

HENRY SEGURA

Debe ser difícil convivir con Madonna, aunque los DVD de sus anteriores giras (sobre todo el Confession Tour) muestran una imagen de exigencia pero también de comprensión. No es precisamente lo que transmite ahora en algunos de sus shows. Es sabido su vocación política a favor de Obama y como tal puede tener todo el derecho del mundo a construir apologías y parodias sobre el escenario. Pero no se ha limitado a eso. El lunes al presentarse en Nueva Jersey volvió a recordar que las sutilezas no siempre son su fuerte, al decir que la candidata a vicepresidente por el partido republicano "Sarah Palin no es bienvenida a mis shows" y enseguida agregó: "no hay nada personal". Menos mal. Claro que a McCain le va peor, pero desde la pantalla, al vincularlo con guerras, niños hambrientos y hasta Adolf Hitler.

Pero esas jugadas políticas, que obviamente despertaron varias réplicas desde tiendas republicanas, pueden llegar a tolerarse como tales. Forman parte de la artillería electoral, aunque quizá se sigan viendo después de las elecciones estadounidenses.

Lo que sí resulta difícil de tragar y entender es que se las agarre con algún espectador que simplemente no estaba haciendo otra cosa que escucharla. "¿Qué mierda te pasa? ¿Estás aburrido?", le preguntó a un hombre que estaba sentado tranquilo en la primera fila en el mismo concierto del lunes. Aparte de incomodar al individuo, apeló al público pidiéndole que aplaudiera más porque se estaba sintiendo insegura. Al parecer las cosas no le marchaban muy bien por dentro porque al rato se las agarró con un sector de la platea al que le gritó "esto no es un maldito concierto de Barbra Streisand". ¿Era necesario tanta grosería junta? Cuesta creer que sean armas exhibicionistas de una de las cantantes más importantes del mundo.

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