ESTRENO

¿Cómo es "Viejos", la nueva película de suspenso del director de "Sexto sentido"?

Gael García Bernal y Vicky Krieps son los protagonistas de esta historia de suspenso del director M. Night Shyamalan que se estrenó en cines

Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión
Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión

Las vacaciones suelen ser un momento para que las familias descansen de la rutina diaria, puedan reconectarse y disfrutar. Claro que nada de eso hay en Viejos, la nueva película de M. Night Shyamalan, quien se hizo conocido hace más de dos décadas gracias a El sexto sentido y es uno de esos directores que suelen usar una historia de suspenso como excusa para hablar de otros temas.

Las vacaciones de un grupo de personas comunes que termina en pesadilla es un recurso conocido y usado en películas como La playa (Danny Boyle, 2000), Nosotros (Jordan Peele, 2019) o La isla de la fantasía (Jeff Wadlow, 2020). Aunque Viejos le da una vuelta de tuerca y no necesita de traficantes, dobles de personas o fantasmas. Solo están los viajeros y el mar.

Viejos comienza con una familia rumbo a unas vacaciones en un complejo que tiene muchos lujos y preciosas playas. Aunque este puede ser el último viaje familiar, ya que la madre, Prisca (Vicky Krieps) tiene un tumor; y al igual que su salud, y el matrimonio está en ruinas. La familia la completan su esposo Guy (Gael García Bernal) y sus hijos Trent y Maddox. “Increíble que haya encontrado esto en Internet”, le dice Prisca a su marido mientras son recibidos con tragos de bienvenida y acompañados a sus lujosas habitaciones.

Cuando el gerente del complejo les habla de una playa apartada donde pueden evitar a los turistas (“Una experiencia de una vez en la vida”, les dice), y ellos aceptan, son llevados por el propio Shyamalan quien suele hacer apariciones en sus películas.

Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión
Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión

No van solos. Los acompañan un médico cincuentón, Charles (Rufus Sewell), su esposa-trofeo Chrystal (Abbey Lee), su madre Agnes (Kathleen Chalfant) y su pequeña hija Kara. También una tercera pareja, el enfermero Jarin (Ken Leung) y la terapeuta Patricia (Nikki Amuka-Bird). Aunque al llegar, los viajeros se encuentran con un misterioso hombre que termina siendo un rapero de nombre Mid-Sized Sedan (Aaron Pierre), quien no habla mucho y tiene un sangrado nasal que parece no terminar.

Desde su llegada, la belleza de esta playa, rodeada de una escarpada piedra que forma una pared y funciona como un aislamiento del mundo exterior, se siente amenazante. Y ese muro rocoso parece ser más alto a medida que transcurre el día. Y de pronto, las cosas comienzan a ir mal cuando aparece el cadaver de una joven, flotando en el agua.

Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión
Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión

El primer intento es escapar del lugar, volviendo por el camino que los llevó hasta allí. Pero no resulta, apenas se entra en la zona rocosa se desmayan y al despertar, están otra vez en la playa que de a poco se va convirtiendo en una prisión de la que no pueden escapar. Desde entonces, las cosas se ponen cada vez más raras. De un momento al otro Trent, Kara y Maddox son más grandes, como si se hubiesen saltado cinco años, en pocas horas.

Y llegará el momento que los adultos entiendan que el tiempo transcurre distinto en esa playa, donde una hora deja las marcas de algunos años. Y mientras los niños se convierten en adultos, los adultos comienzan a enfrentar desgastes físicos: problemas de visión, audición, demencia; y el tumor de Prisca se vuelve cada vez más grande.

Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión
Imagen de la película "Viejos". Foto: Difusión

Esta premisa parece salida de un episodio de The Twilight Zone o La isla de la fantasía, mientras los personajes son como un ensamble elegido por Agatha Christie para una de sus historias, con sus secretos y conflictos internos. Aunque Viejos no se siente, ni se ve como una historia de misterio tradicional. Eso se debe a que el director no intenta mostrar la razón de lo que está sucediendo, sino en dejar testimonio de esa degradación física, convirtiendo la película en una de terror con torques surrealistas, más que en una de suspenso que requiere explicaciones, que vendrán, pero más adelante.

Esa sensación de encierro en medio de una playa desierta, se logra gracias al buen uso de la fotografía, a cargo de Mike Gioulakis quien ha trabajado en los últimos títulos de Shyamalan y aquí juega con la cámara, mostrando parte de la cabeza de un personaje antes de revelar que se trata de otro actor en ese rol; o recorre la playa de un lado como si intentara ponerse al día con todo lo que va ocurriendo en ese lugar.

M. Night Shyamalan. Foto: Difusión
El director M. Night Shyamalan. Foto: Archivo

Además de fotografía, hay un buen uso de los efectos visuales (un embarazo que vemos desarrollarse frente a nuestros ojos o cicatrizaciones instantáneas), y un genial uso del maquillaje que hace parecer como ancianos al elenco de mediana edad.

Todo esto resulta en una película visualmente vibrante, cuyo ritmo se acelera a medida que pasan los minutos, como adentrándose en un espiral de demencia. Desafortunadamente el guion no es tan fluido como son las imágenes, sobre todo cuando se intentan dar explicaciones que conecten lo que le sucede a los personajes con ese lugar misterioso.

Y si está buscando una de esas películas de Shyamalan, donde el espectador sale del cine continuando la historia para encontrar el tema oculto (como en La aldea era el miedo al mundo exterior; en El fin de los tiempos, el cuidado del medioambiente), quedará un tanto decepcionado.

Sin dudas se trata de un material que en manos de un director como David Cronenberg hubiese sido otra cosa. Más grotesca y retorcida sí, pero que permitiría hablar de otras cuestiones, como lo que significa convertirse en viejos. Algo en lo que Shyamalan prefiere no inmiscuirse aquí.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados