CRITICA

"Yo acuso": se estrena la última película de Roman Polanski, el genio cancelado a medias

Es la película que le dio al director polaco, premios César y en el Festival de Venecia y cuya distribución mundial se vio afectada por la condena por violación 

Roman Polanski
Roman Polanski dirigiendo a Jean Dujardin

Hay dos asuntos inevitables cuando se escribe de Roman Polanski: tiene una obra que lo convierte en uno de los grandes directores de la historia del cine y es un prófugo acusado de violar a una adolescente de 13 años en Los Ángeles en marzo de 1977.

Hay una grieta generacional sobre ese tema. Muchos de sus seguidores más leales son los que se sorprendieron con el enfant terrible y genio que fue durante más de una década. En ese periodo —que arranca en 1960 en Polonia, se internacionaliza y termina con Chinatown ya en Hollywood- se convirtió en la figura del cine de esa generación.

Promociones más recientes y sin ese vínculo afectivo, ven su carrera con ojos menos tolerantes a sus acusaciones tan feas.

Su cancelación, igual, ha sido a medias. Ha seguido trabajando para los grandes estudios americanos y ganó un Oscar por El pianista, la película en la que evoca su niñez polaca durante el nazismo, que también le dio la Palma de Oro en Cannes. Se llevó el León de Plata en Berlín por El escritor oculto (que comparte guionista con Yo acuso, Robert Harris), y ganó cuatro premios César a mejor director en su carrera.

Yo acuso —que se llevó cuatro estatuillas en el Festival de Cine de Venecia de 2019— es una de las películas importantes de un director importante. Hoy se estrena en Uruguay.

Lo que se cuenta allí son los hechos que rodearon el llamado caso Dreyfuss, la degradación de Alfred Dreyfuss, un militar de origen judío acusado de traición a la patria en lo que resultó una flagrante conspiración en su contra. El caso, de fines del siglo XIX, reveló el fuerte antisemitismo francés, todo lo que fue denunciado por el escritor Emilio Zola en un famoso suelto editorial que se tituló, justo, “Yo acuso”.

La historia se concentra en el coronel Picquard (Jean Dujardin), el oficial de Inteligencia que reveló la injusticia que el Ejército le había infligido al capitán Dreyfuss (interpretado por Louis Garrel irreconocible). Picquard también fue acusado y debió pasar una temporada en cárcel por negarse a cajonear el expediente. Polanski, quien ha declarado "ser víctima de mentiras" se ve identificado tanto con Picquard como con Dreyfuss. 

Está contado como un policial que, como muchos termina en un drama de tribunales. Por ahí anda una amante y algo frívola (Emmanuelle Seigner), un subalterno rencoroso y un detective perspicaz y que duda de la veracidad de las esculturas griegas en el Louvre.

Polanski es un gran director de géneros en los que ha colado sus inquietudes personales: en el terror (su trilogía de los apartamentos: Repulsión, El inquilino, El bebé de Rosemary), la comedia (La danza de los vampirtos), el policial de acción ochentero (Búsqueda frenética), la adaptación teatral (Venus en pieles, entre tantas), el thriller político (El escritor oculto) o incluso una adaptación dickensiana, Oliver Twist.

Como en casi todas sus películas, en el centro de Yo acuso hay un personaje en conflicto con el mundo —intolerante, conspirativo— que lo rodea. Eso aplica a Catherine Deneuve en Repulsión, Ewan McGregor en El escritor oculto o Harrison Ford en Búsqueda frenética.


Para contar eso, esta vez Polanski entrega su mejor película desde, precisamente, El escritor oculto, que también se preocupaba por algunas cuestiones de las que abarca en Yo acuso. La fotografía de su habitual colaborador, Pawel Edelman; el diseño de producción de Jean Rabasse y los vestuarios de Pascaline Chavanne aportan una paleta apagada y una embellecida reconstrucción realista.

Es una película llena de grandes escenas: el montaje cuando la oficialidad inescrupulosa lee el editorial de Zola; el travelling cuando Picquard llega por primera vez a su despacho y es escoltado por desconfianza; los planos generales en la ceremonia de degradación de Dreyfuss; el impresionismo soleado de un mundo sin complicaciones contrapuesto con los tenues pasillos de la burocracia militar francesa del siglo XIX. O la escena del Louvre.

Yo acuso es una película sobre una injusticia, sobre lo falible de la ciencia, la ley, la prensa y el público. Sobre ser quemado en la plaza del pueblo y sobrevivir. Capaz que, una vez más, Polanski nos quiere decir algo más que lo evidente, pero lo que se ve es una buena historia bien contada por uno de los últimos (y más debatidos) maestros del cine.

Yo acuso * * *  *
Título originalJ'Accuse
OrigenFrancis, 2019
Estreno19 de mayo en cines

Director: Roman Polanski. Guion: Robert Harris y Roman Polanski . Fotografía: Pawel Edelman. Diseño de producción: Jean Rabasse. Vestuario: Pascaline Chavanne. Editor; Hervé De Luze. Música: Alexandre Desplat. Con: Jean Dujardin, Louis Garrel, Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, HervéPierre, Wladimir Yordanoff. Duración: 132 min.

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