Sebastián Auyanet
Tropicalista de la primera época, pensador y fuerte crítico de su sociedad incluso en los aspectos extra culturales, Caetano Veloso llega a Montevideo en plena vigencia, dándose incluso el lujo de ser aún un artista innovador.
Siempre inquieto, crítico y con algo que decir, más desde lo artístico que desde las declaraciones, aunque muchos piensen lo contrario. Lo más importante que tiene para decirle al mundo sigue estando en su música, tan sofisticada como crítica para con ciertas tendencias y al mismo tiempo, tan popular. No en vano es el artista brasileño que es traído a uno de los escenarios con más capacidad de aforo de Montevideo. Este miércoles, el compositor nacido en Santo Amaro llegará al Estadio Charrúa con su formación minimalista de trío rockero: Pedro Sa, Marcello Callado y Ricardo Días Gomes. Con ellos ya generó Cê, un disco que define como "algo que tiene que ver con rock, pero no es rock". Con esas canciones, sus nuevos "transambas" del recien estrenado Zii e Zie y -seguramente- grandes canciones de sus primeros años, se volverá a encontrar con Montevideo.
- Se dice que es muy difícil traer a Caetano Veloso a tocar a Montevideo... ¿Por qué, si estamos tan cerca?
- De mi parte, no sé por qué sería difícil llevarme a Montevideo: adoro la ciudad y su gente. Encuentro a Uruguay cerca de Brasil, no sólo físicamente.
- ¿Qué recuerdos tiene de sus pasos anteriores por Montevideo?
- Los mejores. Hubo un poco de acrofobia en un teatro que estaba con el escenario muy alto, pero el show salió muy verdadero. Y después salí por la noche y todo fue muy bueno. Todas las veces que estuve en Montevideo fueron buenas.
- ¿Cuándo y por qué comenzó esta intención suya por rescatar una formación de banda de rock tradicional para trabajar su estilo musical?
- La formación de trío -bajo, guitarra y batería- es "tradicional", pero esta vez lo que me interesaba era lo que hacen las nuevas bandas, esas que ya nacieron de la conciencia de que rock es arte. Son muchachos inventivos -o que al menos se sienten en el derecho (el deber mismo) de ser inventivos. Se llaman a sí mismos independientes. A mí me gusta ser inventivo e independiente. Así, miro una vez más mi vieja relación con el rock y hago algo que tiene que ver con el rock pero que no es rock, sino algo que, bueno o malo, sólo yo puedo hacer.
- ¿Está más completa esa intención, más acabada, en "Zii e Zie"?
- A mí me pareció que en Cê estaba más acabada. Zii e Zie es un disco más flojo, más lleno de variedad. Así Cê me parecía mejor. Pero después que empezamos con el show, entendí mejor a Zii e Zie -y llegué a la conclusión que en él hay cosas mucho mejores que las de Cê, que yo no me había dado cuenta después que el disco estuvo listo. El show traduce el disco, incluso para mí.
- En su libro "Verdad tropical" usted llama en algún momento a su Brasil una "nación fracasada". ¿Siente que ese ánimo ha cambiado algo desde el momento de escribir aquello, en 1997, hasta ahora?
- Ya entonces yo no hacía más que repetir una observación obvia, pero sabiendo que el sentido del libro (y de mis canciones) venía del sentimiento de un destino de grandeza para Brasil. De naciones fracasadas pueden salir novedades para la historia del mundo.
- ¿Cuál es el accionar de la tendencia hoy en día en la música? ¿Hay algo interesante para descubrir o estamos pasando por una especie de meseta creativa?
- Veo siempre muchas cosas. Una amiga me mostró los videos y las grabaciones de Joanna Newsom, el músico y productor Kassin me mostró un CD de la cantante Georgia Ann Muldrow: esas dos cosas me excitaron. Pero hay muchas más. Adoro ver a Mariana Aydar y Mayra Andrade cantando Tunuka sentadas en la acera (es fácil de encontrar en YouTube). El enigmático e instigante Babe Terror. La musicalidad de Maria Rita. El canto de Roberta Sá. Todo de Arlindo Cruz. Para mí es difícil sentirme en una meseta.
- Al editar "Ce", usted hace además de un disco, una declaración musical, casi un ensayo de `indie rock` perfecto, en un momento en que el `indie` es el género de moda, el que hacen los músicos jóvenes. ¿El problema será que ya muy pocos creadores de música popular hacen discos con ese tipo de intenciones?
- De hecho Cê nació de un deseo de comentar lo que pasa en el mundo indie. Pero es una relación oblicua. Zii e Zie me pareció menos bueno cuando lo hice porque sentía "saudades" de la radicalidad composicional de los temas más duros de Cê. Pero yo quería hacer algo distinto, más flojo, que me ayudara a poner Cê en perspectiva. Hoy Zii e Zie me gusta porque con el show vi la prueba de su eficacia en el sentido de lo que yo quería. El tercer disco tendrá que ser a la vez más rockero que Cê y más densamente brasileño que Zii e Zie.
- ¿Cuál es el secreto de canalizar esas inquietudes y seguir siendo un artista popular, que sintoniza con audiencias muy masivas?
- No soy un gran nombre en las ventas de discos. Casi nunca he sido. Los momentos de Totalmente demais y (sobretodo) de Prenda minha fueron excepciones en mi historia. Pero soy conocido. Hay algunas canciones que la gente no olvida. Y hay algunas nuevas que interesan a un número considerable de personas. Pero no son éxitos comerciales. Tampoco me siento diferente de mis compañeros de generación (Dylan, Chico, Gil, McCartney, Jagger), que siguen trabajando y son queridos. También Sinatra, Ray Charles, Aznavour o Nat King Cole no dejaron de cantar (y de tener un gran público) con la vejez.
- ¿Cuál es el error que sigue cometiendo con mayor insistencia, a pesar del paso de los años?
- Hablo demasiado y no soy capaz de parecer desagradable para conseguir hacer lo que creo que debería.
- ¿Duelen las acusaciones o las repercusiones en su país después de que dice algo que no cae bien?
- No siempre. Creo que hablo demasiado, pero en mi vida personal. Eso aparece de vez en cuando en público, pero en general no digo cosas erradas. Las repercusiones negativas casi siempre son absurdas. Un escritor que vive en Londres dijo que llamé a Lula de analfabeto y a Woody Allen de estrecho porque quería publicidad para mi nuevo trabajo, que siempre digo algo chocante cuando quiero llamar la atención hacia un disco mío que sale. La verdad es que las dos entrevistas a las que él se refiere fueron dadas al fin de mi gira con Zii e Zie, cuando el disco ya era viejo en Brasil. Siendo que la declaración sobre Allen fue sacada de una conversación para una pequeña revista cultural del estado de Paraíba, una entrevista larguísima autobiográfica sobre mis relaciones con el cine. También una escritora portuguesa me invitó para que hablara sobre la relación entre el tropicalismo y el libro Mensagem de Fernando Pessoa, en Portugal. Un embajador portugués escribió en su blog que yo quería tener status de intelectual. Cosas así son frecuentes y están simplemente equivocadas. No me duelen mucho más que los errores que no envuelven mi nombre.
- ¿Es necesario un nuevo movimiento revulsivo como en su momento lo fue la Tropicalia? ¿Por qué las nuevas generaciones no llegamos a ver o a impulsar, ser parte de algo tan removedor? ¿Es la falta de ambición, estamos anestesiados o es que está todo bien porque las generaciones anteriores hicieron el trabajo? ¿O será que faltan las discusiones, como en los primeros tiempos de su carrera y de la de sus otros colegas?
- No me hacen falta movimientos. Si a algún creador le hiciera falta un movimiento, él sabría encontrar los términos de articularlo. De todos modos, no se puede decir que el hip-hop no sea uno.
- Mucho se habla hoy en día sobre "populismo cultural", de una dominación de inputs culturales de bajo nivel: la farándula, las celebridades de diseño, los realities, todos amparados bajo el paraguas de la democracia cultural. ¿Está bien este estado de las cosas? Ya sin pensar en los medios y los intereses... ¿Tienen alguna tarea los intelectuales en esta debacle? ¿Pueden hacer algo?
- No veo las cosas necesariamente así. No veo los reality shows en la televisión. No leo sitios de celebridades. Pero adoro la axé music y el funk carioca. Las fuerzas humanas, sociales, históricas, se mueven en muchos niveles -y los niveles se hunden a veces. Los intelectuales pueden llegar a visiones que resulten eficaces en la conducción de las cosas. No soy adorniano. El mundo mostró que puede mejorar en muchas cosas. Siempre puede venir una regresión. Pero no es imposible mejorar o cambiar. No creo en revoluciones. Pienso más en transformaciones que se dan sin que toda la gente se dé cuenta. Hay que tener las antenas estiradas. Nuestro mundo humano no es todo lo saludable que creemos que debería ser. Pero hemos sido siempre imperfectos, entre el dolor y el placer, arrastrados por los deseos egoístas y grupales. Pero se puede mejorar la organización general. Y se puede tener, ahora mismo, una vida rica e iluminada. Nada es imposible.
"Miro una vez más mi vieja relación con el rock y hago algo que tiene que ver con el rock pero que no es rock".
"Hemos sido siempre imperfectos, entre el dolor y el placer, arrastrados por deseos egoístas y grupales.
(Entrevista publicada el sábado 6 de marzo en EL PAÍS)