S.A.
"¿Cómo preparo el show? me levanto a las cuatro de la mañana… me vuelvo a acostar, me levanto a las cinco, me vuelvo a acostar. después… ¡el concierto está preparado hace 25 años flaco!"
Entre la broma campechana y la ironía, José Luis Rodríguez -vestido con jean de veinteañero, con varios remiendos "chic" y la típica melena rebajada- recibe la pregunta con una propuesta.
"Mira, yo prefiero asumir el riesgo de que los periodistas jóvenes vengan a verme al show y hablar después. Prefiero tomar ese riesgo y que luego si fue malo, tú escribas que fue malo, o que si resultó bien, pongas que fue bueno. Un show es luces, sonido, canciones… Yo sé que el empresario tiene que hacer promoción, pero que pague por ella. Después que venga el periodismo, que tiene que encargarse de ir al espectáculo y luego hablar sobre él. Lo que no se puede es conversar sobre un espectáculo antes". Y antes de seguir, aclara: "No voy a dar mi show del 40 aniversario de mi carrera, como se está publicitando en forma errónea. Ese show demandó 120 personas, un cuerpo de baile y una orquesta, entre otras cosas, con lo cual es imposible de traer. Este es el show normal".
Pocos artistas han de tener el coraje y a la vez la distensión que puede ostentar el famoso "Puma".
Cuenta sus "hits" por decenas, desde Pavorreal hasta Diosito santo o Agárrense de las manos, ideal para cualquier bis que aún hoy aviva fiestas juveniles de corte bizarro. Van a sonar todas, o casi. "Eso ya está elegido. Te voy a contar, yo he visto tres veces a Roberto Carlos. Él tiene el mismo repertorio desde hace más de treinta años, porque esas son las canciones que la gente quiere escuchar. Cuando tú vas a tu casa ¿cambias de cerradura todos los días? Pues eso es esto. Cuando un artista comienza, eso es difícil de conseguir. Colocar los éxitos, que la gente reconozca esas canciones. Luego te quedas con las que la gente quiere escuchar. Le pasa lo mismo a Julio Iglesias, o a Sandro. Los artistas clásicos no tienen canciones nuevas que presentar. No hay tiempo".
Para el intérprete, los motivos están claros: la piratería mata a la discográfica que mata su potencial de arriesgarse y que, en definitiva, mata al artista. Sobreviviente de una época de auge del melódico internacional en que los "éxitos" se asentaban con telenovelas, intensas giras de entrevistas y promoción del material país a país, el venezolano afirma que antes, hacerse un lugar era más sencillo: "Primero, no había tanta competencia. Y después, la gente que te escuchaba iba creciendo con las canciones. Se casa, se divorcia, se enamora, se pone contenta… porque las canciones son para eso.
Hablando de las telenovelas, rubro en que el Puma ha acompañado durante años a varias amas de casa uruguayas, una de sus últimas experiencias en el ramo es Gabriel, una historia en la que se caracteriza como vampiro y batalla contra Chayanne, uno de los llamados a sucederle. "Lo mío es la acción. Ese es mi verbo. `El que nace chicharra muere cantando`, dicen. Y cuando no salgo a cantar estoy grabando, o haciendo televisión, o lo que sea. Sería muy fácil retirarse y quedar en estado contemplativo. Por eso no puedo hablar de giras diferentes, porque yo vivo de gira, nunca paré".
El concierto de esta noche comienza sobre las 21, y las entradas van de $ 300 en las ubicaciones más alejadas del Palacio. Las fanáticas acérrimas pueden estar bien cerca del ídolo, para gritarle o cantar con él por $ 1.000.