Animación y documental en una película en DVD

| Estreno. La elogiada y crítica "Vals con Bashir" en Uruguay

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MATÍAS CASTRO

El año pasado se estrenaron en cine dos películas que rompieron los esquemas del cine de animación: "Persépolis" y "Vals con Bashir". La primera hablaba sobre Irán y la segunda cruzaba el documental con el dibujo animado. Ahora llega en DVD.

Vals con Bashir es uno de los ejemplos más interesantes que ha ofrecido el cine de animación en la última década. Pero no lo es por su técnica de animación (cualquier animación de Japón es más avanzada), ni por su ritmo, sino por la insospechada cruza de géneros que realiza: documental con dibujos animados. En ese sentido es comparable a la obra del estadounidense Joe Sacco, un hombre que ha hecho sus crónicas periodísticas sobre zonas conflictivas como Palestina, pero en formato historieta.

En Vals con Bashir el director Ari Folman cuenta en primera persona cómo sus recuerdos como ex integrantes del ejército de Israel estaban bloqueados. A lo largo de la película irá buscando profesionales y a otros soldados para reconstruir su memoria de la participación en una sonada masacre en el Líbano. Siete de los nueve personajes entrevistados son reales, según contó el director.

"Por razones personales, Boaz (el amigo que soñaba con los perros) y Carmi (el amigo que vive en Holanda) no han querido que aparezcan sus nombres verdaderos. Pero sus testimonios son reales", contó Folman en una reciente nota que ofreció. Las entrevistas, por supuesto sobre dibujos, y los recuerdos recreados a través de la animación dan como resultado una combinación que atrapa hasta al menos simpatizante del dibujo animado.

"Siempre lo imaginé como un documental de animación. Ya había realizado varios documentales, y me entusiasmó lanzarme a este proyecto. Mi primera experiencia con la animación fue con una serie documental, The material love is made of. Cada episodio empezaba con tres minutos de animación durante los que unos científicos evocaban la "Ciencia del amor". Era animación Flash básica, pero funcionó tan bien que siempre pensé en llevar el mismo proceso a un largometraje", contó Folman.

A medida que avanza la historia, el protagonista encuentra nuevas referencias y lentamente rearma lo que ocurrió cuando estaba en servicio, durante una masacre. El ritmo es lento y hay incluso cierto toque de tristeza en la banda de sonido (y por supuesto en ciertas escenas que exhiben pasajes terribles de la guerra y de los civiles que quedan en medio). Hay un marcado tono de autocrítica, aunque el director tiene la inteligencia de no caer en un discurso simplista, sino más bien ofrecer elementos que apuntan a una crítica pero que permiten que el espectador elabore sus conclusiones.

"Siempre fue pensado como un documental de animación", contó el director, "hacía varios años que había tenido la idea, pero rodarlo en imágenes reales no me convencía. ¿Qué habría sacado? Un hombre de cuarenta años entrevistado sobre fondo negro, contando historias de hace 25 años, sin una sola imagen de archivo para ilustrar sus palabras. Habría sido un aburrimiento. Por eso la animación me pareció la única solución, porque concede una gran libertad imaginativa. La guerra es muy irreal, la memoria es muy ladina, más valía hacer semejante viaje con la ayuda de buenos grafistas".

Esta fue la primera película israelí en llegar a cines de su país en casi cinco décadas. En el festival de Cannes compitió por la Palma de Oro, luego ganó un Globo de Oro e incluso tuvo la peculiaridad (que habla de cómo se la ha percibido) de haber sido nominada al Oscar en la categoría de Mejor Film Extranjero, y no en el de Mejor Film Animado. En Uruguay estuvo a punto de ser estrenada en cines este año, pero esto nunca se hizo. Al menos ahora el DVD la saca a la luz.

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