El taximetrista Mitch, padre de la cantante inglesa que estaba oficiando de vigía de su hija, accedió a que Amy saliera a tomar un poco de aire. Es que después de su show en el festival de Glastonbury y su semana de internación en una clínica donde le diagnosticaron serios problemas pulmonares y de adicción, la cantante se dispuso a una internación domiciliaria.
La cosa funcionó poco, porque en su primera noche de "dormir en casa" salió de farra a un pub de la zona de Camden. Se quedó por allí hasta las 4 y media de la mañana hablando en el local con varios fans y ahora sus padres temen realmente por su salud, según afirma el Daily Mail británico.
Allí se encontró con varios amigos e incluso se dejó tocar los senos por una de sus fans ante la mirada y las cámaras de todos los paparazzis que la siguen en todo momento hacia todos lados. Fueron ellos quienes registraron el bizarro incidente de su escape casero y el pronto regreso a la juerga.
Se supone que este próximo fin de semana Amy se presentará en Madrid para una nueva edición del Rock In Río, compartiendo escenario nada menos que con Bob Dylan, Neil Young y The Police, entre otros.