Entrevista con Joaquín Furriel

Vuelve Fabián Danubio

La primera temporada de El Jardín de Bronce (HBO) funcionó en todo sentido, por lo que era de esperar que llegara una nueva. Para Joaquín Furriel era difícil imaginar cómo se podía lograr una continuación de una historia tan redonda. En diálogo con Sábado Show, el actor cuenta más detalles.

Joaquín Furriel
El actor se encuentra en pleno rodaje de la segunda temporada.

"El año pasado, nos invitaron a formar parte de los premios Emmy Internacional, en Miami. Fuimos Gustavo Malajovich, que es el guionista y autor de El Jardín de Bronce; Pablo Fendrik, uno de los directores, y yo. Ahí tuvimos la oportunidad de conocer las oficinas de HBO Latinoamérica y estar con todo el staff de HBO, sobre todo con quienes estuvimos en contacto durante la primera temporada. Los productores Paul Drago, Roberto Ríos y Luis Peraza nos dijeron que estaban muy conformes con cómo había quedado la primera temporada y que tenían ganas de trabajar la segunda", recuerda Joaquín Furriel de cómo se fue gestando la nueva temporada de la exitosa ficción de HBO. Cuando se confirmó que habría ocho episodios más de Fabián Danubio y compañía, Malajovich ya venía trabajando con la cadena sobre las historias que podrían abordarse en la continuación de la serie.

En el final de la primera temporada (atención spoilers para los que no la vieron), el arquitecto Fabián Danubio se enteraba de que Moira (Maite Lanata), la hija que buscó durante diez años, no era su hija biológica. Pero como igual la consideraba su hija decidía, junto a la ahora adolescente, comenzar a transitar un nuevo camino en el que ambos debían reconstruir su vínculo. Esa será una de las líneas argumentales de la nueva temporada, cuyo rodaje comenzó el pasado 27 de agosto y se extenderá hasta mediados o fines de diciembre. La otra línea irá por el lado del policial, manteniendo así la esencia del primer año, en el que Fabián enfrentó misterios y retos físicos para llegar a una dolorosa verdad.

"No puedo anticipar mucho", dice Joaquín en diálogo telefónico con Sábado Show. "La segunda temporada conserva la atmósfera de la primera en cuanto a que es un policial, de suspenso, un thriller con acción, donde se van atando cabos. Todo eso relacionado con lo que le va pasando a Fabián emocionalmente", amplía de la forma más general que le permiten en HBO. "En la segunda temporada se ve todo lo que le ocurre a Fabián con Moira y a Moira con Fabián. Es muy importante ese vínculo lógicamente, fue lo que generó la tensión de la primera temporada", explica y detalla que el espectador irá conociendo lo que ocurrió con Moira en sus diez años en La Doradita, el lugar apartado en el que vivió durante todo ese tiempo, mientras en el presente se verá si puede restablecer el vínculo con quien la crió hasta sus cuatro años de edad. "Realmente lo que ocurre entre ellos dos no es nada fácil, por llamarlo de alguna manera", apunta el actor.

En cuanto al aspecto policial, Fabián deberá resolver un caso que su gran amigo y detective César Doberti (Luis Luque) asesinado en la primera temporada- dejó inconcluso en el pasado. "A partir de ahí, toda la vida de Fabián va a cambiar nuevamente de manera taxativa", sentencia Joaquín. "Él no va a querer involucrarse porque no quiere volver a eso, quiere seguir haciendo lo que hace. Pero evidentemente, empieza a darse cuenta de que tiene aptitudes para poner el foco donde nadie lo pone". Fabián no podrá entonces ser un simple arquitecto, las vicisitudes de la vida le demandarán meterse en líos una vez más.

Y en esos líos, el despliegue físico será fundamental. Porque El Jardín de Bronce no solo tiene suspenso, sino que también está cargada de acción. "Esta segunda temporada tiene más relación con el sexto, el séptimo y el octavo episodios de la primera", explica Joaquín, haciendo referencia a todo a lo que Fabián se vio sometido en el final de la historia. "Así que va a ser mucho más física, mucho más demandante desde ese lugar. Y estoy preparado, descansé y estoy listo para empezar ya mismo", decía entre risas cuando apenas faltaban unos días para comenzar el nuevo rodaje.

Intenso.

Los alrededor de cuatro meses de filmación en los que actualmente se encuentra inmerso el actor tienen lugar en Buenos Aires, la ciudad que siempre funcionó como un personaje más de esta historia. La arquitectura de la capital argentina explicó buena parte de los misterios que se suscitaron en la primera temporada, si bien la resolución de la trama se trasladó a un paraje alejado y muy agreste.

"En la segunda temporada Buenos Aires vuelve a ser otro personaje, como ocurrió en la primera pero, en este caso, vamos a ver Buenos Aires desde otras capas sociales, con gente que está en actividades y en cosas que no aparecieron en la primera temporada", detalla Joaquín. "Es una Buenos Aires que existe y la ciudad va a estar ahí, pero va a estar contada desde estos personajes, desde otro lugar. Entran cuatro o cinco personajes que son muy importantes", agrega sobre la incorporación, entre otros, de Paula Barrientos, Claudio Rissi y Marcelo Subiotto. Ellos se suman a Luis Luque, Maite Lanata, Julieta Zylberberg (la policía Lidia Blanco), Claudio Tolcachir (Iván Rauch), Rodolfo Ranni (Ernesto, padre de Fabián), Mario Pasik (Carreras) y Fernanda Callejón (Julia Doberti). "Para mí es un placer enorme trabajar con todos ellos", destaca.

Quizás quien sobresalga más por su presente es Maite Lanata, quien interpreta a Moira, la hija de Fabián. Hoy la actriz se encuentra en el tapete por su personaje de Juani/Juan en la tira de Telefé, 100 días para enamorarse, que aquí emite Monte Carlo TV. En la comedia que encabezan Carla Peterson, Nancy Dupláa, Luciano Castro y Juan Minujín, Maite es la hija de Antonia (Dupláa) y Diego (Castro), que nació con el sexo femenino pero sintiéndose siempre un varón. Ya con casi dieciocho años concretó su sueño de transformarse en Juan, empezando por un nuevo documento de identidad al que le siguieron varios cambios más. El personaje viene dando mucho que hablar en Argentina, a tal punto que las escenas de Maite se incremen taron y son las segundas en importancia detrás de las de los cuatro protagonistas.

"A Maite la conocí cuando hizo de hija de mi expareja, Paula Krum, en El elegido. Ahí la empecé a tener en el radar como actriz. Ya en aquel momento, con ese personaje tan complejo, me pareció una niña prodigio. La veías y decías ¡cómo puede actuar tan bien!", recuerda Joaquín de la interpretación que la actriz hizo de Alma Bilbao, una chica autista, labor que le valió la nominación al Martín Fierro Revelación.

"Después, con el tiempo, Maite siguió haciendo películas y siempre personajes muy interesantes, con mucha particularidad. Realmente, todo lo que está viviendo ahora, a mí me llena de felicidad. Primero, porque es una actriz que valoro mucho, y segundo, por el tipo de personajes que está haciendo y lo que está visibilizando", sigue Joaquín. "Hay veces que el entretenimiento va más allá y se transforma en una necesidad social. Cuando ocurre eso, es maravilloso, y creo que a Maite le está pasando con el personaje que está interpretando en 100 días para enamorarse. Me pone muy contento lo que está viviendo".

Refiriéndose concretamente al trabajo con ella en El Jardín de Bronce, el actor anuncia que "lo que compartimos en la temporada pasada es muy menor en comparación a lo que vamos a compartir en esta temporada. Tengo muchos deseos de actuar con ella porque en esta temporada sé que vamos a poder trabajar muchísimo. Tenemos un vínculo muy potente entre los personajes y vamos a tener que trabajar mucho los dos para ver cómo lo vamos contando".

Detrás de escena.

Gustavo Malajovich, en cuya novela homónima se basó la primera temporada de El Jardín de Bronce, también está detrás de los guiones de la segunda junto a Marcos Osorio Vidal.

"Leí todo el guión y me pasó lo mismo que en la primera temporada, me atrapó desde el primer episodio hasta el último", cuenta Joaquín. "Me sorprendió porque en un momento, mientras hacía la primera temporada, me costaba imaginarme una continuación porque la primera es concluyente. Sin embargo, la segunda abre aspectos que quedaron no desarrollados, con nuevas variantes y nuevas tensiones. Me encantó, sigue siendo un programa muy demandante para el público, en el mejor de los sentidos. Lo bueno es que el espectador ya vio la primera temporada y prácticamente tiene el mismo conocimiento que Fabián. Entonces empieza a ver el caso y las cosas que le pasan de una manera más avispada".

También se reitera la modalidad de dos directores, que vuelven a ser Hernán Goldfrid y Pablo Fendrik. Hasta El Jardín de Bronce, Joaquín nunca había trabajado bajo este sistema y confiesa que le encantó. "Con el tiempo, Hernán y Pablo se transformaron en dos amigos también, nos conocimos mucho, es mucho tiempo el que estás compartiendo. Si tenés buena onda, es una a favor. En el caso de Pablo, encima le gusta el montañismo como a mí, así que nos enganchamos por ese lado y fuimos juntos a El Chaltén (Santa Cruz) y a Mendoza a practicarlo. Compartimos también esa pasión", revela el actor.

"Lo que más me gusta es que es la primera experiencia en la que volvemos a trabajar todos los mismos prácticamente un año después de que se estrenó el programa. Casi no ocurre eso, sería como hacer la segunda parte de una película, que hasta ahora no me sucedió, con el mismo equipo. Nos volvimos a ver y es como si el tiempo no hubiera pasado", acota.

Mucho cine.

Si Joaquín tuviera que destacar algo de lo que significa trabajar para HBO, es las puertas que se le han abierto en el mercado internacional, ya que en Argentina tiene una amplia y reconocida trayectoria. "Estar haciendo un trabajo, una serie en HBO, es una buena carta de presentación", remarca y cuenta que eso, por ejemplo, le permitió que en el segundo semestre del año que viene esté filmando para un director holandés que le gusta mucho, Joost van Gynkel (The Paradise Suite). "Me vio en El Jardín de Bronce. Como la serie se emitió en más de cincuenta países, podés llamarle la atención a alguien que está pensando un personaje y, cuando te ve, dice: este actor podría resolverlo de buena manera para mi historia. Eso no se sabe".

"A mí me da mucha satisfacción saber que estoy dentro de uno de los mejores contextos para este trabajo, y el trabajo genera trabajo", remarca quien ya hace unos tres años que pisa fuerte en el mercado español. Allí rodó Cien años de perdón, El faro de las orcas y una película en Asturias -Enterrados, de Luis Trapiello-, y de allí son buena parte de las películas que estrenará en los próximos meses. Este año conoceremos la argentina La quietud (ya estrenada en Argentina), de Pablo Trapero, y la española El árbol de la sangre (noviembre), de Julio Medem, cuyo elenco encabeza Úrsula Corberó, la famosa Tokio de La casa de papel, serie que Joaquín confiesa no haber visto, pero que sabe que estuvo muy bien realizada.

"Con Úrsula vimos el primer capítulo de la segunda temporada porque justo estábamos filmando El árbol de la sangre, así que nos juntamos todos los que estábamos ahí, en el País Vasco, para verlo. Como no había visto la primera temporada, no entendía mucho", cuenta como anécdota. "Úrsula es divina, una fenómena. Fue un placer trabaja con ella, es muy buena compañera", apunta sobre la española.

Volviendo a sus estrenos cinematográficos, el año que viene llegarán la argentina El hijo, segunda que hace con Sebastián Schindel, con quien trabajó en El Patrón, y finalmente Taxi a Gibraltar, una comedia escrita por Alejo Fah que coprotagoniza con el comediante español Daniel Rovira.

Es la primera vez que Joaquín hace comedia en el cine, si bien algunos de sus personajes han tenido momentos graciosos. "El Loco, mi personaje en Cien años de perdón, maneja el humor dentro de la película. En televisión, cuando hice el Turco Nasif en la tira Sos mi hombre, también abordé la comedia. Me encanta la comedia, pero estoy más convocado para personajes dramáticos. El año que viene, en el teatro San Martín, voy a hacer Hamlet, que tiene mucho humor pero no es una comedia. Se estrena en abril", anuncia.

Por el momento, más allá de El Jardín de Bronce, no hay proyectos para la televisión, un medio que disfruta y del que suele ser espectador. "Me gusta ver cómo se resuelve la realización de muchos programas o series. Cuando tengo tiempo y puedo, me gusta ver televisión. Soy bastante curioso e inquieto respecto a todo eso", confiesa quien sueña con volver pronto a la pantalla chica. "Esa cercanía que te da la tele con el público es bien directa, pero por el momento no tengo tiempo. Ojalá en algún momento pueda haber un programa porque tengo muchas ganas".

Dice que solo tiene que organizarse, cosa que no le cuesta. Sabe que el tiempo libre es primero para su hija Eloísa (que tuvo con Paola Krum), "después me doy los tiempos que necesito para poder despejar un poco y recuperar energía".

Lo concreto es que hasta fin de año la energía laboral estará destinada a los nuevos ocho episodios de El Jardín de Bronce, cuyo estreno está previsto para el 2019. "El espectador puede esperar toda la trama emocional que tuvo y que convivió con Fabián en la primera temporada, con más adrenalina policial y más personajes que son muy interesantes. Va a tener un segundo enlace con Fabián Danubio intenso y lleno de misterios a resolver", son las pistas que puede dar por el momento y de las que deberemos agarrarnos hasta que la serie finalmente concrete su esperado regreso.

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