NOTA DE TAPA

Valentina Barrios a la espera de Sur: "Hoy la gente busca nombres con más significado"

La conductora de Mejor con Música cuenta la intimidad de sus días de embarazo: "Estamos radiantes, agradecemos diariamente vivir este momento".

Valentina Barrios. Foto: Daniel Ayala
"No quise seguir postergando proyectos de vida por la pandemia", sentencia Valentina Barrios al esperar su primer hijo. Foto: Daniel Ayala

-¿Cómo dirías que estás transcurriendo tu embarazo?

-Bien, ya estoy en mi sexto mes. Al principio se me hizo más largo porque no lo podía contar, y estaba con malestar y náuseas. Pero este último tramo se me pasó volando. Empecé con los preparativos del dormitorio y descubrí un mercado impresionante. Ya tenemos el cochecito, la sillita. Estamos por reformar una cuna que era del hermano, porque mi pareja tiene un hijo de siete años y el bebé va a usar su cuna. Trato de disfrutar el momento y de bajar la ansiedad. Son momentos de miedos y dudas.

-¿Qué es lo que te da más miedo?


-Hay muchas experiencias de madres que no pegan un ojo durante años, no tienen tiempo para nada y su cuidado personal cambia totalmente. Yo lo dejo en manos de lo que vaya a tocar porque no lo puedo controlar. Estoy entregada.

-¿Cómo te imaginás en tu rol de madre?, ¿más permisiva o estricta?


-Ojalá pueda lograr el mejor equilibrio, pero me imagino sobreprotectora y preocupada. A medida que pase el tiempo haré el esfuerzo para relajarme y confiar en que la naturaleza es sabia. El niño tampoco crece bien si una está todo el tiempo pendiente y no lo deja hacer cosas por sí mismo.

Valentina Barrios. Foto: Daniel Ayala
"No es sano estar encerrado sin hacer nada todo el día", indica Valentina sobre la reducción de la movilidad por el aumento de casos de Covid. Foto: Daniel Ayala

-¿El hecho de que esté transcurriendo la pandemia te modificó en algo la rutina del embarazo?

-Después de esta ola enorme, yo tenía grabación de algún programa como invitada y lo pospuse. Lo mismo hice con una producción de fotos que tendrá que quedar para otro momento. Sigo haciendo Mejor con Música porque tiene un equipo súper reducido. Trato de mantener la calma sin entrar en la paranoia, y con actividades que hacen bien a la cabeza. No es sano estar encerrado sin hacer nada ni ver a nadie en todo el día.

-¿Por ejemplo?

-Salgo a caminar por la playa todos los días. Voy por la arena y si el agua está linda me descalzo y me mojo los pies.

-El año pasado tenías previsto casarte con tu novio Asdrúbal pocas semanas después de la fecha en la que se declaró la emergencia sanitaria, ¿cómo fue tener que cancelar todo?


-Fue un bajón, un baldazo de agua fría. Me pincharon el globo. Teníamos contratado salón, catering, fotógrafo. Quedó todo en stand by y después estuvimos de acuerdo en dejarlo para otro momento y suspender. No queríamos estar con eso de reagendarlo todo el tiempo porque hubo mucha gente que lo tuvo que reagendar varias veces y no lo pudo hacer. Ese estrés me agotaba. Va a quedar para después de que nazca el bebé.

-¿Ya habían pagado algo de la fiesta?


-Estábamos a punto de señar el salón y el fotógrafo. Con esto de que veíamos que se venía el Covid para Uruguay hablamos y nos dijeron "no pasa nada, no nos van a reservar ahora hasta dentro de un mes, así que podemos esperar la seña unas semanas". Zafamos. La mañana del 13 de marzo me acuerdo que tuve la prueba de vestido y hablamos de lo que podía pasar. A la tarde informaron que había casos de Covid en Uruguay y empezó el confinamiento. Era un vestido prearmado, ya teníamos las ideas pensadas y la modista lo estaba por modificar cuando tuvimos que suspender todo. Hace unos días vi una novia que se casó con el vestido que iba a ser mío. Ver mi vestido en otra fue tremendo. Lo reconocí al toque porque la estructura era la misma. La diseñadora me había preguntado si quería reservarlo o lo liberaba, le había dicho que lo libere. En un tiempo buscaré otra cosa que me guste.

-¿Después de suspender el casamiento resolvieron buscar el bebé?


-Fue difícil por el contexto de la pandemia. Estábamos todos bajoneados y se respiraba un ambiente de pura tristeza. No daban ganas de traer un bebé a este mundo de crisis sanitaria. No sabía si eran las mejores condiciones para un embarazo y un parto. Después pasaron los meses y no quise seguir postergando proyectos de vida, así que decidimos empezar a buscar.

-¿Cómo fue el momento en el que te enteraste que ibas a ser mamá?


-No caía. Me hice el test sola porque me vino la ansiedad. Pensaba que me iba a dar negativo. Cuando di positivo, llamé a mi pareja y le pregunté a qué hora venía para esperarlo con el aparatito ahí. Él se re emocionó. Yo no me quería ilusionar y pensaba que era un error, pero con el correr de los días caí en la cuenta de que no existen los falsos positivos de evatest. Era pura emoción, lloraba todos los días y no lo podía creer. Es increíble pensar que hay una persona creciendo adentro de uno. A la semana ya tenía ganas de contarle a todo el mundo.

-¿Y la primera ecografía?


-Volví a llorar, sentía su corazón. La ecografista me decía "esto que va tan rápido es el latido" y me contaba todo lo que se había formado. Con la tecnología se puede ver muchísimo. Ahí es cuando lo hacés más tangible.

-¿Tu expareja Gastón Pauls te escribió para felicitarte?


-(Risas) No, ningún ex me escribió.

-¿Cuánto se te modificó el cuerpo?

-Subí siete kilos. Estoy con un hambre voraz, me paso comiendo. La ginecóloga me preguntó si me estaba cuidando y le respondí "¿había que cuidarse?". Me retó un poco y me explicó que engordé mucho para ser los primeros meses. En verano subí tres o cuatro kilos en un mes. Me dijo "si ya metiste tres kilos, ¿qué queda para el resto del embarazo?". Me advirtió eso para que no me exceda. Yo la escuché, pero también escucho a mi cuerpo y si tengo hambre como.

-¿Cómo llegaron a la decisión de llamarlo “Sur”?


-Habíamos pensado en Santiago, Jacinto o León. Pero ninguno lo identificábamos con nuestro hijo. Teníamos que encontrar uno que dijéramos "este es nuestro hijo", y a mi pareja le había gustado Sur. Lo tenía pensado de antes. A él le gusta navegar desde chico, siempre compitió, y su otro hijo se llama Río. Probé empezar a llamarlo así a ver si me resultaba bien. Me empezó a gustar y quedó.

-Es un nombre exótico…


-No es común, entonces no quería que el día de mañana me diga "¿por qué me pusiste ese nombre tan raro?". Pero hoy en día todo el mundo tiene la cabeza más abierta. La gente busca nombres con más significado. En Argentina se usa eso de buscar nombres más originales y que no sean siempre los mismos. De hecho, allá hay muchos bebés que se llaman Sur. Me gusta que sea un nombre original, pero también quería saber que fuera un nombre real y no tan raro.

-¿Cuál ha sido el rol de tu pareja a lo largo del embarazo?


-Está completamente embobecido con la panza y con todos los cambios. Está pendiente de las patadas, de las ecografías. Está súper involucrado. La ventaja de que ya tenga un hijo es que yo ya lo veía en ese rol de papá, no es su primera vez. Diariamente los dos agradecemos estar viviendo este momento. Estamos radiantes.

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