majo sarasola

La uruguaya elegida de Tinelli

Es la única uruguaya que forma parte del universo Showmatch en 2015. La modelo y bailarina María José Sarasola cruzó el charco hace cuatro años para acompañar a su novio y “crecer artísticamente” en Buenos Aires. Lo logró al punto que este año fue seleccionada tras un intenso casting para integrar el staff de bailarinas que acompañan a Marcelo Tinelli. “Cuando supe que iba a estar en el programa se me caían las lágrimas de la emoción”, recuerda.

Majo Sarasola: "Tinelli es un copado". Foto: Daniel Ayala
Majo Sarasola: "Tinelli es un copado". Foto: Daniel Ayala
Sarasola estudia danza desde los 16 años y en 2015 cumple el sueño de bailar en el programa más exitoso de la región.
Sarasola estudia danza desde los 16 años y en 2015 cumple el sueño de bailar en el programa más exitoso de la región.
Se instaló en Argentina para acompañar a su novio, que trabaja en un estudio jurídico. Cuando clasificó para Showmatch, compartió la alegría con él: "No es celoso, se pone feliz por mí".
Se instaló en Argentina para acompañar a su novio, que trabaja en un estudio jurídico. Cuando clasificó para Showmatch, compartió la alegría con él: "No es celoso, se pone feliz por mí".

—¿Cómo llegás a formar parte del staff de bailarinas de Showmatch?

—Vi el anuncio para participar del casting, y hablé con unas compañeras para ir juntas. Yo ya lo había hecho el año pasado pero no había tenido suerte. Es un mismo casting del que sale todo: los soñadores y las "chicas Showmatch". En la primera etapa se presentaron 3000 personas, estuve como cuatro horas haciendo la cola. Tiempo más tarde vino el segundo casting con una coreografía un poco más compleja, que salió en vivo para Este es el Show. Después de esa instancia vino la siguiente y la siguiente hasta que me anunciaron que estaba seleccionada para ser bailarina del programa.

—¿Cómo fue ese momento?

—Tremendo. Tenía más desconfianza que la vez anterior porque eran muchas chicas y todas lindas y talentosas. Hicimos una prueba de cámara en la que teníamos que desfilar y hacer una coreografía de a una. Cada una tenía un número, yo tenía el "40", y cuando Hugo Ávila (coach general) estaba leyendo las elegidas y dijo "40" yo salté de la silla. Se me caían las lágrimas de emoción, no lo podía creer.

—¿Quiénes te evaluaron?

—Iban cambiando de acuerdo a las etapas pero estuvieron Hugo Ávila, Lolo Rossi (jefa de coaches), el productor Sopa, y hasta hubo un jurado integrado por los bailarines Mora Godoy y Gabriel Usandivaras. En el último estaba sólo Ávila, pero había una cámara a través de la cual nos veían (Federico) Hoppe y el Chato Prada.

—¿Por qué querías estar en Showmatch?

—Porque es una puerta muy grande a todo el medio artístico. Me encanta la danza, y formar parte de este show era una meta que me había planteado.

—¿Te gustaría competir en el programa como una participante famosa algún día?

—¡Estaría buenísimo! Ojalá que sí, pero para eso falta un poco. Todo depende de cómo se den las cosas este año y de las puertas que se abran. Se han visto chicas que fueron parte del staff y después pasaron a ser soñadoras o famosas.

—¿Se precisa un componente mediático para lograrlo?, ¿estarías dispuesta a entrar en el juego de la exposición y de las peleas públicas?

—No, no. Las peleas y problemas no me gustan. Si llego en un momento a participar como famosa me gustaría que fuera solamente por mis logros profesionales y no por esa cuestión mediática.

—¿Con cuál de las parejas de este año te sentís más identificada?

—Con la de Lourdes Sánchez y Fernando Dente. Bailan muy bien y trasmiten un montón. Son increíbles, la energía que despliegan es tremenda.

—Trascendió que el bailarín uruguayo Eduardo Techera se enfureció con el casting porque clasificó a la etapa final pero cuando fue con otros participantes le dijeron que se había suspendido repentinamente sin dar motivos. ¿Supiste de ese episodio?

—Me enteré. Me dio mucha pena, pero me pareció extraña la situación. Varios de ese casting después estuvieron en la apertura del programa con otros bailarines. Yo a él no lo conocía, pero en estos castings si uno es bueno después lo terminan llamando para otra cosa.

—Pero se dijo que hasta hubo una situación de violencia con el productor Jorge Luengo.

—Sé que se gritaron y se dijeron un par de cosas. Me imagino que los chicos que fueron a participar como soñadores se pusieron muy mal y empezaron a contestar y reaccionar de manera un poco agresiva por no tener una respuesta. Pero la producción es muy profesional, no sé qué habrá sucedido realmente.

—¿Te cruzaste con Marcelo Tinelli por fuera del momento del programa?

—¡Sí! Después del primer programa fuimos a cenar con toda la producción. Él es un copado. Nos saludó una por una, y estuve hablando con él y las otras bailarinas como por dos horas. Es súper normal, tranquilo, sencillo, simpático y habla de igual a igual. Nos quiso integrar enseguida. Tiene muy buena onda. Nos hablaba de la hija Juanita, del hijo Lorenzo, de lo que había sido el primer programa. Nosotras también opinábamos. Yo ya lo había conocido el día que se hizo la foto institucional del programa. Yo estaba de espaldas, él se acercó para saludarme y me sorprendí porque no sabía quién era, hasta que miré bien y dije: "Ay no, es Marcelo. ¡Me muero!". Estaba muy distraída.

—¿Siempre miraste el programa?

—Sí, mi papá miraba Videomatch, así que desde chica tengo recuerdos de verlo. Cuando empezó con Bailando por un Sueño me interesó mucho más. Como conductor es muy profesional, un genio que sabe llevar el programa pase lo que pase.

—¿Y te gusta como hombre?

—Para la edad que tiene es fachero. Tiene mucha onda y estilo y eso lo hace más joven. A mí nunca me interesaron los hombres muy grandes.

—¿Cómo evaluás tu meteórica carrera en Argentina? En cuatro año lograste formar parte de un espectáculo en el Teatro Maipo y a ser bailarina de Showmatch.

—"Hasta Tinelli y el Maipo no paro" (risas) Ya no sé qué más podré hacer, pero quiero seguir creciendo artísticamente. Hay un techo más alto que en Uruguay. Sin menospreciar a mi país, creo que en Argentina hay opciones más copadas.

—¿En Uruguay se te hacía cuesta arriba avanzar en tu carrera?

—Conozco mucha gente a la que le pasa eso y tiene que empezar a buscar en otro lado. Da un poquito de pena que la gente que se dedica a lo artístico no pueda desarrollarse del todo en Uruguay. En Argentina hay más oportunidades porque hay más teatro, más revistas y el medio artístico se mueve mucho más.

—¿Volverías a Uruguay?

—No pienso volver más que de visita para ver a mi familia. Estoy súper instalada en Argentina. Me gusta Uruguay, pero para hacer carrera prefiero estar en Argentina.

—En Uruguay te hiciste conocida al recibir el título de Miss Universo Uruguay después de que Micaela Orsi renunciara por supuestas propuestas indecentes. ¿Qué te quedó de aquella experiencia?

—Yo solamente acepté el título pero no tuve que viajar ni nada. Los portales decían que al aceptar la corona yo no estaba apoyando a Micaela con lo que le había pasado, pero yo no podía opinar sobre algo que no sabía. Si dejó el título debe haber sido algo grave porque ganar Miss Universo Uruguay no es poca cosa, debe haber tenido buenos motivos para renunciar. Pero yo quería tener mi propia experiencia. Además, sabía que no iba a tener que pasar por ningún tipo de situación porque no iba a viajar por el certamen. Todo lo que tuve que hacer fue aceptar el título y entregar la corona cuando días después ganó la edición siguiente Joanna Riva.

—¿Y a lo largo de tu carrera has recibido propuestas de ese tipo?

—Es algo que hay en todos los ámbitos, no sólo el modelaje. Una tiene que saber manejarlo de la forma correcta. En lo personal, en Buenos Aires no me pasó nada, pero en Uruguay sí. Hubo propuestas en el ambiente del modelaje de "si querés hacer esto, podemos arreglar de esta forma…".

—En las redes sociales se te ve muy preocupada por la protección animal. ¿Qué lugar ocupa ese interés en tu vida?

—Es muy importante, quiero que me vaya bien para abrir mi propio refugio de animales. Soy proteccionista animal y me gusta concientizar sobre el tema. Es una preocupación que tengo desde chiquita, cuando empecé a tener sentimientos. Siempre rescaté animales, de hecho en Uruguay tengo cuatro gatos y un perro rescatados, y acá (en Buenos Aires) tengo tres. Si se me presentan casos de perros o gatos que están en malas condiciones trato de contribuir de alguna forma, sea llevándolos al veterinario o dándolos en adopción.

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