POR GONZALO SOBRAL
Por estos días, la película uruguaya Hit ha superado los 20 mil espectadores en salas de cine y, más allá de la calidad ya reseñada, se encamina a convertirse en otro fenómeno de audiencia en un género poco estrenado a nivel comercial como el documental.
Y es que en Uruguay se producen muchos documentales al año pero se estrenan comercialmente muy pocos. Es uno de esos productos típicos de las escuelas de cine y comunicación, por su lenguaje accesible, sus presupuestos controlados, etc.
Por suerte, en los últimos años esta producción ha encontrado una boca de exhibición en algunas señales de cable locales y recorre un circuito reducido de festivales nacionales.
Pero todavía falta su llegada en cantidad (y calidad) a las salas de cine, que han descubierto, con varios ejemplos internacionales, que el género rinde en taquilla y basta recordar las recientes La marcha de los pingüinos y Una verdad incómoda.
El género fue importante en el auge de la producción en video de mediados de los 80 y por los antecedentes de productos como Aparte, Hit, La matineé y Cachila llegó la hora en que los exhibidores tienen que darle el lugar que el documental se merece.