ESTRENO

Tosca lleva sello y touch de Pablo Ramírez

Dice que es un bailarín frustrado y encuentra en las prendas que confecciona la posibilidad de expresar su arte. El diseñador argentino Pablo Ramírez se encargó del vestuario de Tosca, de Giacomo Puccini, y se mostró feliz de que su primera gran experiencia en el mundo de la ópera sea en un teatro con la tradición lírica que tiene el Solís. Habrá funciones el 16, 18 y 20 de agosto a las 20:00 horas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Boceto de la escenografía a cargo de Nicolás Boni

—Te acercaste a la moda a través del dibujo, ¿cómo se dio ese puente?

—El primer día en el jardín hice un dibujo y la maestra me dijo, ‘Pablito, las macetas no van en la cabeza’, y yo le contesté, ‘no, es un sombrero’. Así que el tema de la figura humana y el traje estuvo siempre presente.

—En 1994 ganaste el premio Alpargatas que te llevó a París, ¿en qué consistía ese concurso?

—Había que desarrollar una mini colección utilizando telas de jean y yo hice jumpers. Mezclé el concepto del uniforme escolar con el de los jóvenes, ya que el jean es la tela que prefieren.

—Arrancaste tu carrera como diseñador en París, ¿qué viste?, ¿con qué te deslumbraste?

—Con todo París. Era mi primer viaje a Europa. Vi la cuna de la moda, conocí de primera mano las casas de alta costura y las grandes tiendas. Estuve cuatro meses allá. Trabajé en el estudio de diseño Misión Imposible y desarrollaba líneas de jeans para Armani y Kenzo. Además ellos tienen una marca que se llama Cimarrón y diseñé la línea de jumpers ahí.

—¿En qué momento y por qué quisiste vincularte con el teatro?, ¿qué te sedujo de ese mundo?

—Siempre estuve vinculado con el las artes escénicas. Mi primera vocación fue ser bailarín. Estudié dos años, pero soy una especie de Billy Elliot con mal final. Diseñaba los vestuarios para los actos escolares y las escenografías. Estuve siempre vinculado con el teatro independiente en Navarro, el pueblo donde nací, y con la escuela de danzas donde mi hermana estudió.

—¿Por eso es que concebís los desfiles como un show?

—Sí, porque además creo que un desfile es un espectáculo y un momento de expresión artística para el diseñador. Hago prendas que no nacen como piezas de artes para la contemplación, pero sin embargo, cuando las creo y las comunico puedo expresar algo desde lo artístico. Y para mí un desfile tiene que ver con eso.

—Has hecho vestuarios para ballet y musicales en Argentina y Francia, ¿cómo llega la propuesta involucrarte con la ópera Tosca?

—La convocatoria vino a través de Jorge Takla, un director brasileño muy reconocido por hacer ópera y musicales, que se encargará de la dirección escénica de este espectáculo. Takla trabaja desde hace un tiempo con Nicolás Boni, un escenógrafo rosarino responsable de esta puesta, que es amigo mío. Llegué a través de ellos.

—¿Qué tan importante haber realizado la colección otoño invierno 2012 basada en la ópera Carmen para encarar Tosca?

—Mi primera experiencia en ópera fue con El descenso de Orfeo a los infiernos (2000) en el Teatro Avenida. Si bien realicé la colección basada en Carmen en el Teatro Colón, Tosca será mi primera gran experiencia en la ópera y me da muchísima ilusión de que sea en un teatro como el Solís, que tiene una tradición tan antigua en lírica.

—El Solís no es un teatro de producción, así que no hay taller de vestuario, ¿cómo lo encaraste?

—Sí, hubo que sortear todo eso. Y finalmente resolvimos que yo diseño los trajes de solistas y protagonistas en Buenos Aires, y en Montevideo se lleva a cabo el vestuario del coro que implica más de 100 personas y yo vengo a supervisarlo.

—¿Qué hiciste para meterte en el universo de esta ópera?, ¿dónde fuiste a buscar inspiración?

—Fue un trabajo de mucho diálogo con el director, Jorge Takla. A él le interesó cómo reviso la historia que tiene que ver con una estilización más contemporánea de lo clásico. Consiste en una silueta del pasado llevada a la actualidad.

—Lo más importante para desarrollar tu trabajo fue pensar en la dramaturgia y en las características de los personajes, ¿de dónde partiste?

—Mi punto de partida siempre son los artistas (actores y cantantes): prestar atención a cómo es cada uno, su físico, su imagen. Hago un trabajo de observación. Pedí material fotográfico e investigué a los que no conocía. Luego los dibujé y pensé un vestuario que los favoreciera y embelleciera en base a cómo son ellos.

—¿Qué paleta de colores trabajaron?

—La paleta es bastante Ramírez: tiene mucho negro, blanco y colores neutros.

—Los trajes también tienen que pensarse para que el artista logre entrar en el personaje, ¿no?

—Es una mezcla entre acompañar al actor con sus características físicas y construir ese personaje. Es armar un poco al intérprete y a la persona para que juntos logren completar el personaje.

—¿Cuánto te involucras en el proceso creativo de los actores?, ¿hablás con ellos?

—En realidad me siento siempre más al servicio del director que del intérprete. Si bien es importante lo que el artista piensa o dice, la mirada del director es el espectáculo. Para mí es muy importante que él tenga claro qué camino quiere tomar y qué mirada tiene para poder responder a su necesidad y acompañarlo.

—¿Qué te decía el director?, ¿cuál era su camino?

—Él estaba interesado en mi visión en relación a la síntesis, la austeridad y la elegancia.

—La cara de tu marca es Dolores Fonzi, ¿en qué te basás para elegir a una modelo?

—Se nos ocurrió hacer esta campaña basada en el mundo de Alfred Hitchcock porque es una fuente de inspiración constante: es alguien con quien me siento muy identificado respecto a la femineidad, la elegancia, el rigor, la precisión, la obsesión. Y para mí Dolores Fonzi representa perfectamente a una mujer Hitchcock, como lo son Kim Novak o Lana Turner.

—Este año vestiste a Karina Jelinek para los Premios Martín Fierro, ¿qué es lo que más disfrutás de ese trabajo?

—Conocí a Karina cuando le hice su traje de novia y así creamos un vínculo. Es una mujer espléndida y representa la belleza de la morocha argentina. Me encantó que ella decidiera que quería estar tapada para el Martín Fierro, ya que dadas sus características físicas es tan sexy que no necesita mostrar nada. Después nos sorprendió la elección de la corona como accesorio, pero ella lo supo llevar con mucha gracia.

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