MIRADAS

Suar y Siciliani, ruptura mediática

La columna de Luis Ventura.

El amor siempre sorprende y el final mucho más. Y en este caso quiero meterme en un tema que impactó a muchos. Porque pocas veces en mi carrera de periodista, que no es corta, asistí a una estrategia de prensa tan controvertida para manejar la separación de una pareja que hacía meses venía dando señales que algo raro estaba pasando entre ellos.

No hablo de una pareja común, sino de un noviazgo con perfil matrimonial muy querido y popular. Porque Adrián Suar es el gerente de programación de Canal 13 y sus emisoras satélites, el presidente de una productora activa y generadora como Pol-Ka. Y Griselda Siciliani, la heroína que un día le dijo "no" a la propuesta que le ofrecía el multimedio que maneja el padre de su hijita y se fue a la competencia ¡Un pecado mortal! Porque esa misma chica aceptó hacer la ficción del "prime time" de Telefé, y sus escenas encendidas se ganaron la marquesina de "Underground", la productora de la competencia directa de Suar, con Sebastián Ortega y Pablo Cullel a la cabeza. Nada menos.

Para colmo de males, Siciliani redobló la apuesta y arregló para encarnar en teatro el mismo personaje que supiera consagrar la mismísima Susana Giménez con el musical Sugar, en la época del romance con Ricardo Darín, y con dirección de Arturo Puig, producción de Gustavo Yanquelevich, encabezará una temporada ambiciosa junto a la galantería de Nicolás Cabré. Por supuesto que no es algo más para el medio y para los que entienden de este negocio.

Por eso, esta separación no es un temita más. Es un acontecimiento impactante y explosivo que no es fácil de manejar sin lastimar a nadie. Es cuando de alguna cabeza sale la idea que fuese Vanessa Baffaro, jefa de prensa de Pol-Ka, emitiera un comunicado para pedir cuidados con Suar y Siciliani, especialmente para la hijita de ambos que no se la fotografíe ni moleste. Los niños primero y no está mal.

Hasta ahí, todo previsible, pero horas después, la misma jefa de prensa organizó una rueda de fotógrafos y camarógrafos, con la expareja caminando por una plaza, con la misma niña por la que se había pedido protección, evitando las fotos que luego estaban ofreciendo en un evidente cambio de estrategia mediática.

Lo que era una separación a gritos al principio, luego una decisión consensuada, hoy deja abierta una esperanza de una historia no cerrada. Lo que Suar y Griselda recrearon en tantas ficciones, hoy se hizo realidad y como si fuera poco, también hay un departamento de prensa, que informa y comunica de la vida real. Pero básicamente emite el minuto a minuto de una pareja que ya no es.

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