segunda generación

Sonsol & Gorzy: Los hijos de la tele

Actriz y estudiante de Psicología, Melina Gorzy (21 años) integra el elenco de Pato a la naranja, donde comparte escena con su padre Sergio. Alejandro Sonsol (22), estudiante de Comunicación, se estrenó hace pocos días como relator radial de básquet. Quiso la casualidad que en este naciente 2015 la segunda generación de una de las duplas más fuertes de la TV local pidiera cancha partido de la comunicación. Sábado Show los reunió para una nota sobre medios, familia y los pros y contra de ser “hijos de”.

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Foto: Brian HC

A diferencia de sus padres que llevan más de 30 años de sociedad dentro y fuera de la pantalla, Alejandro Sonsol (22 años) y Melina Gorzy (21) no son amigos. Se cruzan pocas veces, aunque el uno sabe del otro desde que tienen memoria. Más allá de que olvidaron los detalles, están seguros de que la primera vez que se vieron fue en algún estudio de TV, esperando a que termine algún programa deportivo y jugando con la utilería. Desde entonces armaron sus vidas en paralelo pero con un componente común en la sangre: los padres les transmitieron la inquietud por la comunicación. 

Ahora, en este naciente 2015 los herederos de Alberto Sonsol y Sergio Gorzy pidieron cancha y aterrizaron en la arena pública por diferentes caminos y casualmente con muy pocos días de diferencia. Actriz y estudiante de avanzada de Psicología, Melina o "Melu" acaba de estrenar en el Teatro del Notariado la comedia Pato a la naranja, en cuyo elenco también está su padre, entre otros (ver nota aparte)

Y Alejandro "Lali" Sonsol, estudiante de comunicación y amante de los deportes, debutó hace pocos días como relator de básquetbol en Sport 890. Desde el año pasado trabaja también en la producción del ciclo televisivo Cortita y al pie y alguna vez sale al aire en dupla con su padre cuando Gorzy, el papá de Melina, no puede concurrir al programa sabatino de Canal 10.

Sábado Show reunió a la segunda generación de comunicadores Sonsol y Gorzy para una charla sobre la influencia de los padres, sus proyectos y las anécdotas de ser hijo de padre famoso y polémico.

"Cuando era chica, no me gustaba. Preferiría ser la hija del quiosquero. Me molestaba ir al cine o al shopping y que nos parara la gente a saludarlo o hacerle preguntas. De grande me fue importando cada vez menos hasta ahora que veo los aspectos positivos sobre todo. Por ejemplo, la oportunidad que tengo ahora en una obra no sí si se me daba. No es gratis porque yo me preparé, estudié muchos años, pero este primer envión viene muy bien", asegura Melina.

Alejandro coincide en parte: "A mí siempre me encantó tener un padre famoso. Era llegar el domingo y prender la radio o la tele para escucharlo porque siempre me gustó su estilo de hacer periodismo. Tengo claro que el apellido me va a abrir muchas puertas, pero dependerá de mí aprovecharlas y muchas veces es una contra porque hay una doble presión de demostrar que tengo las condiciones necesarias para relatar o conducir".

Actuar y relatar.

Que Melina "Melu" Gorzy tenga debilidad por la actuación, el canto y el baile (en ese orden), no se debe tan directamente a Sergio Gorzy. En todo caso, el empujón inicial responde a un temprana admiración por Natalia Oreiro.

"Con una amiga nos mirábamos todas las telenovelas y éramos fanáticas de actuar y cantar", recuerda ahora. Atento a tal inclinación, el padre averiguó dónde podía la niña canalizar toda su energía histriónica. Finalmente y para felicidad de su única hija, la envió a estudiar comedia musical a la escuela de Luis Trochón, donde completó los estudios.

"Siempre me apoyó en todo", dice la joven actriz que también se formó en la escuela de actuación de Vicky Rodríguez y Gustavo Antúnez.

Alejandro Sonsol es el hijo del medio de tres. Siempre le gustó el deporte y no tanto para practicarlo, sino para contarlo. Un día, el padre Alberto Sonsol descubrió al pequeño relatándose a viva voz un partido que él mismo disputaba en un videojuego. Sabía más que nadie que ese era el primer síntoma de una pasión que lo iba a acompañar toda la vida.

"Mis padres siempre fueron abiertos a que hiciéramos lo que quisiéramos. Así que cuando terminé el liceo y le dije a mi padre que iba a estudiar comunicación, él me apoyó. Siempre digo medio en broma, medio en serio que tengo el mejor profesor a mi disposición. Desde el comienzo, me da consejos. El apoyo es total, y debe estar orgulloso y contento de que siga sus pasos", relata Alejandro Sonsol.

Hijos y socios.

A Melina Gorzy le gusta el fútbol pero hasta ahí nomás. Fiel al apellido, la joven es hincha fanática de Uruguay y deja la garganta en la tribuna pero solo en defensa de la selección y en las ocasiones importantes.

Melina vive con su madre y la relación con su padre ha sido la típica de una hija de un matrimonio separado: buena, pero con días y actividades establecidas.

Todo cambió en los últimos meses: la obra Pato a la naranja es el primer proyecto que comparten padre e hija y los unió mucho más. "Pasamos muy bien. En toda la etapa de los ensayos nos vimos todos los días. Más allá de las jornadas con todo el elenco, teníamos ensayo nosotros dos", asegura la joven.

Para Sergio Gorzy ha sido también un debut. Si bien tiene la experiencia del stand up Algo habrán hecho, nunca había representado un personaje. Entonces la hija pasó a ser, en parte, su maestra. "Le di muchos consejos", dice ahora orgullosa.

Alejandro "Lali" Sonsol tiene otro componente del periodista deportivo. Recuerda con exactitud las fechas importantes de su carrera. "El 6 de diciembre de 2011 fui a cubrir mi primer partido de básquetbol para la radio que fue Aguada - Bohemios. Ganó Bohemios", asegura y añade que fue un partido tranquilo. El 23 de diciembre pasado, noche de calor en el gimnasio, relató por primera vez en los micrófonos de Sport 890 el encuentro de Cordón y Larrañaga, que fue triunfo y título DTA (Divisional Tercera de Ascenso) para Cordón.

Dicen que el joven periodista le hizo honor al apellido y relató con tanta o más pasión que el padre. "Para mí fue un sueño. Al principio estaba un poco ansioso, pero después me sentí muy cómodo", asegura Alejandro.

Y añade: "En el periodismo tengo dos referentes: mi padre por las ganas y la pasión que le pone a todo lo que hace, no solo relatar, sino conducir o pasar un chivo o un saludo. Y por el conocimiento del deporte, el argentino Juan Pablo Varsky. Pretendo ser una mezcla entre los dos".

Melina, que está a su lado escuchando espera a que termine para decirle entre risas: "Te perdiste la oportunidad de quedar bien. Pensé que ibas a decir Gorzy".

"También, también", replica Alejandro. "En otro estilo, Gorzy me parece un comunicador ejemplar. Le das un sombrero y te hace un programa de una hora con el sombrero".

Críticas y defensa.

Saben que sus padres se la juegan en la opinión y dividen aguas. Lo más curioso que la sucedió a Melina Gorzy respecto a la popularidad polémica de su padre, sucedió en la Facultad de Psicología. Sin saber quién era ella, un profesor hizo una broma despectiva respecto a un comentario de Sergio Gorzy.

Por suerte, la hija y alumna no estaba en ese momento en clase, pero se enteró. Todo se solucionó con una charla y un pedido de disculpas de parte del docente.

"Igualmente, lo que más me molesta son los comentarios anónimos de las redes sociales. Trato de no leer nada", asegura.

Para Alejandro Sonsol, las críticas tampoco son mayor problema. "El 99% de las veces en que alguien me para a decirme algo de mi padre, dice algo bueno. Desde hace un tiempo formo parte de la producción de La hora de los deportes y entre otras tareas manejo las redes sociales. Así que cuando mi padre o cualquiera del panel dice algo que no gusta, enseguida caen los mensajes. Ahí voy y le digo: Papá, esto que dijiste parece que no cayó muy bien. Y me contesta que es imposible decir algo y que le caiga bien a todo el mundo. Así aprendí a tomar las críticas hacia él y el día de mañana lo haré con las mías".

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